La última batalla que inmortalizó a Che Guevara

Militares bolivianos trasladan el cuerpo sin vida de Che Guevara.

Gonzalo Pérez Bejar

Las batallas en la Sierra Maestra (Cuba) y el Congo (África) quedaron lejos. Ernesto Che Guevara, convencido de su pensamiento anticapitalista, vio en Bolivia la oportunidad para irradiar su postura hacia el continente, pero a la postre este territorio se convertiría en el último campo de batalla donde se inmortalizaría. A pesar de los esfuerzos por desprestigiarlo, su legado persiste en el tiempo.

Vallegrande, 244 kilómetros al sur oeste del departamento de Santa Cruz, respira y vive con el Che. En esta población vieron por última vez sus restos, horas después de su asesinato, ordenado por el Gobierno de EEUU y cumplido por militares bolivianos en 1967.

A esta población llegó sin vida, fue traído por un helicóptero desde La Higuera, donde fue retenido en una escuelita luego de su captura. Estaba mal herido, había recibido impactos de bala en la pierna derecha después de un duro enfrentamiento con fuerzas militares bolivianas, confirma el custodio del Centro Cultural Ernesto Che Guevara de Vallegrande, Mario Medina Romero.

El último combate
Las últimas 24 horas, antes de su asesinato, fueron de extrema tensión. La adrenalina puso a prueba al hombre disciplinado y seguro en la toma de sus decisiones, a pesar de imaginar lo que le sucedería. Luego de su captura tuvo el valor de encarar a los agentes del imperialismo que dirigieron las operaciones tácticas y de inteligencia en la región.

El Che escribió por última vez en su diario de campaña el 7 de octubre de 1967, al día siguiente ingresó a una cañada, la de El Yuro, a partir de ello son relatos y testimonios de lo que prosiguió, de acuerdo con informes que se encuentran en el Centro Cultural Ernesto Che Guevara, de Vallegrande, y otros documentos que fueron develados con el tiempo.

En esa jornada del 8 de octubre, el Che ordenó el reconocimiento del terreno. Dariel Alarcón y Pacho inspeccionan el flanco izquierdo. Tamayo y Ñato Méndez recorren el centro de la cañada, y Adriázola y Aniceto la derecha.

Según los registros que se encuentran en el Centro Cultural, ante la presencia militar, el Che ordena el repliegue, acción que lo pondría al descubierto, pero decide llevar a sus hombres a un cañón que nacía sobre uno de los costados de El Yuro.

En ese movimiento, el campesino Pedro Peña observa el paso de la columna guerrillera y se dirige hasta el campamento militar, al mando del subteniente Carlos Pérez, para denunciar la presencia del grupo armado.

Esa información sirvió para movilizar a los rangers, en número de cien. Se conformaron dos pelotones, una de morteros y otra de ametralladoras ubicadas en la confluencia del Yuro con la quebrada de la Tusca.

Los expertos que conocen el lugar describen que el cañón es un callejón sin salida. Esa característica del terreno fue bien utilizada por los militares, que se ubicaron en las alturas de El Yuro y con ese movimiento ganaron mejor posición.

En el enfrentamiento, el primero en caer fue Aniceto Reynaga, luego de una lluvia de granadas cayó sobre las posiciones del Che.

En la primera evacuación caen heridos Octavio de la Concepción de la Pedraja, Lucio Galván y Jaime Arana. Cuando el Che se ocultaba al fondo de la quebrada es herido por una ráfaga de ametralladora y su fusil M2 fue destruido por un disparo. La pistola que portaba estaba sin magazine, lo que facilitó su captura.

Los partes militares de la fecha refieren que el capitán Gary Prado, responsable de la columna militar, informó al coronel Joaquín Zenteno Anaya sobre la captura del Che.

El mensaje señala: “Hay tres guerrilleros muertos y dos heridos graves. Información confirmada por tropa asegurada caída Ramón. Nosotros aún no confirmamos. Nosotros dos muertos y cuatro heridos”.

A las 16.00, un helicóptero transportó hasta La Higuera al coronel Andrés Selich para comprobar la veracidad de los partes militares que anunciaron la captura del guerrillero argentino-cubano.

Jean Cormier, en su libro Mística y coraje, la vida del Che, relata que Selich intentó interrogar al Che, a quien con violencia le jaló de la barba y arrancó un mechón, y afirma que éste recibió como respuesta una bofetada, con las manos atadas.

A las 10.00, mientras Guevara ingiere su último alimento consistente en un plato de sopa, Selich y Ayoroa piden voluntarios para ejecutar la sentencia de muerte. El suboficial Mario Terán cumple la orden a las 13.10.

En la memoria
Este año, a diferencia de otros, la expectativa es única por el hecho de que son 50 años de la presencia del Che en Bolivia y ese entusiasmo se palpita en cada uno de los vecinos de Vallegrande, más aún de los mayores, que hacen brillar sus ojos cuando se les pregunta sobre lo ocurrido ese 8 y 9 de octubre de 1967.

Uno de ellos es el actual director de la unidad educativa, monseñor Julio Terrazas, el profesor Julio Ulloa Villarroel, quien vio de cerca el arribo de la nave que transportaba el cadáver del líder guerrillero.

Al docente se le vino a la memoria un hecho importante que es la masiva presencia de efectivos procedentes del Regimiento Manchego, con asiento en la ciudad de Santa Cruz.

Ulloa lamentó que en esos días de la guerrilla los campesinos no hayan comprendido la magnitud del mensaje que contenía el pensamiento del Che, hasta que fue capturado y luego asesinado.

“Lo que incomoda es que tras su asesinato lo expusieron ahí en el hospital Señor de Malta como si fuera un trofeo donde todos podíamos ver la nueva imagen de Cristo y nos asombraba cómo tenía sus ojos abiertos”, afirmó.

Para el profesor, la memoria del guerrillero tomó notoriedad tras el hallazgo de sus restos en una fosa de lo que fue el antiguo aeródromo de esta población cruceña, en 1997.

En esos predios se construyó lo que es ahora el Centro Cultural Ernesto Che Guevara, que cuenta con tres ambientes donde se exponen fotografías, partes militares, su diario y copias de la ropa que llevaba el día de su captura.

La población vallegrandina expresó su orgullo porque sea esta la tierra donde el legendario revolucionario haya inmortalizado su pensamiento.

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El informe de la autopsia

El informe de la autopsia realizada por el ejército boliviano al Che indica:

  • Edad: aproximadamente 40 años.
  • Raza: blanca.
  • Estatura: 1,73 m aproximadamente.
  • Cabello: castaño, ondulado, bigotes y barba igualmente ondulados, cejas pobladas.
  • Nariz: recta.
  • Labios: delgados, boca entreabierta con manchas de nicotina, falta del premolar inferior izquierdo.
  • Ojos: ligeramente azules.
  • Constitución: regular.
  • Extremidades: pies y manos bien conservados, con una cicatriz que cubre casi todo el dorso de la mano izquierda.

Al examen general presenta las lesiones siguientes:
1. Herida de bala en la región de la clavícula izquierda, con salida en la región escapular del mismo lado.
2. Herida de bala en la región de la clavícula derecha, con fractura de ésta, sin salida.
3. Herida de bala en la región costal derecha, sin salida.
4. Dos heridas de bala en la región costal lateral izquierda, con salidas en la región dorsal.
5. Herida de bala en la región pectoral izquierda entre las novena y décima costillas, con salida en la región lateral del mismo lado.
6. Herida de bala en el tercio medio de la pierna derecha.
7. Herida de bala en el tercio medio del muslo izquierdo en sedal.
8. Herida de bala en el tercio inferior del antebrazo derecho, con fractura del cúbito.
La muerte fue causada por las heridas del tórax y por la hemorragia subsiguiente.

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Los guerrilleros de Ñancahuazú

  • Benjamín Coronado Córdova; Benjamín (boliviano)
  • Lorgio Vaca Marchetti; Carlos (boliviano)
  • Jesús Suárez Gayol Felix, el Rubio (cubano)
  • Jorge Vázquez Viaña; Loro Bigotes (boliviano)
  • Ciro Bustos; Carlos, el Pelao, Mauricio, Laureano (argentino)
  • Eliseo Reyes Rodríguez; Rolando, San Luis (cubano)
  • Casildo Condori Vargas; Víctor (boliviano)
  • Antonio Sánchez Díaz; Marcos, Pinares (cubano)
  • Carlos Coello Tuma; Tumaini (cubano)
  • Serapio Aquino Tudela; Serapio, Serafín (boliviano)
  • Raúl Quispaya Choque; Raúl (boliviano)
  • Eusebio Tapia Aruni; Eusebio (boliviano). 
  • José María Martínez Tamayo; Papi, Ricardo, Mbili, Taco (cubano)
  • Antonio Núñez Tardío; Pedro, Pan Divino    (boliviano)
  • Juan Vitalio Acuña Núñez; Joaquín, Vilo (cubano)
  • Haidee Tamara Bunke Bider; Tania (argentina)
  • Apolinar Aquino Quispe; Polo (boliviano)
  • Walter Arancibia Ayala; Walter, Abel (boliviano)
  • Moisés Guevara Rodríguez; Moisés, Tocayo (boliviano)
  • Gustavo Machín Hoed de Beche; Alejandro (cubano)
  • Freddy Maymura Hurtado;    Freddy, el Médico o Ernesto (boliviano)
  • Israel Reyes Sayas; Braulio, Azi (cubano)
  • Restituto José Cabrera Flores; Negro (peruano)
  • Mario Gutiérrez Ardaya; Julio (boliviano)
  • Roberto Peredo Leigue; Coco (boliviano)
  • Manuel Hernández Osorio; Miguel, Manuel (cubano)
  • Antonio Domínguez Flores; León (boliviano)
  • Orlando Jiménez Bazán; Camba (boliviano)
  • René Martínez Tamayo; Arturo (cubano)
  • Orlando Pantoja Tamayo; Olo, Antonio (cubano)
  • Aniceto Reinaga Cordillo; Aniceto (boliviano)
  • Alberto Fernández Montes de Oca; Pacho, Pachungo (cubano)
  • Ernesto Che Guevara; Ramón, Fernando, Mongo, Tatu (argentino)
  • Simeón Cuba Sanabria; Willy (boliviano)
  • Juan Pablo Chang Navarro; El Chino (peruano)
  • Octavio de la Concepción de la Pedraja; Moro, Morogoro, el Médico, Muganga (cubano)
  • Jaime Arana Campero; Chapaco (boliviano)
  • Lucio Edilverto Garvan Hidalgo;  Eustaquio (peruano)
  • Francisco Huanca Flores; Pablo (boliviano)
  • Julio Luis Méndez Korne; Ñato (boliviano)
  • Guido Álvaro Peredo Leigue; Inti (boliviano)
  • David Adriazola Veizaga; Darío (boliviano)
  • Harry Antonio Villegas Tamayo; Pombo (cubano)
  • Dariel Alarcón Ramírez; Benigno (cubano)
  • Leonardo Tamayo Núñez; Urbano (cubano)
  • Salustio Choque; Salustio (boliviano)
  • Loyola Guzmán; Ignacia (boliviana)

La presente lista es resultado del cotejo de información de los medios de comunicación y textos que hacen referencia a la presencia guerrillera en Bolivia.