“Pensamos que se desangró por las heridas, pero lo desvestimos y no tenía sangre”

Foto: Gonzalo Jallasi
Susana Osinaga Robles en su negocio de la calle Señor de Malta.

Entrevista a Susana Osinaga Robles / Enfermera jubilada

Sentada tras un mesón, desde el que atiende a los visitantes y clientes que llegan a su negocio, donde vende sal granulada y yodada, además de otros artículos para el hogar, se encuentra Susana Osinaga Robles.

A sus 84 años y pese a una diabetes avanzada, aún tiene la lucidez para contar lo ocurrido aquel 9 de octubre en la lavandería del hospital Señor de Malta, donde tuvo contacto con los restos de Ernesto Che Guevara.

Acompañada de sus dos hijos, Samael y María Isabel, tuvo la gentileza de recibir a Democracia Directa para rememorar lo que sintió cuando vio al Che, hoy convertido en un símbolo de la liberación de los pueblos atrasados del mundo y la fuente de inspiración para quienes pregonan la construcción de una sociedad más justa.

¿Cómo llegó a trabajar de enfermera?
Soy nacida en Vallegrande y empecé a estudiar Enfermería en el hospital Señor de Malta gracias a uno de los médicos que me llevó ahí (no se acordó el nombre). Ahí aprendí el oficio y luego atendí los partos sola. Ahora estoy jubilada hace 20 años. Trabajé en el hospital 25 años.

¿Cómo era Vallegrande en 1967?
La población era más pequeña. Ahora está más adelantada, tenemos muchos servicios que en esa época no teníamos, como la luz eléctrica continua, el agua potable y las comunicaciones, que es tan importante para estar en contacto con el resto del país. El camino estaba ya pavimentado hasta cierta parte, no recuerdo cuándo lo hicieron, pero otro tramo era de tierra.

¿Qué recuerda de esos días en los que el Che Guevara se encontraba por esta región?
Nos enteramos que había un grupo de guerrilleros en el monte. Estaban por el sur, sobre el curso del río el Choro. En ese momento no sabíamos quién era el Che Guevara. No llegaron hasta aquí, nos enteramos de todo eso por los comentarios que había entre los militares que habían llegado.

(Hace una pausa para tomar aire) Lo que comentaban era que llegaban a las casas (que se encontraban en su marcha) y compraban víveres, chancho, gallinas, se abastecían de todo para comer. Eso lo hacían en toda casa a donde llegaban.
Todo eso pasaba hasta que por fin lo agarraron y creo que lo llevaron a una escuela y ahí le dieron orden a los soldados para que le den muerte.

¿Nos puede contar cómo entra en contacto con el Che?
En ese tiempo, el doctor José Martínez Caso, director del hospital Señor de Malta, nos dijo que vayamos a limpiar la lavandería para recibirlo ahí (al Che). La lavandería estaba sucia y destrozada, en esa época no había agua porque estaba desconectada, fuimos con la enfermera Adela Zabala (fallecida) a limpiar la lavandería. Cuando escuchamos la llegada del helicóptero y salimos a mirar, ahí vimos que en eso hicieron llegar al Che. Los soldados lo bajaron y llevaron hasta la lavandería y lo dejaron ahí, lo vio el director y nos quedamos los tres mirándolo. Entonces, el doctor Martínez nos dijo a mí y a la enfermera que nos pusiéramos a recibir agua para bañarlo y cambiarle de ropa porque la que traía estaba completamente sucia y manchada con sangre.
Nos percatamos de que no tenía sangre, pensamos que por las heridas se desangró y le causaron una hemorragia y me parece que con eso ha muerto porque en ninguna parte de su cuerpo encontramos. Lo desvestimos y no tenía (sangre).
Le quitamos toda la ropa y desnudo lo bañamos. Cuando le quitamos sus prendas nos percatamos de que su ropa interior estaba sucia, se había hecho, tenía deposición (defecado), pero toda su ropa le sacamos, estaba desnudo y lo bañamos con jabón.
Lo limpiamos bien. Tenía el cabello largo, los ojos estaban abiertos y algo que nos asustó era que donde nos movíamos parecía que nos estaba viendo. Siempre nos estaba mirando. 
Luego nos trajeron toallas para secarlo y fue ahí que el doctor (Martínez) me pide que vaya al hospital para traer un pijama nuevo, eso le pusimos, y su ropa que estaba vieja uno de los médicos se lo ha llevado porque sabía que estaba en el hospital.

¿Qué paso luego  con los restos?
Lo dejamos en la lavandería luego de bañarlo y cambiarle la ropa, sería el mediodía. Lo dejamos y a nadie encargamos nada, cuando retornamos del almuerzo le habían cortado el cabello (cortito) y también le afeitaron la barba. Preguntamos, “¿quién había hecho eso?”, y nadie podía responder porque la gente lo podía mirar sin problema. Toda la tarde estuvo ahí. 
Al final de la tarde me fui al hospital a ver a mis otros enfermos y nos fuimos. Quienes se quedaron eran soldados y militares que estaban custodiando hasta las 03.00 de la madrugada, cuando nos enteramos que le habían hecho una máscara, con cebo derretido, de su cara. El portero nos contó que la primera máscara no había salido muy bien, tuvieron que hacer otra (toma agua para continuar), al final no pregunté cómo salió.

¿Qué sucedió luego?
Después de las 03.00 vino el portero hasta el hospital donde estaba y me pidieron que les preste la camilla, era para llevárselo y al día siguiente no llegamos a saber nada más de él, lo perdimos completamente. Preguntamos dónde se lo habían llevado, pero nadie sabía qué decir sobre su paradero.

¿Cómo era el día que trajeron el cuerpo?
Estaba caluroso, caluroso como estos días. Era similar.

A 50 años de esos hechos, ¿qué nos puede decir al respecto?
Era una persona muy importante que hacía falta para todo, y a consecuencia de eso mucha gente comparte sus ideas y por eso ahora vendrá mucha gente para recordar su presencia en Vallegrande. Llegaron desde la Argentina y de todas partes. Creo que Vallegrande era importante en esos días.