Sector vitivinícola mueve más de $us 140 millones en Tarija

Oferta de uva en un centro de abasto tarijeño.

M. Lorena Fernández Cruz / Guadalupe Castillo Segovia*

A casi 50 años de vitivinicultura en Tarija, la producción de vid lidera la economía en el Valle Central y es el principal acreedor de créditos de las entidades financieras del departamento. Se estima que el 100% de los productores de uva están bancarizados y proyectan su inversión para nuevas tecnologías, riego y expansión de hectáreas cultivadas.

El sector viticultor se constituye en el patrimonio y orgullo regional, se proyecta como el principal polo de desarrollo económico del departamento con un importante aporte social en la generación de empleos directos e indirectos desde el cultivo, cosecha, distribución, comercialización, industrialización, el turismo, la gastronomía y hotelería.

El sector productivo vitivinícola genera en la región más de $us 140 millones por año, actividad que involucra a unas 4.200 familias con una producción de 1,2 millones de quintales de uva y 3.500 hectáreas de superficie cultivada. Esta actividad registra un crecimiento promedio anual del 7% y aporta más de $us 14 millones en impuestos, es decir 0,3% del total de las recaudaciones del país, según datos del Complejo Uvas, Vinos y Singanis (CUVS).

De acuerdo a la Asociación Nacional de Industriales Vitivinícolas (ANIV),  la producción de vid tiene un impacto medioambiental positivo ya que recupera los terrenos erosionados. También logró que la mayoría de los emprendedores agrícolas salgan de la pobreza,  tomando en cuenta que el 85% de los productores cuentan en promedio con una hectárea. El 5% son medianos y cultivan entre 1 a 5 hectáreas y el restante 10% corresponde a los grandes productores.

José Sánchez García, productor viticultor y presidente del Complejo de Uva, Vinos y Singanis, afirmó que la producción de uva en Tarija es toda una historia que se estructura en silencio, surge con empeño familiar e inversión elevada con créditos e intereses altos. “Hemos tenido un auge extraordinario de crecimiento, a partir de 1985 a 1995 ha sido un auge excelente con mucha inversión privada, capitales que echaron al campo. El propio productor que ha sido inteligente y empezó a comprar tierras, hacerse préstamos”, comentó.

Sánchez señaló que gracias al movimiento económico del sector vitivinícola, los fondos financieros se consolidan como entidades bancarias en la región. “Somos nosotros los que  hemos catapultado el movimiento económico a las entidades financieras en Tarija”, sostuvo.

El presidente de la CUVS reveló también que para iniciar la plantación de una hectárea de uva se necesita más de $us 20 mil, por lo que los créditos de las entidades financieras son a mediano y largo plazo. Incluso producto de las gestiones del sector se logró un acuerdo con el Banco de Desarrollo Productivo (BDP) para acceder a una línea de préstamo.

Inversión y banca 
Según datos del Banco de Desarrollo Productivo (BDP) Tarija, hasta el cierre de enero de 2017, se manejaba una cartera de crédito de Bs 3.500.000, del cual el 70% correspondía al sector viticultor de Uriondo. 

“De 150 clientes, el 70% de los créditos fue para riego, ampliación de cultivos de vid y tecnificación de riego. El tiempo de crédito es de 2 a 10 años con un interés de 6% a 11,5% anual. BDP beneficia a microempresarios con un interés de 8,5 a 11,5%, pequeño y mediano de 7 a 8,5% y los grandes productores de 6 a 7%”, detalla un reporte del BDP.

La subgerente del Banco Bisa, Isabel Romero, refiere que los productores de uva del valle central de Tarija son clientes activos desde hace varios años, por ello desarrollan eventualmente con el banco talleres de educación financiera.

“Aquí en Tarija las bodegas son clientes (…), programamos un día de talleres y apoyamos con el material, también enseñamos conceptos básicos desde abrir una caja de ahorro, hasta un flujo de caja, hacer proyecciones, como pagar deudas en el banco de todos, se prepara  muy bien todo el material en el banco y esto se da a través del área de responsabilidad social empresarial”, explicó.

Uva y turismo 
En la región, el cultivo de vid, en los últimos años, pasó de la producción familiar y en pequeña escala a la generación y conformación de cadenas productivas con producción tecnificada, valor agregado y competitividad para traspasar las fronteras, y acceder a nuevos mercados que le permitan posicionar la marca de los vinos y singanis tarijeños.

Este sector se nutre, con la consolidación de rutas turísticas relacionadas con la producción de vid, como ser la Ruta del Vino en Tarija, la Vendimia en El Valle de la Concepción y las rutas del Vino, Singani y Haciendas Coloniales en los Cintis, destinos turísticos que agregan dinamismo a la actividad económica de la región y repercuten en la generación de empleo, especialmente en el ámbito del turismo, gastronomía, transporte y hotelería.

La importancia de la producción e industria de la uva en la región, se configura en la alternativa de desarrollo para los valle del sur de Bolivia, que actualmente tienen dependencia de los hidrocarburos.

Zonas productoras
El cultivo de vid en Bolivia se centra en el sud este del país, siendo Tarija el principal productor con más de 3.500 hectáreas de uva cultivada, le sigue Santa Cruz con 500 hectáreas, la zona de los Cintis en Chuquisaca con 400 hectáreas, además de Cochabamba, La Paz y Potosí con pequeñas parcelas.

La producción de uva posibilitó que la mayoría de los emprendedores agrícolas salieran de la pobreza. 

El aporte social de esta cadena productiva se resume en la generación de 3.400 empleos directos. El 78% de estas fuentes de trabajo  está relacionado con la producción de vino y singani (2.659) y el 22% con la uva de mesa (741). Del universo total  de personas vinculadas con la producción de vinos y singanis 1.559 trabajan en el cultivo del fruto, 900 en bodegas grandes tecnificadas y 200 en bodegas pequeñas y medianas.

El rubro ha contribuido a consolidar distintas rutas turísticas en Tarija, lo que dinamiza la actividad económica de la región y repercute  en la generación de empleos, especialmente en el turismo, gastronomía, transporte y hotelería.

*Colaboradoras de Cambio. 
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4.200 familias se dedican a la producción de vino de forma directa e indirecta en los valles de Tarija.