Con la magia y los goles de Lionel Messi

 

Quito / AFP

Un triplete del incisivo y desequilibrante Lionel Messi le dio ayer a Argentina la victoria por 3-1 contra Ecuador y un sufrido pase directo a Rusia-2018.

En un sorprendente inicio en el Olímpico Atahualpa de Quito, el joven Romario Ibarra abrió el marcador para los andinos a los 38 segundos, al cruzar un balón picado con la zurda tras una pared de cabeza con Roberto Ordóñez.

Consciente de que la ‘Albiceleste’ se jugaba la vida en este decisivo partido que podía dejarla fuera de un Mundial por primera vez desde 1970, Messi tomó las riendas y, desde su posición de 9, volteó el marcador en pocos minutos.

En el 11, trazó una pared con Ángel di María, el delantero izquierdo del francés París Saint-Germain, que le dejó el balón en el área para que la ‘Pulga’ rematara a placer con el empeine. Abajo y adentro.

A los 18, la estrella barcelonista le robó el balón al defensa Darío Aimar y, tras marcarse una fugaz diagonal protegiendo el esférico con su zurda, se sacó un misil que entró por la derecha de la portería de Máximo Banguera.

En el 62, sentenció con una obra de arte. En una mezcla de garra e intuición, ‘Leo’ se hizo con un pase perdido, y sin darles tiempo a los defensas ecuatorianos ni a parpadear se abrió como un correcaminos por la izquierda y deleitó al mundo con un sombrero desde el borde del área grande.

El DT Jorge Sampaoli sabía que sólo el ‘Messias’, para muchos el mejor jugador de la historia, podía salvar a Argentina de una histórica eliminación en las asfixiantes alturas de Quito, y organizó su juego para él, que con su hat-trick se convirtió en el máximo goleador de los premundiales junto al uruguayo Luis Suárez.

 

MESSI Y 10 MÁS
Argentina, con su ejército de estrellas que juegan en las mejores ligas europeas, saltó al césped con un 3-4-2-1, con Darío Benedetto en punta apoyado por Messi y Di María, una dupla letal para la defensa ecuatoriana.

Los volantes como Enzo Pérez y Lucas Biglia no dejaron durante el primer tiempo de romper las líneas con pases rasos a la ‘Pulga’, que se hartó de abrir juego, de trazar diagonales y crear peligro constante.

Messi, quien nunca ha ganado un título con la selección absoluta, brilló con sus tres goles y ahora se apresta a jugar otro Mundial, pero esta vez más maduro y con ambición de título.