Bartolina Sisa, la virreina de los indios, la generala

Dibujo sobre la base del retrato de Bartolina Sisa.
Foto: ElDesconcierto.com

 

Jackeline Rojas Heredia / Cambio

“Ustedes son españoles, yo soy la virreina de los indios”, afirmó la líder indígena Bartolina Sisa, la niña que nació el 24 de agosto de 1750 en el cantón de Caracato, ayllu O’qori, Sica Sica, en La Paz.

Hoy, al rememorar el Día de la Descolonización, se recuerda a la líder joven y esposa de Tupaj Katari a través del trabajo de Lucila Choque Huarín, investigadora, docente, activista boliviana, que permite una mirada al ser humano, a la mujer indígena que rompió los esquemas de su tiempo.

En la división social creada por los colonizadores, Sisa fue considerada una del ‘común’. Los españoles eran ciudadanos de primera categoría, los criollos de segunda y los indígenas, denominados indios, eran considerados animales en proceso de llegar a humanos. 

Según Thomsom, autor favorito de Choque, aprendió desde niña el valor del trabajo y el comercio, no tenía miedo a expresarse libremente y estaba enterada de todo lo que ocurría contra los pueblos originarios y sobre todo contra las mujeres indígenas. 

Choque narró que aprendió a usar la espada y montaba un caballo en el que bajaba con su arma en ristre desde la zona de Altupata (hoy ciudad de El Alto) en actitud desafiante.

El Chacha-Warmi

Bartolina Sisa aprendió de sus padres la actividad del comercio y conoció a Julián Apaza, quien también comercializaba la coca, producto muy requerido en ese tiempo. 

Los colonizadores explotaban las riquezas y las  enviaban a España, mientras que en América, en lo que hoy es Bolivia, la población, sobre todo indígena, moría de hambre y para aguantar las duras faenas de trabajo y la falta de alimento, la coca fue indispensable.

Junto a Julián Apaza (Tupaj Katari) formó el chacha-warmi, que en su concepción original no significa que la mujer siga al marido como una sierva, al contrario, el lazo de lealtad y unión entre ambos fue inquebrantable pese a que vivieron separados. 

Bartolina formó sola (sin ayuda de Apaza) su propio ejército en Pampahasi, en Chinchaya, tuvo más de 20 mil hombres que la obedecían, que llegaban desde distintos lugares a servirla y le expresaban respeto como la generala o la virreina. 

Para reunirse con Katari, un consejo de  amautas organizaba todo un protocolo con el fin de solicitar: “Por favor consejera, virreina de los indios, le está llamando su esposo”.

“Para mí la idea del cerco surgió en ella. En un momento Apaza se acobardó, no quiso matar a los españoles y ella no. Sisa nunca expresó miedo hasta el final, pese a todas las atrocidades que le hicieron, jamás entregó a sus compañeros y fue valiente hasta su muerte”, afirmó Lucila Choque.

Más aún, la investigadora, con una mezcla de admiración y rabia al referirse a la Sisa vestida de española, expresó: “La india no siempre es la mujer vestida con hermosos trajes que han mantenido nuestros territorios, podemos estar con las ropas más modernas, pero nuestro corazón es indio, es sentir esa rabia, ese furor de que somos las dueñas de este territorio”.

Choque ha dedicado gran parte de su tiempo a la investigación sobre Bartolina Sisa, ha seguido a distintos autores e investigadores que enfocaron sus trabajos en la heroína indígena con obras como La biografía de Julián Apaza y Bartolina Sisa, de la chilena María Eugenia del Valle; Historia del Tahuantinsuyu, de María Rostworowski; obras de autores como Nicanor Aranzaez, Augusto Guzmán, Porfirio Díaz Machicao y Raúl Bothelo Gozalvez, pero además las versiones románticas y paternalistas que la describen a ella y a Katari, ya sea como los mecenas o a Sisa como la pobre indígena mártir, Choque se inclina hacía el trabajo del doctor en historia Sinclair Thomson y su obra Cuando sólo reinasen los indios.

 

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La obra de la líder indígena de Pequeño Teatro

 

El elenco y escuela de dramaturgia Pequeño Teatro, pionero en la puesta en escena de la historia de Tupaj Katari y Bartolina Sisa, estrenó la vida de la líder indígena en la ciudad de Lyon, Francia, en 2016. 

Una presentación que aún no fue posible en Bolivia debido a distintos factores. Sin embargo, el elenco, dirigido por Guido Arze, considera que a través de la representación artística se puede difundir la historia de los héroes indígenas.

Sisa fue interpretada por la actriz Verónica Armaza  el año que la líder fue prisionera de los colonizadores. Armaza personifica las emociones más íntimas de la mujer, sus miedos no expresados, su pensamiento emancipador, su lucha por la expulsión de los españoles de la tierra americana y el amor que sintió por su pareja Tupaj katari pese a que éste vivió con otras mujeres.