FMI y el BM ven la expansión económica

 

Los datos de crecimiento económico difundidos casi simultáneamente por el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial (BM) confirman la tendencia y proyección establecida por el Ministerio de Economía y Finanzas Públicas. También echa por tierra pronósticos pesimistas de algunos analistas vinculados con sectores conservadores de oposición.

En su informe de Perspectivas de la Economía Mundial, el FMI actualizó sus proyecciones de crecimiento económico para esta gestión, “posicionando a Bolivia como el país con la mayor expansión económica de América del Sur con una tasa de 4,2%. Con esta previsión, Bolivia mantendría por cuarto año consecutivo la medalla de oro en crecimiento económico de la región”, señala una nota de prensa del Ministerio de Economía.

Además, el análisis resalta que en comparación con el informe de abril de 2017, el organismo ha mejorado su previsión para seis países, entre ellos Bolivia en 0,2 puntos porcentuales, de 4% a 4,2%, y redujo su proyección de crecimiento para cuatro economías (Chile, Colombia, Perú y Venezuela).

En la víspera, el BM hizo pública otra evaluación semestral bajo el título Entre la espada y la pared: La encrucijada de la política monetaria en América Latina y el Caribe, en el que manifiesta su deseo de que América Latina y el Caribe “vuelvan a crecer, esta vez en 1,2% por un repunte de Argentina y Brasil luego de sufrir una contracción significativa del Producto Interno Bruto (PIB) de -1,3% en 2016”. Lo destacable del documento es que al referirse a Bolivia sostiene que encabezará el crecimiento económico regional con 3,9% en 2017.

Hace más de una década, Bolivia vive abstraída del sufrimiento que experimentaron otras economías del mundo debido a que administra indicadores macroeconómicos positivos y estables que generan confianza dentro y fuera del país. ¿Cuál es la fórmula? Las políticas económicas que incentivan la redistribución del ingreso, el impulso a la inversión pública y privada al amparo del Modelo Económico Social Comunitario, cuya esencia es la demanda interna, el principal motor del crecimiento económico y que ahora nadie es capaz de negar, inclusive el FMI y el BM.