Asamblea de las Nacionalidades, la madre de ASP y el nuevo Estado

Un 12 de octubre descolonizador, hace cuatro décadas comenzaba a gestarse también la Constituyente

Tres años antes de recordar en 1992 el V centenario de la irrupción hispana en la vida de los pueblos andinos, líderes campesinos y grupos progresistas debatieron sobre las  “nacionalidades”. Corría el año 1989. 

Rolando Carvajal / Cambio

Las reflexiones fueron particularmente intensas en torno a la convocatoria a una Asamblea de Nacionalidades como base del futuro país que transcurridos largos lustros triunfaría en 2005 a la cabeza del liderazgo indígena de Evo Morales

...e impondría su hegemonía en la Constituyente de 2006, la posterior aprobación de la nueva Constitución Política del Estado en 2007, vigente desde 2009, y nuevos triunfos electorales en 2009 y 2014. 

El término Asamblea de Nacionalidades, que al pasar los años se convirtió en madre de la Asamblea por la Soberanía de los Pueblos de 1995, el Instrumento Político de ésta (IPSP, desde 1996) y luego la mayor antecesora de los cambios que han estremecido al país en las últimas cuatro décadas, había sido acuñado en 1988, en una reunión clave que la dirigencia campesina efectuó en Potosí.

“Las pautas de esta reinterpretación histórica y cultural se encuentran en los documentos del II Congreso extraordinario de la CSUTCB”, recuerda la historiadora María Eugenia Bridikhina en una reciente publicación del Instituto de Estudios Bolivianos: El 12 de octubre revisado y revisitado. (2017)

“Cuando hablamos de comunidades queremos decir comunidades aymaras, quechuas, etc. Hablamos entonces de la unidad en las comunidades aymara, quechua, guaranís, etc. Hablamos también de una estructura sindical que luche por la recuperación de estas nuestras nacionalidades”, consigna uno de los legajos.

En las deliberaciones de la Comisión Política, en el momento de la votación, fue elegido por mayoría de votos de los delegados este documento presentado por el Movimiento Campesino de Bases (MCB) y por las Organizaciones Populares de Base (OPB), refirió José Enrique Pinelo en 1989, cuando se publicaron los papeles del encuentro y el debate en el que participaron entre ellos Juan de la Cruz Willka, David Choquehuanca,  Angel Pillco, Sabina Choqueticlla (Ayllus Rojos) y Donato Ayma. 

Xavier Albó, Mercedes Urriolagoitia y otros analistas figuran entre 83 dirigentes e intelectuales que debatieron los resultados de ese trascendental  congreso y sus decisiones, sobre todo la referida a una estructura sindical que “luche por la recuperación de estas nuestras nacionalidades”.

“Significa —enfatizaba— el primer paso en la lucha por la recuperación de nuestro Estado, por la recuperación de nuestras tierras, por la recuperación de nuestro territorio. Es el primer paso en la forja y recuperación de nuestra identidad nacional”.

A nombre del MCB y las OPB, se supo después, había redactado el documento Pinelo y lo habían suscrito Pillco (CSUTCB), Diego Ramírez (MCB), Eusebio Encinas (MCB), además de Choquehuanca (LP).

Fue ese documento también el primero en destacar otro concepto excepcional para la vida del país en el siglo XXI: proceso de cambio, que destaca en la página 93 del texto CSUTCB: debate sobre documentos políticos y asamblea de nacionalidades, Cedla, 1989. 

¿Cuál es nuestro objetivo? Se preguntaba la dirigencia de entonces, respondiendo: “El sistema de dominación colonial capitalista nos impuso sus propias autoridades y su estructura jurídica. El cambio definitivo de esta situación vendrá cuando triunfe nuestra revolución. Pero ahora debemos ir sentando las bases del cambio que pronto llegará”

“Nuestra lucha no es por volver al pasado, negando el desarrollo actual —remarcaba— pero sí es por recuperar el lugar que corresponde a nuestras nacionalidades. Recuperar y forjar el papel de nuestro propio sistema de autoridades y leyes es una tarea nueva, pero profundamente ligada a nuestra historia.

Pese al trazo de perspectivas populares, el panorama no parecía ser más sombrío tras el arranque de los 20 años de políticas neoliberales que comenzaron con el expresidente Víctor Paz Estenssoro y se profundizaron después de 1990 con Jaime Paz, Gonzalo Sánchez y Hugo Banzer.

Las premisas claras del momento eran, por una parte, que “lo único que queda en pie es la CSUTCB”, disminuidas como estaban la Central Obrera y la federación de mineros, mientras algunos grupos se aprestaban a tomar las armas (FAL-Zárate Willka, ELN-CNPZ, EGTK o se habían anticipado con atentados). Por otra, no había otra que el proceso de cambio.

“Nuestra crisis es tan profunda que ha llegado el momento de desaparecer. Y esta frase que parece tan absoluta es fruto de una realidad concreta: todos estamos en crisis, nuestros mecanismos de interpelación política (partidos) están en crisis, nuestros mecanismos de interpelación económica reivindicativa (sindicatos) también están en crisis. Nuestras tácticas de acumulación política fracasaron”, concluía también el documento al delegar la organización de la Asamblea de Nacionalidades a la CSUTCB. Luego se vería que se autoconvocase por si misma para los siguientes encuentros. 

Algunos de los protagonistas del debate recuerdan, casi 30 años después, que se insistió en incluir la categoría ‘mestizos’ no como simples amigos o simpatizantes de la dirigencia campesina, sino porque formaban parte de la historia nacional.

“Ya no podemos seguir enfrentándonos. A la ruptura epistemológica planteada líneas arriba tenemos que sumar un tema muy concreto: las banderas de lucha de los Tupak o de los Zárate no son sólo propiedad de dirigentes políticos de origen aymara, quechua o guaraní. Son propiedad de la historia de las luchas del pueblo boliviano”, concluía también el documento.

El manifiesto de 1973
Sin embargo, todo se remontaba también a 1973 con la difusión en quechua, aymara y español del Manifiesto de Tiwanaku, considerado por el historiador Esteban Ticona la primera plataforma de ‘nación y clase’ de los pueblos indígenas andinos porque subraya que la opresión del indígena no sólo es económica, política o jurídica, sino que se funda en raíces culturales e ideológicas de carácter poscolonial.

“Esta perspectiva permitió superar tanto la posición clasista (que prevalecía en los sindicatos campesinos y en los partidos de izquierda) como el fundamentalismo de algunos grupos indianistas. Se daba así una doble lectura de la problemática indígena andina boliviana, en la que se combinaban los elementos identitarios y de clase social”.

Posteriormente, la marcha indígena de la amazonia, del oriente y del chaco, ‘Por el Territorio y la Dignidad’, comenzaría a conmover al país desde 1990, al influjo de la Cidob, particularmente por la relación entre tierra y territorio que se fortalecería con declaraciones mundiales y la constitución del Consejo de Ayllus y Markas del Qullasuyu.

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Xavier Albó: ... y no se realizó 

En vísperas del 12 de octubre de 1992, miles de personas empezaron a marchar sobre las principales  ciudades con motivo de las celebraciones o iuimpugnaciones a los 500 años.

Los aymaras junto con representantes de otros pueblos llegados de todo el país lo hicieron en La Paz dando vueltas y más vueltas  en torno a la plaza Murillo, donde están los principales edificios públicos y a la que no podían entrar por la protección policial, en una especie de simulacro simbólico y pacífico de aquel cerco  de Tupaj Katari en 1781.

De ahí pasaron juntos al Teatro al Aire Libre para instaurar la Asamblea de las Nacionalidades. Pretendía ser una especie de Parlamento Indígena popular, pero ahí apareció  también la distancia entre el sueño expresivo y las dificultades orgánicas y políticas para realizarlo.

Cuando llegó el momento de nombrar a la directiva  detrás de cada nombre propuesto surgían los peros de tal o cual partido que apoyaba a una u otra organización. Al no lograr acuerdos se empezó a sugerir que debía consultarse a las bases. Estando en ello, una lluvia torrencial dispersó a todos y, literalmente, aguó el evento y la propuesta. (Tomado de: Movimientos y poder indígena en Bolivia, Ecuador y Perú, Cipca, 2008)

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  • 1960 - Luego de la reflexión de Fausto Reinaga, Raymundo Tambo, de Ayo Ayo, funda en La Paz el PAN, primer partido indianista junto a otros jóvenes aymaras; luego, en 1962, el PIAK de aymaras y quechuas, y en 1969 el Movimiento Universitario Julián Apaza (MUJA)  
  • 1973 - Manifiesto de Tiwanaku
  • 1983 - Tesis política de la CSUTCB
  • 1988 - En julio aparece por primera vez el término Asamblea de Nacionalidades por parte del I Congreso extraordinario de la  CSUTCB, efectuado en Potosí. Documento presentado por el MCB y las OPB.
  • 1990 - Cidob y Conamaq marchan por tierra y territorio
  • 1995 - Asamblea por la Soberanía de los Pueblos (ASP, Alejo Véliz y Evo Morales)
  • 1996 - Instrumento Político por la Soberanía de los Pueblos (IPSP-MAS, para las elecciones venideras)