La amarga hora del balance

Bolivia cerró su participación en estas Eliminatorias en Montevideo.
EFE

La Paz / Cambio
Terminó otra Eliminatoria y es hora del balance. Para comenzar, surge una palabra para graficar lo que pasó con la Selección Nacional: fracaso.
Ya van seis mundiales a los que no asiste Bolivia después de haber participado en la Copa de Estados Unidos 94.
Las razones, varias. La principal: no hay plan de trabajo a largo plazo para la Selección.
A diferencia de otros países, el fútbol boliviano no le da el apoyo que necesita el equipo ‘Verde’, menos la Federación Boliviana de Fútbol (FBF), que es la principal responsable.
La Selección es la quinta rueda del carro. No le interesa a nadie. No tiene divisiones menores, no tiene de dónde nutrirse. Las selecciones menores se reúnen uno o dos meses antes para jugar un torneo.
El equipo mayor no tiene un calendario anual definido y tiene que estar ‘mendigando’ espacio para trabajar.
Debería jugar constantemente partidos de preparación, pero no lo hace, solamente lo juega de vez en cuando.
El cuerpo técnico no sigue un proceso. No es elegido por un cuerpo colegiado, sino por unos cuántos dirigentes, por tanto si a éstos se les ocurre cambiarlo lo hacen sin consultar a nadie, cortando así incluso cortos ciclos de trabajo.
El otro lado de los DT. Bolivia no paga bien por eso se van cuando reciben mejores propuestas, dejando ‘colgado’ al plantel en plena competencia.
¿Hay jugadores para armar una buena Selección? Sí. No hay con el talento de antes (como la generación de los Melgar, Etcheverry, ‘Platini’ Sánchez, Baldivieso, Castillo...), pero hay, y con más trabajo pueden ser un buen aporte.
Lastimosamente en Bolivia el futbolista madura tarde, pero igual tiene su valor. Tampoco estamos en Brasil o Argentina. Es nuestra realidad.
Este nuevo fracaso es producto de la improvisación del trabajo de la Federación Boliviana de Fútbol. No tiene una directriz para que la Selección siga sin importar quiénes están en la dirigencia.
La Federación en Bolivia son las personas, no es la entidad. Eso perjudica a todos y en especial a la Selección.
Ya es tarde, pero hoy se debería iniciar la labor para las Eliminatorias del subsiguiente Mundial, el de Catar 2022, para no repetir los fracasos.

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Hasta la FIFA alarga la solución

Uno de los primeros pasos que se debería dar es reordenar la casa. La Federación Boliviana de Fútbol (FBF) en este momento es un caos absoluto y hay una pelea interna por el poder que no hace avizorar un panorama auspicioso.
Desde la salida de Carlos Chávez (julio de 2015), cuatro dirigentes han pasado por la presidencia y con ninguno de ellos se ha estabilizado la entidad de fútbol.
Marco Ortega, Rolando López, Marco Peredo y el actual, Carlos Ribera, lo único que han hecho es parchar fisuras de una Federación que se está por caer.
Preocupadas por lo que pasa en Bolivia, la FIFA y la Conmebol han interpuesto sus buenos oficios. Recomendaron nuevos estatutos, los que, sin embargo, están esperando al nuevo presidente para ser aplicados.
El 15 de septiembre debían realizarse las elecciones, pero éstas fueron suspendidas por los dos entes internacionales, así que hasta la FIFA y la Conmebol están dilatando una probable solución al problema.
Sea quien sea el próximo presidente, persistirá la enorme división que hay en el fútbol boliviano y es probable que ese gobierno sea débil.
De ser así, no sólo el fútbol boliviano seguirá bajo un manto de perjuicio, sino la misma Selección Nacional.