“A la sociedad le falta muchísimo para considerar a las mujeres seres humanos”

historiadora boliviana María Elvira Álvarez

Jackeline Rojas Heredia

Hace poco más de un mes se publicó en París, Francia, la obra Mouvement Féminite et droit de vote en Bolivie (1920-1952) Movimiento feminista y voto en Bolivia entre 1920-1952, tesis de maestría de la historiadora boliviana María Elvira Álvarez. Un estudio sobre el surgimiento del feminismo en el país y el papel que tuvo en las reivindicaciones del sufragio de la mujer desde los años 1920 hasta la proclamación del voto universal. Ayer, al conmemorarse el Día Nacional de la Mujer Boliviana y por su importancia, este espacio comparte la entrevista a la autora y el link de la obra para quienes comprendan el francés. Pronto se anunciará la publicación en castellano. https://www.teseopress.com/mouvementfeministebolivie/

¿Cómo inicia su proyecto? ¿Ya tenía el deseo o necesidad de investigar sobre ese período de lucha feminista?
Yo soy feminista, y cuando decidí estudiar Historia, desde el inicio sabía que quería especializarme en la historia de las mujeres y sobre todo de las bolivianas, ya que se ha escrito y se conoce muy poco sobre el rol que jugaron en la historia de nuestro país. Aparte de algunas figuras como Juana Azurduy de Padilla o Lidia Gueiler, la gente conoce pocas figuras y sin embargo hay muchísimas mujeres importantísimas que han quedado relegadas al olvido, simplemente porque casi nadie ha escrito sobre ellas. Hubo esfuerzos importantes realizados en los años 80. Pienso en los trabajos de Silvia Rivera, Ximena Medinacelli, Gloria Ardaya, Inneke Dibbits, Cecilia Wadsworth, Florencia Durán Jordan, Ana María Seoane, Beatriz Rossells, Marcela Revollo, Rossana Barragán y otras investigadoras que abrieron el campo, pero en comparación con otros países es poca la producción de trabajos sobre el tema y desde los años 80 no se ha hecho mucho más. Me parece fundamental que conozcamos nuestra historia y el papel que han jugado nuestras predecesoras en la lucha y la obtención de nuestros derechos, pero también en los movimientos obreros y sociales en general.

¿Qué elementos descubre en casi más de dos décadas de esa historia en particular? 
Las organizaciones feministas surgen en Bolivia a raíz del desarrollo de la educación bajo el gobierno liberal de Ismael Montes a inicios del siglo XX. Antes la educación de las mujeres estaba bajo el mando de la Iglesia Católica. Se vuelve obligatorio para las niñas de las clases medias y altas el aprender a leer y a escribir. Se crean los primeros colegios de mujeres en las ciudades. De ahí surge una intelectualidad femenina que empieza a cuestionar el hecho de que las mujeres no tengan derechos civiles ni políticos. Ellas son las que crean las primeras organizaciones feministas en la década de los años 20, como el Centro Cultural y Artístico de Señoritas de Oruro, fundado en 1921 o el Ateneo Femenino, fundado en 1923 en La Paz, y otras organizaciones similares que van a tener una duración efímera, excepto el Ateneo Femenino, que existió muchas décadas más, pero las demás van desapareciendo a fines de los años 20. 
El movimiento feminista se reactiva a raíz de la Guerra del Chaco, y durante el conflicto, las feministas realizan una campaña intensa por la obtención de los derechos civiles y políticos. A raíz de la campaña durante la guerra por el sufragio femenino se debatió el tema en la Asamblea Constituyente de 1938, siendo rechazado después de 4 días de intenso debate. 
Nuevamente, la Asamblea Constituyente de 1945 toca el sufragio femenino y se decide otorgárselo únicamente a las mujeres que sabían leer y escribir solamente para las elecciones municipales. Para los parlamentarios se trataba de la época de realizar un experimento: verificar que las mujeres estuviesen preparadas para sufragar. Es así que votaron por primera vez en Bolivia en las elecciones municipales de 1947 y 1949. Entretanto muchas mujeres, esposas en muchos casos de militantes del MNR, se adhirieron a las luchas clandestinas de este partido durante la época de represión del sexenio (1946-1949). Incluso realizaron una huelga de hambre muy mediatizada en 1951, después de las elecciones presidenciales en las que ganó el MNR, que fueron anuladas; después de que se encarceló a los principales militantes, sus esposas realizaron una huelga de hambre para que sean liberados, y lo lograron. Ya con la llegada del MNR al poder, muchas se incorporaron al partido, pero éste las integró en posiciones subalternas y fueron pocas las que lograron acceder a puestos de importancia, como Lidia Gueiler o Rosa Lema Dolz. Todas las mujeres y hombres obtuvieron finalmente el derecho al voto universal decretado en 1952. 
¿Cómo eran? ¿Cómo pensaban las mujeres entonces?
Para empezar hay que aclarar que para estudiar a las mujeres es preciso situarlas socialmente. Las mujeres actúan y piensan de manera distinta en función de la clase social a la que pertenecen porque sus condiciones de vida son muy distintas. En el caso de este libro yo estudio a las mujeres que se consideraban y se proclamaban a sí mismas como feministas. Todas ellas pertenecían a las clases urbanas medias y altas. 
El feminismo con el que ellas se identificaban era muy distinto al de hoy y al feminismo anglosajón de ese entonces. Era un tipo de feminismo que no cuestionaba los roles de género y que consideraba a la pareja como unidad básica de la sociedad, en el que las relaciones entre hombres y mujeres estaban sustentadas en la igualdad y el compañerismo. En ese sentido ponían énfasis en los derechos de las mujeres como mujeres (definidas principalmente por sus capacidades de engendrar y/o criar). Insistían así en que las mujeres contribuían, de una manera distinta a la de los hombres, al resto de la sociedad y reclamaban sus derechos en función de esta contribución. Así se distinguían de las feministas anglosajonas, cuyo feminismo se basaba más bien en el ‘individuo’ como unidad básica de la sociedad, el individuo debía luchar por su autonomía y emancipación fuera de los roles de género definidos socialmente. Las feministas bolivianas también se distinguían del feminismo anglosajón porque lo consideraban muy ‘radical’, ‘agresivo’ y ‘masculino’. Así, si las feministas inglesas o estadounidenses no dudaban en lanzar piedras, encadenarse y realizar otras acciones exigiendo el sufragio femenino, las sufragistas bolivianas jamás se hubieran lanzado a realizar este tipo de acciones porque las reprobaban. Ellas se limitaban a publicar revistas y a escribir en los periódicos porque consideraban que nunca debían dejar de comportarse como “unas damas”.

¿Qué argumentos utilizaban para defenderse del machismo?
Ellas no pensaban su opresión en los términos en los que las feministas los pensamos hoy. En ese sentido no pensaban en los términos de patriarcado o machismo que se utilizan hoy. Ellas estaban completamente conscientes de que se encontraban en una situación de opresión y de dominación porque no tenían ni los derechos civiles ni los derechos políticos. Además de no poder votar, no podían trabajar sin la autorización del marido, no podían disponer libremente de su salario si trabajaban, no podían figurar como testigos en un juicio, en fin no podían realizar ningún acto de la vida civil sin la autorización del marido. Estaban siempre bajo la tutela de un hombre: el padre primero y el marido cuando se casaban. Esta situación les parecía insoportable y consideraban que ellas tenían las capacidades suficientes para votar y para realizar estos actos sin la autorización de nadie. Consideraban también que si trabajaban y pagaban impuestos contribuían además a la economía del país, y por todas estas razones ellas debían participar en las decisiones nacionales y en la formación de los poderes públicos.

¿Cuánto cambió la conquista por el derecho al voto? 
El hecho de que las mujeres bolivianas obtuvieran el derecho al voto para las elecciones municipales gracias a la Constitución de 1945 les abrió la posibilidad de participar en el mundo de la política. Para las elecciones municipales de 1947 y 1949 se afiliaron a algunos partidos, crearon secciones femeninas para estos partidos o lanzaron sus candidaturas, pero esta medida contribuyó a su politización. Sin embargo, concernió a un sector muy reducido de las mujeres, pues estaba destinada únicamente a las mujeres alfabetizadas. El sufragio universal en 1952 va a abrir el mundo de la política a todas las mujeres del país y contribuir también a su politización, a que muchas más mujeres se sientan concernidas por las decisiones a tomar en el manejo del país. 
Hoy en día se considera normal que las mujeres sean ciudadanas y voten, antes de 1952, esto no era obvio.

¿Tiene la mujer una participación importante en elecciones o se la utiliza para conquistar su voto y luego dejarla de lado?
Desde el momento en que las mujeres pasan a ser parte del electorado, éste se amplía enormemente. De ahí en adelante se las ve como potenciales electores y las campañas políticas se dirigen también a ellas. En muchos casos se han utilizado “los derechos de las mujeres” dentro de campañas políticas para ganarse el voto de sectores de mujeres, sin que luego se implementen realmente políticas tendientes a mejorar su situación. Es típico, y no ocurre sólo en Bolivia, sino en la mayoría de los países del mundo. Sin embargo, las movilizaciones de feministas y de las mujeres en general han contribuido siempre a que los temas que ellas ponen sobre la mesa sean debatidos en la opinión pública y que los hombres políticos tomen en cuenta sus reclamos y puntos de vista. Por eso es tan importante que las mujeres estén organizadas y movilizadas para defender y reclamar sus derechos. 

Usted vive en otro país, pero imagino que está en contacto con Bolivia en torno a  la situación de los derechos de la mujer. ¿Considera que se los respeta?
Considero que hay muchos derechos de las mujeres que se vulneran aún hoy en día. Por ejemplo, los derechos sexuales y reproductivos. En este momento se están ampliando las causales para abortar legalmente en Bolivia, pero esta ampliación no es suficiente. Las mujeres deben poder abortar libremente y gratuitamente sean cuales sean las causas. Es un derecho humano y el tema del aborto es un tema de salud pública. Yo vivo en Francia y el aborto es libre, legal y gratuito desde 1975 en este país. Es decir, hace más de 40 años. ¡Casi medio siglo! La mayor parte de los franceses hoy en día considera que es un derecho esencial de las mujeres. No es posible que en Bolivia, y en América Latina en general el aborto esté aún penalizado. Llevamos medio siglo de retraso en este tema. 

¿Cree que hoy se trabaja en igualdad de condiciones? 
No. En todos los países del mundo las mujeres reciben un salario inferior al de los hombres por el mismo trabajo y las mujeres son las que trabajan en los trabajos informales y en los más precarios. Esto es inaudito. La lucha por la igualdad de salarios lleva más de un siglo y es de no creer que no se la haya conseguido hasta ahora. De la misma manera, mientras que los hombres no tengan licencias posnatales por paternidad, no se puede hablar de condiciones iguales de trabajo, pues esto hace que las empresas eviten emplear a mujeres, sobre todo a las que están en edad de tener hijos. Además de esto, muchísimas mujeres sufren de acoso y de violencia en sus lugares de trabajo. Hay muchísimo que hacer todavía en el ámbito laboral para cambiar las cosas y el Estado debe tomar un rol activo para remediar estos problemas. 

¿Cuánto más le falta al mundo y a la sociedad boliviana para respetar y mirar a la mujer como la mitad de la humanidad?
Les  falta muchísimo para considerar a las mujeres como seres humanos y por lo tanto respetar sus derechos humanos. La sociedad boliviana es extremadamente conservadora y patriarcal y pienso que la Iglesia Católica juega un rol nefasto en el mantenimiento de este conservadurismo, del patriarcado y en la vulneración de los derechos de las mujeres. Mientras la Iglesia tenga tanto poder e influencia, los avances van a ser difíciles. De la misma manera, el Estado y sus instituciones son todavía patriarcales y no se ha logrado aún el objetivo de “despatriarcalización” que se había propuesto en la Constitución de 2009. Queda mucho trabajo por hacer. Es importante que las mujeres estén organizadas y movilizadas constantemente desde la sociedad civil, denunciando todos los actos que vulneren su dignidad y sus derechos y exigiendo que éstos se respeten. Las conquistas por nuestros derechos las lograremos nosotras, como lo hicieron ya las mujeres del pasado.