MNR, el estratega del golpe de Natusch

Foto: Archivo
Los tanques en la plaza San Francisco y en las inmediaciones de la Pérez Velasco, en noviembre de 1979, donde la población resistió con barricadas.

Fernando del Carpio Z.

Han transcurrido 38 años de uno de los golpes más cruentos de la historia boliviana. El coronel Alberto Natusch Busch derrocó al presidente Wálter Guevara Arce el 1 de noviembre de 1979, día en que se recuerda a los difuntos o Todos Santos.

Cerca de un centenar de muertos y medio millar de heridos fue el saldo del golpe que contó con el apoyo de connotados dirigentes del Movimiento Nacionalista Revolucionario (MNR), como Guillermo Bedregal Gutiérrez, Edil Sandoval Morón, José Fellman Velarde y Abel Ayoroa Montaño, entre otros. 

“Detrás de los militares golpistas siempre estuvo la derecha, agarrada de la mano del aparato de represión del país”, expresó Milton Gómez, exdirigente minero y de la Central Obrera Boliviana (COB). Afirmó con plena seguridad que en el golpe de Natusch participaron emenerristas.

Teresa Subieta, activista de derechos humanos, dijo que los partidos tradicionales, en la década de los 70 y 80, “empujaron a militares ambiciosos como Natusch, que quería ser dictador (como Hugo Banzer)”.

Resistencia civil
Lo que no imaginaban Natusch y el MNR era que el golpe iba a ser resistido por la gente en las calles de la ciudad de La Paz, pese a que el régimen movilizó los tanques del entonces regimiento Tarapacá, al mando del coronel Arturo Doria Medina, bautizado como ‘El mariscal de la muerte’. 

Pese a la represión, el régimen de Natusch no pudo gobernar; la COB, liderada por Juan Lechín Oquendo, convocó a una huelga general indefinida, que fue acatada por todos los sectores en el territorio nacional.

Además, el gobierno de Guevara Arce se reunía en la clandestinidad, porque nadie se asiló y emitían comunicados denunciando a los golpistas, por lo que el régimen de Natusch no logró reconocimiento internacional.

Al final, el oprobioso régimen civil militar apenas duró 16 días. Precisamente el 16 de noviembre renunció, con lo que logró que no se restituya en el poder a Guevara Arce y que el Congreso elija como presidenta a Lidia Gueiler Tejada, que asumió ese mismo día y gobernó hasta el 17 de julio de 1980, fecha en que fue derrocada por el general Luis García Meza, que asesinó al líder socialista Marcelo Quiroga Santa Cruz.

Teresa Subieta indicó que la derecha siempre trata de desestabilizar, por lo cual llama a estar atentos para no permitir que vuelva la democracia pactada que estuvo vigente durante 20 años, que enajenó las empresas del Estado y no aplicó políticas sociales como las vigentes.

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Datos

» El golpe de Natusch Busch sorprendió a varios cancilleres de la OEA que se aprestaban a retornar a sus países.
» “Hoy es un día feliz para Chile”, expresó el presidente Wálter Guevara Arce frente al golpe.
» Como no podía ser de otra manera, la asonada golpista fue celebrada en Chile.

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Golpistas ignoran respaldo marítimo 

El golpe de Todos Santos empañó el mayor triunfo diplomático logrado por Bolivia, en la IX Asamblea General de la Organización de los Estados Americanos (OEA), que se realizó en la ciudad de La Paz. La Resolución 426, aprobada el 31 de octubre de 1979, refiere que “es de interés hemisférico permanente encontrar una solución equitativa por la cual Bolivia obtenga acceso soberano y útil al Océano Pacífico”. En ese marco, la OEA recomendaba “iniciar negociaciones encaminadas a dar a Bolivia una conexión territorial libre y soberana”. Entonces era presidente Wálter Guevara (foto).

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Asesinados en las calles paceñas

La Asamblea Permanente de Derechos Humanos de Bolivia, presidida por el padre Julio Tumiri Javier, publicó en 1980 el informe Masacre de Todos los Santos, donde se relata lo sucedido.
En la denominada semana sangrienta fueron asesinadas en las calles de La Paz en total 76 personas identificadas, la mayoría trabajadores y jóvenes estudiantes. Mientras que la cantidad de desaparecidos llegó a 140 y la de heridos a 203, en ambos casos se hacen conocer nombres y apellidos.