Inversión pública y demanda interna

El monto de la inversión pública de ocho mil millones de dólares para el próximo año es una apuesta segura para garantizar crecimiento económico para el país de la mano de la recuperación del precio internacional del petróleo, los ingresos provenientes de las ventas de gas y de la industrialización, definitivamente un escenario más favorable que el del año que termina.

La inversión pública es un componente de la demanda interna junto al consumo de las familias y el gasto público. El proyecto de Presupuesto General del Estado 2018 mantiene esta característica esencial del modelo económico boliviano para alcanzar el objetivo de crecimiento del PIB (estimado en 4,5%). 

En 2006 se establecieron las bases de un importante cambio en las políticas económicas gracias al incremento substancial de la inversión pública y al impulso de la demanda interna, que a larga dieron resultados históricos de estabilidad y crecimiento económico sostenido hasta ubicar al país como el líder en la región sudamericana. 

La demanda interna —indicador de la cantidad de bienes y servicios consumidos en un país tanto en el sector público como privado— creció de manera importante en los últimos once años, según el Ministerio de Economía, y el país pudo capear los efectos de la crisis financiera internacional y además garantizó recursos para las gobernaciones y alcaldías.

La inversión pública en 2005 fue de $us 629 millones, mientras que en 2016 se logró una inversión pública ejecutada de $us 6.026 millones, sin considerar los recursos de las empresas estatales. En 2017 se programó una inversión de $us 6.189 millones, y las empresas públicas comprometieron $us 1.317 millones, lo que hace un total de $us 7.506 millones. La inyección de estos recursos a la economía tuvo incidencia positiva en el Producto Interno Bruto y en el ensanchamiento del aparato productivo.

La proyección de crecimiento del próximo año se sitúa en alrededor del 4,5%, basado en la buena performance del año que termina y de la recuperación de la economía regional y mundial. Para este año, los organismos internacionales proyectan que Bolivia registrará la tasa más alta de la región.