Pedro Ignacio Muiba, el héroe

Homero Carvalho Oliva*

En 1975, mi padre, Antonio Carvalho Urey, terminó una investigación iniciada en la década de los sesenta que habría de cambiar la historia nacional. Después de muchas visitas al Archivo Nacional de Bolivia, dirigido en ese entonces por Gunnar Mendoza, extraordinario intelectual e historiador, quien le ayudó a ubicar los folios que habrían de probar toda una hazaña que da testimonio que los indígenas moxeños participaron activamente en la Guerra de la Independencia de nuestro país, al mando del cacique Pedro Ignacio Muiba.
Esta investigación se publicó, primero en septiembre de 1975, en un policopiado financiado por la Universidad Técnica del Beni, en un pequeño tiraje de 200 ejemplares y luego en la famosa Biblioteca del Sesquicentenario de Bolivia. Dos años más tarde, en 1977, Antonio publicó el libro titulándolo Pedro Ignacio Muiba, el Héroe y de esa manera se reparó una injusticia histórica.
En sus investigaciones, Antonio se basó, entre otros, en los documentos que ordenó el polígrafo Gabriel René Moreno, que se encuentran en el Catálogo de Moxos y Chiquitos, y en una primera investigación realizada por su hermano Ruber, quien en un texto da cuenta del hallazgo de las “correrías de Pedro Ignacio Muiba, llegando las quejas hasta el Virreinato de Buenos Aires, habiendo ordenado el Virrey Marqués de Sobremante, el 26 de mayo de 1804, el arresto de Muiba para evitar nuevos disturbios”. El escrito de Ruber, del cual extractamos el anterior párrafo, inspiró a Antonio a realizar una investigación mayor que probaría que Muiba estuvo en contacto con Tupac Amaru y Tupac Katari en el Alto Perú.
Del libro de Antonio, copiamos una parte del capítulo titulado La revolución libertadora: “El día 9 de noviembre de 1810 se tumultuaron contra el cacique Juan Maraza, acusándolo de traición, los indios trinitarios, Maraza logra escapar. Urquijo (gobernador) permanece refugiado en la Casa Real”.
“El 10, la insurrección es abierta contra el régimen y se pretende ahorcar al gobernador, que se refugia en la iglesia. El caudillo es Pedro Ignacio Muiba, que ese día convoca al cacique a Loreto”. “El 11, a horas 9, llega el cacique a Loreto, José Bopi, con 200 hombres armados, de a pie y a caballo, para reforzar la rebelión. El día 12, vuelve Maraza con refuerzos y la gente del cacique de San Javier, Tomás Noe y aprovechando de la lluvia, en horas de la noche, sorprende a los revolucionarios y logran fugar con Urquijo y sus acompañantes.”
En otro párrafo, acerca del 10 de noviembre, cita que “cartas venidas desde la Audiencia de Charcas de los revolucionarios le hicieron saber (a Muiba) del pronunciamiento del 25 de mayo de 1809, y cuando los gobernadores de Moxos recrudecían su despotismo y feroz tiranía contra los nativos, expoliándolos en todo sentido, es cuando a Pedro Ignacio Muiba se le presenta la oportunidad de rebelarse y en la plaza pública de la Segunda Misión Jesuítica, Trinidad, expresa públicamente: “¡El Rey de España ha muerto! Nosotros seremos libres por nuestro propio mandato. Las tierras son nuestras por mandato de nuestros antepasados, a quienes los españoles se las quitaron”.
Antonio era un hombre con una honestidad intelectual a toda prueba, y por eso en el libro reconoce a quienes ya con anterioridad se habían ocupado de esta gesta libertaria y de su caudillo, como es el caso de Ruber Carvalho y de José Natusch, a diferencia de otros que publicaron libros sobre el héroe Muiba y ni siquiera mencionan el nombre de Antonio. El libro Pedro Ignacio Muiba, el héroe profundiza en los hechos recurriendo a varias fuentes históricas, transcribe documentos, citas, cartas; interpreta las palabras y los hechos y los proyecta en el contexto colonial y de rebelión emancipadora, reivindicando el nombre y la acción de Muiba.
En 1967, en ocasión de la efeméride departamental de Beni y siendo diputado nacional, Antonio presentó al Congreso Nacional de entonces un proyecto de ley por el que se declaraba Héroe de la Independencia a Pedro Ignacio Muiba, el cual nunca fue aprobado; sin embargo, la publicación de su libro pudo más que una ley y ya todos los benianos sabemos que Muiba fue un héroe de la Independencia de talla nacional. Antonio Carvalho Urey, historiador, escritor y poeta, fue en la década de los setenta y ochenta el más reconocido y grande intelectual de la amazonia boliviana que difundía la literatura, la historia, la economía y la belleza natural de esta región de Bolivia. En un ensayo titulado Actualidad cultural en el Beni, publicado en 1977, en el libro Del ignorado Moxos, afirma que “el beniano es raíz, corriente, turbión de cósmicos linajes, nutrido con la selva fecunda de vientre generoso de la tierra; tiene que ser como sus llanos, abiertos y sin límites, generoso como las plantas que espontáneamente dan sus frutos para nuestros alimentos; fraternales como los corpulentos árboles que crecen juntos y sus ramas se entrelazan; limpio como las gotas de rocío en todos los amaneceres; noble como el gomero herido que da su leche por los tajos abiertos para beneficio del mismo hachador de la selva; alegre como las aves que irradian al alba alegría, de sus trinos bondadosos, como las flores silvestres que exhalan sus perfumes a todos los vientos”. Eso somos los benianos.

*Escritor y poeta