La patria a los vencedores de Suipacha

José Augusto Yañez Vargas*

Con la redacción de la Carta Orgánica Municipal de Tupiza, el 7 de noviembre de 1810, día conmemorativo de la Batalla de Suipacha, se convierte en la principal fecha cívica para Tupiza como parte de la Nación Chichas. Entonces, este día se reconfigura y cobra otros significados en el imaginario de nuestra población. Primero, debemos resaltar el hecho de que con este cambio dentro del calendario cívico del municipio, se valida la voluntad libertaria que estuvo siempre presente en nuestras mujeres y hombres chicheños a lo largo del tiempo. También es importante hacer notar que con este reconocimiento y fortalecimiento, del 7 de noviembre, la supuesta fundación de Tupiza (4 de junio de 1574) queda relegada, pasando a ser sólo una anécdota de la visión señorial y colonialista de antiguos pensadores que pretendían mantenerse arraigados a esta herencia colonial española, al parecer con muy poca reflexión y compromiso por la tierra.
Como un segundo punto, hay que devolver a los Chichas en su conjunto, y como un todo territorial, la representatividad y victoria conjunta del 7 de noviembre, ya que más allá de la actual jurisdicción municipal en la que se encuentra Suipacha, esta fecha debe ser apropiada por la totalidad de poblaciones integrantes de los Chichas. En este sentido, por ejemplo, las diferentes versiones nos dicen que Pedro Arraya nació en la actual jurisdicción municipal de Villazón y por lo tanto éste es otro elemento que nos invita a la integración entre actores y espacios de lo que fue la gesta chicheña del 7 de noviembre de 1810. Por lo tanto, a más de ser un patrimonio de la tupiceñidad, la Batalla de Suipacha debe replantearse de manera amplia e integradora en el marco del actual proceso de Reconstitución de la Nación Chichas que recurre a este tipo de momentos constitutivos para explicarse como una sola entidad territorial y poblacional que actuó unificada en varios momentos decisivos para la historia regional y nacional. La Batalla de Suipacha seguirá siendo una de las principales gestas de mujeres y hombres chicheños que fortalecen la identidad y permiten proyectarla a otras instancias de mayor alcance a partir de la importancia que tuvo el hecho, al constituirse en el ‘Bautizo de fuego’ y primera victoria armada en el proceso independentista para todo el Alto Perú. No obstante, es necesario seguir inquiriendo más allá de la simple remembranza o la costumbre de conmemorar este hecho sucedido hace más de 200 años. En ese momento, los Chichas expresaron nuevamente el sentimiento de rechazo a la opresión y sometimiento de la Colonia española. Entonces, hay que devolver varios elementos circundantes al 7 de noviembre de 1810, los procesos cronológicos que explican los lazos dentro del territorio chicheño, donde también se encuentra Cotagaita, el 27 de octubre de 1810, como un precedente  a lo que sucedería en Suipacha. Y como vemos todos los argumentos engranan al territorio de la ancestral Nación Chichas como un mensaje de que esta integración no debe ser olvidada, y mucho menos por hechos que pueden ser cooptados por espacios menores o locales como los municipios dentro de la lógica republicana que mermó la fuerza de la unidad territorial de los pueblos y naciones originarias.

*Sociólogo investigador chicheño