Iniaf liberó 31 variedades de semillas en siete años

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Los pequeños productores cosechan papa en los valles.

Maribel Condori Monrroy

En siete años (2011 a 2017), el Instituto Nacional de Innovación Agropecuaria y Forestal (Iniaf) liberó más de 31 variedades de semillas de hortalizas, tubérculos y granos para fortalecer la seguridad alimentaria y contribuir al desarrollo de la agricultura familiar en Bolivia.

Un informe que el Iniaf proporcionó a Cambio detalla que liberó 5 variedades en hortalizas. En 2011, la denominada Altiplano (zanahoria), que alcanza un rendimiento de 42 toneladas (t) por hectárea (ha), y Globosa (cebolla) 37,5 t por ha. En 2012, Caperucita (beterraga) 25 t por ha. Y en 2016, Navideña y Valencianita (ambas cebolla), que superan las 32 t por ha. Todas para la zona de los valles. 

Actualmente, las semillas Navideña y Valencianita están en etapa de multiplicación y por su alto nivel de rendimiento superan la media nacional de 10 t por ha, registrada entre 2010 y 2016. 

En maíz se liberaron 9 variedades. En 2013, Iniaf H1 e Iniaf HQ2, ambas con un rendimiento de 7 t por ha. Y en 2016, Iniaf Piraí de 6,5 t por ha, Iniaf Trópico 16, que llega a las 7 t por ha, Iniaf Urubó 6 t por ha, Iniaf Guaraní 5 t por ha, Iniaf Piriti 4 t por ha, además de Choclero Blanco y Choclero Amarillo, que rinden 3 t por ha. Las cinco primeras híbridas para el chaco y trópico, las cuatro últimas para el chaco y valles. 

El director general del Instituto Nacional de Innovación Agropecuaria y Forestal, Carlos Osinaga, resaltó que las semillas H1 y HQ2 forman parte de las estadísticas nacionales y cada vez toman mayor posición porque alcanzan rendimientos iguales a los híbridos que se importan de Argentina.

En trigo, fueron liberadas 7 variedades: en 2015, Iniaf Totora 2014, que logra un rendimiento de 2,5 t por ha para Cochabamba. En 2016, Iniaf Bolivia 2014, que llega a las 2,1 t por ha para Potosí, Iniaf Yesera de 2,4 t por ha para Tarija, Iniaf Cinteño de 2,1 t por ha para Chuquisaca, Iniaf Tropical de 2,9 t por ha para Santa Cruz. Y en 2017, Iniaf Tropivalle, que logra 2,8 t por ha, con alta tolerancia a la piricularia (enfermedad causada por un hongo) e Iniaf Qollpana con 2,79 t por ha, ambas para el trópico y valles de Chuquisaca, Cochabamba, Santa Cruz y Tarija. 

“Las dos últimas variedades, Tropivalle y Qollpana, están con un rendimiento potencial por hectárea de 2,8 toneladas, lo cual supera a la media nacional que más o menos está entre 1,32 (…) prácticamente con estas semillas estaríamos duplicando los rendimientos por hectárea”, destacó Osinaga.

En arroz se liberaron 3 variedades. En 2016, Iniaf Chasqui que alcanza un rendimiento de 5 t por ha, e Iniaf Taita con 4,5 t por ha. Y en 2017, la SCS 115 Epagri, que llega a las 7,5 t por ha. Según el director del Instituto Nacional de Innovación Agropecuaria y Forestal, todas lograron aceptación por los productores arroceros del norte de Yapacaní y Santa Rosa en Santa Cruz y zonas productivas del Beni. 

En quinua se logró desarrollar 4 variedades. En 2014, la denominada K’ellu, que supera un rendimiento de 1,0 t por ha; Noventona, que bordea 0,7 t por ha, además de Rosa Blanca y Utusaya, que logran 0,9 t por ha. En papa se destacan 3 variedades. En 2011 y 2016, las semillas Marcela y Cardinal, que logran un rendimiento de 25 t por ha. Y hasta finales de 2017 se estima presentar la nombrada Jatunpuka, que llega a las 24 t por ha. Lo particular de la segunda y tercera es que son ideales para la industria.  

“La Jatunpuka es una variedad industrial que más se utiliza para papa frita. Las variedades con estas características tienen alta demanda en el oriente y los valles”, señaló Osinaga. Resaltó que esta semilla se destaca por su rendimiento potencial de 24 t por hectárea, frente a la media nacional de 5 t por ha. 

El Director General del Iniaf añadió que hasta diciembre de este año además se prevé liberar dos variedades de quinua; Real negra tallo verde y Soracachi, las dos con un rendimiento superior a las 0,7 t por ha. Y una de cañahua, que recibe el nombre de Wila y que llega a 0,6 t por ha, y sobrepasa el promedio nacional de 0,4 t por ha. 

Indicó que el desafío del Iniaf en cuanto a las semillas en proceso de desarrollo es inscribirlas en el Registro Nacional de Variedades para que ingresen a la fase de multiplicación y de ese modo estén disponibles para los productores, quienes las repliquen en la escala comercial. 

“Nuestro gran reto, enmarcado en las políticas lideradas por el presidente Evo Morales y la Agenda Patriótica 2020-2025, es desarrollar tecnología para garantizar la seguridad alimentaria con soberanía. Entonces estamos liberando variedades de alto potencial productivo y con muy buenas características de adaptación a diferentes zonas agroecológicas en el país”, remarcó.

Osinaga concluyó que la institución que dirige, dependiente del Ministerio de Desarrollo Rural y Tierras, trabaja priorizando las áreas altiplánicas y valles, donde está concentrada la “extrema pobreza” y además se encuentra el 60% de las unidades productivas que configuran la agricultura familiar y abastecen la canasta de los hogares bolivianos.