La Revolución Rusa, una experiencia ideológica y política

El pueblo ruso en las jornadas de la Revolución Rusa, a la caída del zarismo.

Fernando del Carpio Z.

En Bolivia y en otros países del mundo, así como en la misma Rusia, el centenario de la Revolución Rusa está siendo celebrado con mucho entusiasmo. La Vicepresidencia será escenario de un evento internacional, del 7 al 9, sobre la histórica fecha.

“Con su ejemplo, por una parte, y por otra con el liderazgo que tuvieron las corrientes de izquierda obviamente influyó muchísimo dentro del país. La Revolución Rusa es una experiencia muy rica en lo ideológico, en lo político, en lo diplomático”, opinó  José Roberto Arze, bibliógrafo e historiador. 

Arze, exdirigente y ahora militante de base del Partido Comunista de Bolivia (PCB), afirma que aunque temporalmente se tiene un sistema disminuido, casi destruido que era encabezado por la URSS (Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas), “no por eso la experiencia de su Revolución ha de tener que ser menospreciada, hay que ver con sentido crítico, de manera objetiva y no dogmáticamente”. 

En esa línea indicó que el PCB está en franco apoyo al gobierno del presidente Evo Morales. Sin embargo admite que el declive del movimiento, provocado en gran parte por el derrumbamiento de la URSS y el sistema socialista, obviamente ha debilitado muchísimo a los partidos comunistas de la región y del mundo.

Grandes revoluciones
El centenario de la Revolución de 1917 trasciende el momento en que se realiza y al país en que tiene lugar, explica Arze e indica que en esa línea están los hechos mundiales, las grandes revoluciones de Inglaterra, EEUU, Francia y de Rusia.

La rusa tuvo como principal aporte a la humanidad el haber puesto en práctica los ideales socialistas formulados por  Marx, Engels y Lenin, esta experiencia duró 70 años.

Pero las causas que provocaron la Revolución Rusa de 1917 no han desaparecido. Por consiguiente, ese acontecimiento —subraya Arze— “va a seguir influyendo en la historia de la humanidad”.

De esa manera indica que aún hay varios países que con diversos matices se inspiran en lo que fue esa Revolución, los casos de China, Vietnam, Corea del Norte, Cuba y varios otros quizás con menos claridad marxista, pero sí en la línea socialista, como Venezuela, Bolivia y varias otras experiencias”. 

La Revolución de 1917 logró destruir la vieja monarquía absolutista de los zares, pero en opinión de Arze entró dentro de sus propias contradicciones, que permitieron que las fuerzas conservadoras reaccionarias de lo que entonces era la URSS pudieran imponerse con las grandes potencias imperialistas.

“Lo que viene después es un período de evidente retroceso, pero advertimos que por los años transcurridos del derrumbamiento de la URSS que la situación no es nada tranquila (...) La Federación Rusa es la restauración un poco aminorada del viejo imperio ruso, porque algunos países que formaron parte de ese imperio se han convertido en repúblicas, Estados independientes, es el caso de Ucrania y otros”. 

Además, la URSS ha sido reemplazada por un organismo internacional que se llama Comunidad de Estados Independientes.

Debilitamiento
En ese cuadro, admite Arze, la izquierda ha quedado mal parada, debilitada grandemente porque todo proceso revolucionario quiere un entorno internacional favorable, eso lo planteó Bolívar en 1815 y 1820. 

“Entonces, el derrumbamiento de una potencia socialista obviamente deja debilitado al movimiento de izquierda, pero no muerto, porque cada país tiene que hacer su revolución con sus propias características”, apuntó.

Para el historiador cochabambino, en esa dirección estamos viviendo la experiencia en los países latinoamericanos. Cuba es la más ortodoxa de las revoluciones socialistas, mientras que Venezuela y Bolivia están marcando procesos que se llaman socialistas.

“Pero, desde luego, la falta de una potencia genera cierta debilidad. Eso no quiere decir que sea inviable una revolución o un proceso, más bien la historia nos obliga a ser más inventivos, tener más iniciativas sobre cómo hacer revoluciones”, aseveró. 

Arze advierte que el sistema capitalista está lleno de contradicciones, cada potencia imperialista es rival del resto. De esa manera, Japón, EEUU, Francia, Alemania y otros países luchan contra sí. “Estas contradicciones obviamente tienen que ser bien utilizadas por los movimientos revolucionarios de los países subdesarrollados que estamos enfrentados al dominio del imperialismo”.  

Sin duda alguna, aunque no sea el modelo ideal, hay que reconocer que Rusia representó un factor de contrapeso dentro del mismo mundo imperialista de lo que es la hegemonía de uno y otro país. 

Concurso de ensayos
La Vicepresidencia lanzó en junio una convocatoria para el concurso de ensayos sobre la Revolución Rusa. Los trabajos se recibieron hasta el 31 de agosto, y este jueves 9 se expondrán los trabajos ganadores. 

En los trabajos debían considerarse varios ejes, como el pensamiento mundial en relación con ese acontecimiento, aportes a la teoría de la revolución y al marxismo, transformaciones sociales y económicas, reconfiguración geopolítica como unipolaridad, bipolaridad y multipolaridad, transformaciones de las humanidades en la ética, estética y narrativa, su influencia en los movimientos de izquierda en América Latina y en Bolivia, entre otros.

El vicepresidente Álvaro García Linera, en el lanzamiento del concurso, dijo que “los ensayos deberán cumplir con las características de reflexión, interpretación y argumentación académica”. 

El comité académico que evaluó los mejores ensayos estuvo integrado por investigadores de las carreras de Historia, Sociología y Ciencias Políticas de la Universidad Mayor de San Andrés (UMSA), y de las facultades de Sociología y Ciencias Políticas de la Universidad Pública de El Alto (UPEA).
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Contexto

  • Las delegaciones de unos 150 países viajarán a Rusia para participar en los actos conmemorativos del primer centenario de la Revolución de Octubre en Moscú y San Petersburgo, afirmó Guenadi Ziugánov, líder del Partido Comunista de Rusia (KPRF).
  • Los líderes de “todos los partidos de izquierda” se darán cita en San Petersburgo para abordar los retos del socialismo del siglo XXI, dice un cable de Sputnik procedente de Moscú.
  • Este 2017 se conmemora el centenario de la Revolución de Octubre, conocida también como Gran Revolución Socialista de Octubre, que tuvo lugar el 25 de octubre de 1917, según el calendario juliano, o el 7 de noviembre, según el gregoriano.
  • En la Revolución de Octubre, el Partido bolchevique, dirigido por Vladímir Lenin, y los trabajadores y soldados de Petrogrado, derrocaron al gobierno provisional. 
  • Los bolcheviques nombraron a sus líderes como responsables de varios ministerios del gobierno y tomaron el control del campo, creando además la organización de inteligencia política y militar para aplastar cualquier tipo de disidencia. Además pusieron fin a la participación de Rusia en la Primera Guerra Mundial.

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En la revolución rusa la clase obrera tuvo un rol dirigente 

En 1917, Rusia era un país quebrado. El Gobierno se había embarcado en la I Guerra Mundial, una matanza que costó la vida a 2 millones de rusos. Los soldados no querían ir al frente. La economía estaba destruida, incluso para comprar pan había que hacer largas colas a la intemperie. La tensión era extrema, y la Revolución estalló por la propia iniciativa de la población.  
Durante la Revolución Rusa, la clase obrera jugó un papel dirigente. Fue el sector social que encauzó toda la frustración de la sociedad, especialmente de los soldados y campesinos, esto a pesar de que eran una pequeña minoría. Pero su gran fuerza residía en que tenía en sus manos el funcionamiento de los centros industriales de los que depende la economía. Y sobre todo a que por su concentración social, los movimientos políticos eran incisivos, inminentes y profundos. La revolución comenzó por las obreras textiles y se extendió por las barriadas obreras. Los soviets obreros eran los más ‘rojos’, y la toma del poder saltó de las capitales a las provincias. 
Frente al estallido de la Revolución Rusa, los “socialistas moderados” se comprometieron con la defensa del Parlamento y su Gobierno. Para ellos, tomar medidas “radicales” era imposible. Pero, ¿qué había más “radical” que sus propias políticas? Enviar a los soldados a una verdadera carnicería, hacer pasar hambre a la población… El partido bolchevique era muy minoritario, pero con reconocidos activistas que habían liderado muchas huelgas y luchas bajo el zarismo y durante la Revolución. Aunque al principio eran rechazados, a medida que la población se frustraba con el Gobierno, le prestaba más oído a lo que decían Lenin y los suyos. (Fragmento Debates a 100 años de la Revolución Rusa, de Juan P. Ramos)

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