EEUU desempolva el Corolario Roosevelt

 

Enrique García Rojas *

La llamada Doctrina Monroe, que se resume en la frase “América para los americanos”, fue formulada durante la presidencia de James Monroe —por el secretario de Estado y futuro presidente John Quincy Adams—, en 1823, previendo la intervención europea en los asuntos de las nacientes repúblicas latinoamericanas, pero luego se convirtió en uno de los elementos sustentadores de la fase imperialista de EEUU.

Ya en el siglo XX, durante la presidencia de Theodore Roosevelt, la doctrina fue modificada con el llamado “Corolario Roosevelt”, que arrogaba para el Gobierno estadounidense la potestad de intervenir en Latinoamérica y el Caribe en caso de que percibiera que la situación en un país –por inestabilidad o dificultad política o económica– podía llegar a deteriorarse hasta ser causa de disputas con potencias extracontinentales, especialmente europeas, para evitar la intervención de estas últimas; asumiendo el rol de “policía” de la región.

La causa inmediata de la formulación del corolario fue el bloqueo y bombardeo de puertos venezolanos por barcos de guerra ingleses, alemanes e italianos en 1903, como respuesta a la negativa del dictador venezolano Cipriano Castro a pagar deudas pendientes con esos países. Varios meses antes, periódicos como The New York Times, The Times (Londres), y Le Temps (Francia), habían impulsado una campaña de descrédito contra Castro, atribuyéndole actos de corrupción, dedicándole insultos y ridiculizándolo como jefe de Estado.

Roosevelt anunció el corolario el 6 de diciembre de 1904: “Todo lo que este país desea es ver a sus vecinos estables, organizados y prósperos. Cualquier país en el que su gente se conduzca correctamente, puede contar con nuestra profunda amistad […] pero los comportamientos incorrectos crónicos […] requieren la intervención de alguna nación civilizada, y en el Hemisferio Occidental el apego de Estados Unidos a la Doctrina Monroe nos obliga […] a ejercer un poder internacional policial”. El corolario tenía correspondencia con la ideología racista prevaleciente tanto en EEUU como en las potencias europeas, que legitimaba la dominación del hombre blanco con la excusa de la supuesta incapacidad de otras razas para comportarse “civilizadamente”.

El corolario llegó a ser invocado repetidas veces en situaciones en que los derechos o propiedades estadounidenses podían estar en peligro debido al estado de cosas en cualquier país latinoamericano o del Caribe, autorizando la intervención incluso militar de EEUU en los asuntos internos del país “perturbado” hasta restablecer el orden y la seguridad de los derechos y el patrimonio de sus ciudadanos y empresas. Así lo hicieron, entre varios otros casos, a principios de siglo en República Dominicana en 1904 y 1916; en Cuba en 1906; en Nicaragua en 1909, 1912 y 1926; y en Haití en 1915.

Hoy, el gobierno estadounidense parece querer desempolvar una vez más esa antigua doctrina contra los países que no obedecen sus órdenes.  (Tomado de TRIBUNA POPULAR https://prensapcv.wordpress.com)