Dos galaxias se fusionan a una distancia de 13.000 MM de años luz

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Recreación artística de la aproximación de las galaxias.

 

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Los radiotelescopios ALMA de Chile captaron por primera vez el proceso de fusión de dos galaxias lejanas y luminosas, a unos 13.000 millones de años luz.

En la observación se detecta el ‘encuentro’ entre estas dos galaxias muy brillantes y masivas hasta producir estrellas mil veces más rápido que en la Vía Láctea, y los resultados del trabajo, en el que ha participado el Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC), se publican en The Astrophysical Journal.

Estas galaxias hiperluminosas, por su capacidad para crear estrellas a gran velocidad, son extremadamente raras en esa época cósmica y representan uno de los ejemplos más extremos de formación violenta de estrellas jamás observados.

Conocidas como ADFS-27, se detectaron cuando comenzaron el lento proceso de fusión en una única galaxia elíptica masiva.

Un ‘choque lateral’ previo entre ambas ayudó a disparar los estallidos de formación estelar y su eventual fusión puede dar lugar a la galaxia central masiva de un cúmulo de galaxias, una de las estructuras más gigantescas del Universo, indica el IAC.

“Encontrar una sola galaxia hiperluminosa es ya de por sí destacable, pero encontrar dos tan cercanas es realmente sorprendente”, explica Dominik Riechers, astrónomo de la Universidad de Cornell y autor principal del trabajo.

“Considerando su distancia extrema a la Tierra y la frenética actividad de formación estelar dentro de cada una, es posible que estemos siendo testigos de la fusión de galaxias más extrema conocida hasta la fecha”, agrega el investigador.

Esta pareja galáctica fue detectada por primera vez por el Observatorio Espacial Herschel de la Agencia Espacial Europea (ESA), en las observaciones de grandes zonas de cielo del proyecto HerMES, indica Ismael Pérez Fournon, quien ha participado en esta investigación con Rui Marques y Paloma Martínez, los tres investigadores del IAC y de la Universidad de La Laguna (ULL).

Aunque apareció como un punto muy rojo en los datos del instrumento SPIRE del Observatorio Espacial Herschel del cielo austral, “desde el principio sospechamos que este objeto aparentemente débil era una galaxia extremadamente brillante y lejana en realidad”, detalla.

Las observaciones de seguimiento con el telescopio del Experimento Atacama Pathfinder (APEX) confirmaron las interpretaciones iniciales y facilitaron que ALMA midiera la distancia al objeto, concluyendo que esta unión de dos galaxias inusuales sugiere que residen dentro de una región particularmente densa del Universo.