Racicot: Bolivia hizo una gran tarea de redistribución y allanó el camino a la justicia económica

Denis Racicot - Representante de OACNUDH en Bolivia

Después de haber permanecido casi una década (desde el 8 de noviembre de 2008) como representante de la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (OACNUDH), Denis Racicot abandonará el país en diciembre. También dejará de trabajar en la Organización de las Naciones Unidas (ONU). Democracia Directa le solicitó una entrevista, pero debido a sus recargadas labores recién la atendió el 14 de noviembre, su último día en funciones. La Oficina en Bolivia se cierra la última semana de diciembre y quedó en funciones el adjunto Javier Mena, de Ecuador. No habrá atención al público y a partir de 2018 la Oficina Regional en Santiago de Chile supervisará Bolivia, como lo hace con otros países sudamericanos.

Señor Racicot, ¿cuál el balance de estos 10 años de gestión?
Estimo que nuestra oficina ha tenido un papel importante en el país, pudimos jugar un papel que nos fue designado en los términos de referencia con el Gobierno del Estado Plurinacional. En cuanto a la protección de los derechos humanos necesita una valoración de muchos aspectos, hemos evaluado que en el transcurso del proceso de cambio, que se impulsó desde enero de 2006 con el nuevo gobierno del presidente Evo Morales, he pasado los años más difíciles de confrontación social y política entre 2006 y 2009 con la adopción de la nueva Constitución en 2009 y la evaluación normativa, después el país se encarriló en un desarrollo económico social cultural político importante, con avances significativos en un conjunto de derechos particularmente económicos, sociales y culturales, sobre la base de la nacionalización de los recursos naturales, especialmente los hidrocarburos, y también un clima favorable a nivel económico mundial, el país ha hecho una gran tarea de redistribución equitativa de los recursos entre los departamentos, el modelo económico comunitario social del país ha dado resultados positivos hasta lo que va del año. Los avances macroeconómicos logrados son muy significativos, varias instituciones internacionales lo han comentado, y nosotros en nuestros informes hemos hecho señalamientos a estos avances, a partir de los datos del Estado o internacionales, y todas estas fuentes han señalado en forma positiva estos avances. Desde esa perspectiva, los derechos económicos y sociales son los menos respetados y se ven disparidades importantes entre el sector que posee más y el más vulnerable, el más pobre. Hay que reconocer que el gobierno del presidente Evo Morales ha trabajado en esa dirección y ha logrado allanar el camino hacia la justicia económica, redistribución más económica y más justa, es un logro muy importante que se debe comentar. Fuimos observadores de esa evolución y la comentamos de forma positiva como un avance significativo definitivamente. La nueva Constitución reconoce los derechos individuales y colectivos, se encamina como un país incluyente al reconocer 36 idiomas que corresponden a igual número de naciones para dar paso a una nueva sociedad. Fue notable la inclusión indígena en la Asamblea Legislativa Plurinacional, la participación activa de hombres y mujeres de sus comunidades. 

En esta década se registraron varios hechos, como el caso Porvenir, Chaparina en los Yungas, el asesinato del Viceministro de Gobierno en la movilización de Fencomin, ¿qué nos puede decir sobre cada uno de esos hechos y la conclusión del Alto Comisionado.
El caso Porvenir es el único del que hicimos un monitoreo en el terreno de los hechos, producimos un informe, se concluyó con la declaración de responsabilidad penal del exprefecto de Pando Leopoldo Fernández y otros. Haber llegado a una sentencia es importante, muchos casos no llegan a ese nivel, pero duró mucho, debería terminar en un tiempo razonable. El caso Chaparina no ha terminado, ni siquiera se ha hecho el juicio, es un ejemplo donde la justicia no cumple, se debería explicar a nivel policial, realizar una investigación interna administrativa sobre cómo se realizó el operativo, actuar de forma profesional y no dejar un manto de impunidad, es un caso que está señalado por organizaciones de derechos humanos como no resuelto. En estos hechos no hay por qué siempre buscar la responsabilidad del ministro, es un operativo policial, dentro de la cadena de mando de la Policía hay responsabilidades, y la cadena debe responder en todos sus estamentos sobre lo que ocurrió, no necesariamente tiene que llegar a una responsabilidad política, los responsables son los del mando operativo policial. Hay que responder de manera clara, el Defensor del Pueblo señalaba responsabilidades. Sobre el asesinato del viceministro de Gobierno (Illanes) luego de ser secuestrado por cooperativistas mineros, falta la actuación judicial en la investigación, así como de la Fiscalía y la Policía dar las explicaciones que se necesitan. Era un caso difícil de manejar, de carácter violento (uso de la dinamita) y por la cual los cooperativistas deben responder. 

Indudablemente su labor estuvo en el ojo de la tormenta, dirigentes de la oposición no dudaron en indicar que usted apoyaba la política del gobierno, ¿qué nos dice al respecto?
En todas sus presencias en el mundo, las Naciones Unidas no está exenta de ese tipo de señalamientos o de críticas, yo las tomo como que pueden ser negativas o constructivas y que nosotros siempre hemos aceptado, no importa de dónde provengan. Soy de las personas que aceptaron las críticas que se formulen; que estábamos al lado del Gobierno no, nuestra actuación fue objetiva, trató de mantener niveles de imparcialidad siempre con honestidad y profesionalismo. La ONU trabaja con los gobiernos y valora el que trate de resolver problemas de los derechos humanos profundos, mantuvimos una actitud ética cuando observamos brechas o fallas en la implementación o retos donde se deben hacer más esfuerzos. Trabajamos con el Gobierno y con la sociedad civil, si alguien mira todo lo que se hizo, tenemos resultados muy positivos porque había predisposición del Ejecutivo de atacar problemas de fondo. Publicamos seis informes anuales presentados al Consejo de Derechos Humanos, prestamos asistencia técnica. Respetamos las críticas, pero no es correcto, las embajadas reconocen el legado que estamos dejando, se va a sentir nuestra salida porque hemos hecho muchos aportes. 

En todo este tiempo, Bolivia se dotó de una nueva Constitución y de una nueva legislación en el marco del Estado Plurinacional, ¿considera que es de avanzada y se adecua a lo que impulsa Naciones Unidas?
La nueva Constitución, al incluir todos los derechos humanos, realizar la inserción implícita de los derechos de los pueblos indígenas, la participación social y política de estas poblaciones, de las mujeres, la equidad de género, social. Las mismas autonomías, las indígenas. Nosotros valoramos positivamente la nueva Constitución, siempre lo hemos señalado y tratado de coadyuvar al desarrollo normativo en algunas de las leyes más importantes, como la Ley Contra el Racismo y Toda Forma de Discriminación, las de protección a las mujeres y otras leyes. La lucha contra el racismo y la discriminación racial es el primer tema de la Carta de las Naciones Unidas de 1945 y en la Declaración Universal de 1948 se complementó. 

¿Qué evaluación tiene de los avances de las poblaciones indígenas y de la mujer en la participación política, económica y social del país?
En cuanto a los derechos de los pueblos indígenas hay un avance significativo, la presencia en la Asamblea Legislativa, la participación política indígena. El avance de la autonomía indígena en Charagua, proceso que no ha sido fácil y hay trabas en su implementación, sobre todo en lo administrativo. Hay una Ley General de Consulta Libre Previa Informada que se debe ejecutar. En cuanto a la mujer el avance es significativo, a nivel político en la Asamblea Legislativa, donde Bolivia es el segundo país en el mundo después de Ruanda, la participación de la mujer es muy visible, ahora se debe trabajar a nivel local, departamental, donde los avancen no han sido tan importantes como a nivel nacional. Hay que seguir trabajando fuerte porque la violencia de género en el país es profunda, también la protección de las mujeres a nivel del acoso.

¿Cuáles son los puntos débiles y en los cuales Bolivia debe trabajar?
El reto más grande tiene que ver con cambios culturales importantes en cuanto al machismo en el país a nivel institucional y es la violencia de género, todas las formas. En cuanto a feminicidios es el sexto de 23 países de la región, según la Cepal, el acoso en el trabajo, la violencia intrafamiliar, la imagen del país está afectada, hay un Viceministerio de Descolonización, hay legislación, pero vemos que la justicia y la Policía tienen una respuesta bastante machista al problema, hay una falta de actuaciones. Donde hay muchos problemas es en la crisis de la administración de la justicia, donde hay corrupción, impunidad, ineficacia, retardación y que tiene sus consecuencias con el sistema carcelario y altos índices de detención preventiva. Se han hecho muchos esfuerzos, pero no se lograron resultados,

¿Cuál es el relacionamiento que sostuvo el Alto Comisionado con la Asamblea de Derechos Humanos, las entidades de mujeres y otras?
Hemos tenido un relacionamiento constante con todas las organizaciones de la sociedad civil que se han acercado, y al revés hemos ido al encuentro de muchas organizaciones del país, hemos tenido reuniones cotidianas de casos y situaciones en hechos determinados, reuniones sobre temas que les preocupaba, como la libre asociación, ahora la Ley de Identidad de Género, a los del movimiento LGBT, organizaciones sindicales. Durante los 10 años hemos tenido relacionamiento con todos. Con la Asamblea Permanente de Derechos Humanos desde el principio, cuando presidía Rolando Villena, después defensor del Pueblo. Tiene varias corrientes y tendencias, valoramos su labor, pero no podemos intervenir, sino estar a la escucha de todos.

¿Qué significa para Bolivia el cierre de la Oficina y que los temas que usted atendía se centralicen en Santiago?
La oficina ha cumplido un ciclo con 10 años de presencia. En todos los países donde estamos presentes que no son numerosos, no hay más de 20 en todo el mundo. Aquí el Estado Plurinacional pidió la presencia de una oficina, eso es valorable porque muy pocos países piden al Alto Comisionado una presencia de Oficina que tiene su visibilidad, que aporta, que puede hacer una labor crítica, otros países prefieren que no esté presente. En América Latina tenemos una Oficina semejante a la de Bolivia en Colombia, en Honduras, Guatemala y México. Las otras presencias son de derechos humanos asociados al Sistema de las Naciones Unidas, mucho más pequeñas. La oficina regional cubre más países a partir de una sola oficina; en Santiago de Chile está la Regional de América del Sur. Para Centroamérica y el Caribe está en Panamá. Bolivia tenía una presencia excepcional, estamos orgullosos de haber desarrollado intensa actividad y con resultados. Trabajaremos con una supervisión desde Santiago de Chile, que cubre ocho países del área con asistencia técnica, promoción, conferencias, monitoreo. Una persona será el enlace en La Paz con la Oficina Regional de la capital chilena, que trabajará al lado del coordinador residente del Sistema de Naciones Unidas en Bolivia, Mauricio Ramírez. Mantuvimos un equipo de entre 20 y 25 personas, tuvimos intensa actividad con las entidades del Estado y la sociedad civil. Seguimos casos y situaciones. 

¿Cómo evalúa su relación con las autoridades del gobierno boliviano, entre ellas el presidente Morales y el recuerdo que se lleva del pueblo boliviano? 
Nuestra relación con el Estado Plurinacional se desarrolló dentro de un marco de cooperación estrecha en varios casos. Hemos coadyuvado en muchos esfuerzos con los ministerios de Justicia, Culturas, Gobierno, Educación. Desarrollamos una labor constante a nivel técnico y aportar a la consolidación de varios proyectos. Nuestras relaciones han sido cordiales, bien recibidas por el Estado, donde pudimos llegar. Agradezco la cooperación constante que hemos recibido del Estado, se demostró un compromiso para mejorar, también una relación cordial con la oposición. Agradezco la cobertura que tuvimos. Con el presidente Evo Morales sostuvimos algunas reuniones cordiales y nos encontramos en distintos eventos. También recibimos críticas fuertes, constructivas, las hemos aceptado porque son normales. Debemos valorar positivamente todo el relacionamiento que tuvimos con el gobierno, con la oposición. Agradecer a todos por haber sido receptivos a nuestra presencia, a nuestras labores y contribuido a promover los derechos humanos.

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Perfil

  • Nació hace 72 años en Quebec, Canadá.
  • Abogado desde 1980. Ejerció su profesión 10 años antes de dedicarse a la labor internacional. 
  • Especializado en los refugiados, cumplió misiones en Honduras, Nicaragua, México y Chile.
  • A partir de 1993, ingresó a la ONU y desempeñó funciones en Haití, El Salvador y Bolivia. 
  • Al cumplir su labor en la ONU, considera retornar a Haití en 2018 con un proyecto de derechos humanos.