La importancia del consumo de leche

Si se toma en cuenta que la Organización Mundial de la Salud recomienda el consumo de 182 litros por persona al año, que equivalen a dos vasos por día y la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) recomienda 300 litros, es decir, más de tres vasos por día, se puede concluir que en Bolivia el consumo es muy bajo porque actualmente oscila en los 60 litros, que equivalen a aproximadamente medio vaso.
Si bien este consumo logró duplicarse en Bolivia desde el funcionamiento del Fondo ProLeche, que encontró en el mal la solución al problema, ya que se alimenta de un impuesto de 10 centavos de boliviano por cada litro de cerveza que se vende en el territorio nacional, y pasamos de consumir solamente 30 litros de leche por persona al año a casi 60, seguimos entre los niveles más bajos de consumo de este producto en el mundo, sobre todo si se considera que países vecinos como Argentina y Uruguay superan los 200 litros por persona al año.
Entre las propiedades de este alimento destaca su alto contenido de calcio, proteínas, riboflavina, vitamina A, vitamina D y otros nutrientes, que influyen en la formación de las células cerebrales en los bebés así como en el crecimiento o estatura.
Las cifras muestran la necesidad de promover el consumo de leche y sus derivados en Bolivia difundiendo formas variadas de incorporarla en la dieta de las familias. Es frecuente el reclamo de las mamás en sentido de que sus hijos se niegan a tomar leche, pero también la mayoría admite que no conoce formas de incorporar los lácteos combinándolos con otros alimentos que varían su sabor en comidas y postres.
El aumento del consumo de lácteos en Bolivia contribuirá también a mejorar la situación de los productores en el país que no son pocos y que hasta ahora no han encontrado la forma de transformar este alimento por lo que en su mayoría dependen de la venta del producto a las industrias lácteas.