La historia de la injerencia se repite

“¿Qué tiene que ver Estados Unidos para amenazar y amedrentar (a Bolivia)?”, replicó el presidente Evo Morales al Gobierno de Estados Unidos, que mediante un comunicado instó al Jefe de Estado a desistir de una nueva postulación a la presidencia en las elecciones de 2019 —en una clara intromisión en asuntos internos—, una vieja costumbre de la política exterior de Washington.

“Ahora que EEUU solicita mi renuncia a la postulación, acepto la candidatura pedida por el pueblo boliviano”, manifestó el Presidente en su intervención durante la entrega de una unidad educativa en la ciudad de Cochabamba. 

La injerencia de Washington en el país es de larga data. Después de la Revolución de 1952, el Movimiento Nacionalista Revolucionario (MNR) llegó al poder con el apoyo del movimiento popular, pero rápidamente vio la conveniencia de aliarse con el Gobierno de EEUU, y con el tiempo se reveló como francamente proimperialista.

La historia cuenta que en 1953 comenzó a recibir asesoramiento de la Casa Blanca, que ofreció ayuda alimenticia, donación de productos para ser monetizados y así generar ingresos para el Estado. Esta relación cambió el curso de la Revolución Nacional. 

La intromisión siguió con la política de estabilización monetaria durante la presidencia del exmandatario Hernán Siles Zuazo, en un contexto de gran inflación en 1956. Las medidas aplicadas afectaron a los trabajadores y también perjudicaron las actividades de Comibol, que en ese tiempo era la principal empresa de Bolivia.

En 1961, con la participación de los EEUU, el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y Alemania, entró en vigor el Plan Triangular para rehabilitar la Comibol, pero el programa —que se extendió hasta el gobierno de René Barrientos— fracasó rotundamente. En ese período, Washington ya había consolidado su presencia en el poder político y en los organismos de seguridad del Estado.

En 1971, EEUU apoyó el golpe del entonces coronel Hugo Banzer, que derrocó al general Juan José Torres con el respaldo de Washington. El período democrático se afirmó en el control político del Estado a través de su Embajada en La Paz, mientras que la política económica era dirigida por el Fondo Monetario Internacional.