Foreman, el campeón de la pegada demoledora

George Foreman hoy. A sus 68 años sigue haciendo noticia. Fue una notable campeón de los pesos pesados del boxeo.
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Madrid, Esàña / Mundo Deportivo / Agencias

El 22 de enero de 1948 nació en Marshall (Texas) George Foreman, quinto de los siete hijos de Nancy y J.D. Foreman, un trabajador ferroviario que se dejaba el sueldo en los bares. Foreman ha sido el púgil de más demoledora pegada, que tumbaba a sus adversarios de un solo golpe: 68 de sus 76 rivales no acabaron la pelea. Campeón del mundo a los 24 años, su arrogancia no hizo más que crecer hasta que una supuesta revelación religiosa le cambió la vida. Se hizo predicador, dejó el boxeo y regresó al ring 10 años después para pagar la hipoteca de su centro para jóvenes.
En realidad, George no era hijo de J.D. y cuando comenzaron los rumores sobre su paternidad, Nancy no dudó en trasladar a su familia a Houston para que la situación no se complique más. Su hermano y sus tres hermanas mayores se reían de él por su corpulencia y le llamaban ‘Mo-head’ (cabezón), aunque más tarde George descubriría que le llamaban así por el apellido de su padre biológico, Leroy Moorehead, al que conoció más tarde.
El adolescente George era un desastre. Con 16 años medía 1,85 y pesaba 84 kilos. Y no dudaba en usar su fuerza para cualquier capricho. Empezó a tener problemas con la policía y decidió aprender un oficio en un campamento de Grant Pass, Oregón. Allí conoció a Doc Broadus, que se convirtió en su mánager y en casi su segundo padre. Muchos quebraderos de cabeza le trajo George a Doc, quien se empeñó mucho en sacarle del mal camino con el boxeo.
Aunque a ‘Big George’ sólo le interesaban, por este orden, la bebida, el tabaco y las mujeres. Y seguir haciendo el gamberro, claro. Los esfuerzos de Broadus sirvieron para que Foreman compitiese, sin mucho interés, en los torneos Guante de Oro para aficionados. Y como tenía una pegada telúrica, iba ganando. Aparte de la pegada, no tenía recursos; había que pulirlo, pero no se dejaba. Broadus logró presentarlo para que se hiciese un sitio en el equipo de los Juegos Olímpicos de México 68.
En el preolímpico, el único rival que podía molestarle era Clay Jones, pero fue llamado a filas y no pudo estar en el torneo. Foreman ganó su plaza y pocos meses después se colgaba la medalla de oro tras noquear en el segundo round al soviético Chepulis. El siguiente paso, pasar a profesional, estaba cantado. Debutó el 23 de febrero del 69 ante Don Waldheim, al que tumbó en el tercer asalto. Pero antes rompió su contrato con Broadus para dejarse llevar por Dick Sadler, exentrenador del campeón Sonny Liston.
En los tres primeros años en la categoría acumuló 32 combates, ganando en 29 antes del límite. De golpe se convirtió en una persona solitaria y que rehuía las mujeres. Sadler era su norte hasta que un acuerdo para comercializar el nombre de Foreman no acabó de convencer al púgil, que no dudó en prescindir de Dick Sadler en vísperas de su combate más importante hasta el momento: la posibilidad de disputarle el título mundial a Joe Frazier.
Fue en el estadio de Kingston, Jamaica, y Foreman puso al mítico Archie Moore en su rincón, que no tuvo mucho trabajo porque en el segundo asalto Foreman ya se había merendado a Frazier. Fue el regalo que se hizo para su 25 aniversario.

ARROGANTE Y FANFARRÓN
Su arrogancia y desprecio por el rival parecía no tener límite. Después de su primera defensa, Joe Roman le duró un solo asalto, se preparó para pelear contra Ken Norton y Muhammad Ali. Declaró que los iba a matar a los dos. La institución Musulmanes Negros dio un sutil toque a Foreman y le calló la boca.
Primero humilló a Norton —decisión arbitral en el segundo asalto y acceso de ira de Foreman porque quería seguir pegando— y después dejó al descubierto sus carencias ante un Ali de 32 años que demostró ser un fajador de primera. Supo esperar que Foreman se desfondase y agotase sus pocos recursos. Muhammad lo tumbó en el octavo asalto.
Foreman no lo asimiló; quería volver a ser campeón pero su fanfarronería, por no hablar de su ajetreada trayectoria matrimonial, le había puesto al público en contra. Tras una serie de exhibiciones, decidió colgar los guantes al tener una ‘revelación’ divina.
Fue el 17 de marzo del 77, contra Jimmy Young en San Juan de Puerto Rico. Perdió Foreman a los puntos después de una pelea salvaje y cuando llegó al vestuario se desmayó y empezó a delirar diciendo que Jesús había entrado en su cuerpo. Aquello le cambió la vida, empezó a leer la Biblia y a rezar en público para acabar como predicador.
Fue ordenado ministro de la Iglesia de Nuestro Señor Jesucristo de Houston, pero fue expulsado por protagonizar una reyerta. Tiró por la calle de en medio y construyó su propio templo. Sus múltiples esposas e hijos fueron fuente de problemas, llegando a salir airoso de un juicio en el que se le acusaba de abusos a una de sus hijas.

VIEJO Y GORDO
Tenía ya 39 años y pesaba 135 kilos cuando compró un almacén para convertirlo en un centro para jóvenes con problemas. No había dinero para la hipoteca y volvió a enfundarse los guantes 10 años después, en el 87. Gordo y falto de forma, su tremenda pegada volvió a ser su aval en su vuelta a los cuadriláteros ante una serie de mediocridades y algún ilustre caduco —Dwight Qawi y Gerry Cooney, entre ellos—. Tras 24 victorias en 4 años se le presentó la oportunidad de luchar por el título mundial que ostentaba Evander Holyfield (28 años por los 42 de Foreman, 95 kilos por los 117 de ‘Big’ George).
Hizo la pelea de su vida, derrochó pundonor, profesionalidad y se metió al público en el bolsillo, aunque perdió a los puntos y se embolsó siete millones de dólares. Todo el mundo creyó que ahí acabaría su carrera. Pero en el 93 volvió a luchar por una corona mundial, la vacante de la OMB (Organización Mundial de Boxeo) que había dejado Moorer por considerarla poco prestigiosa. Se enfrentó a Tommy Morrison y perdió a los puntos. Con 46 años volvió a optar a un título mundial, contra Moorer precisamente, y ganó, recuperándolo 21 años después en un hecho sin precedentes.

LA PELEA DEL SIGLO
Tras una fulgurante carrera, el reinado de Foreman se acabó en 1974. En el verano de ese año, se desplazó a Kinshasa (República Democrática del Congo, antes Zaire), donde debía combatir con Muhammad Ali, en uno de los legendarios combates de la historia del boxeo. Durante uno de los entrenamientos, Foreman sufrió un corte en un ojo, lo que le obligó a posponer el combate seis semanas. Mientras, Ali se dedicó a autopublicitarse y a buscar popularidad entre la población del Zaire, lo que dejó a Foreman la figura de antihéroe en este combate. Finalmente, Ali y Foreman se encontraron en el ring el 30 de octubre de 1974.
Allí se encontraban un aspirante de 32 años pero con tremendo carisma (Ali) y el campeón aún imbatido (Foreman).
El primer asalto fue por los cauces que todos esperaban. Ali, con su movimiento de piernas característico bailaba alrededor de Foreman. Pero a mediados del primer asalto, Ali se fue a las cuerdas y Big George alcanzaba con demasiada facilidad el cuerpo del excampeón del mundo. Todo el mundo empezaba a pensar lo peor mientras que el entrenador de Ali, Ángelo Dundee, no paraba de gritar a Ali para que no cometiera locuras.
De todas maneras y a pesar de los golpes, la resistencia de Ali ante los golpes del campeón era prodigiosa. Todo ello en medio de un Estadio Nacional de Kinshasha totalmente volcado a favor del aspirante y gritando “¡Ali bomayé! ¡Ali bomayé!” (“¡Ali, mátalo!”). A medida que iban pasando los rounds, la confianza y la fuerza de Foreman fue mermando ante la esperanza de un K.O. que no acababa de llegar. A todo ello se añadían los actos cómicos de Ali y los improperios que lanzaba a Foreman en los descansos desde el rincón. Hasta que en el octavo asalto, Ali consiguió esquivar un último arsenal de golpes del campeón para empezar su contraataque. Una serie de imparables golpes envían a Foreman a las cuerdas, que evitaron su caída. Una izquierda en uppercut y una derecha recta inapelable no pudieron evitar que Foreman se fuera a la lona. El bombardero de Texas era más fuerte que Ali. Pero Muhamad Ali supo jugar sus cartas en Kinshasha mejor que el sureño.
En 2007, y en las memorias de Foreman tituladas God in my corner (Dios en mi esquina), el púgil asegura que fue drogado antes del comienzo de la pelea frente a Ali. El excampeón explica que antes de que comenzara el combate, su preparador le dio a beber agua con sabor a medicina y que subió al ring con ese sabor en la boca.
Amargado por la derrota, Foreman tardó un par de años en salir de una profunda depresión que estuvo a punto de provocar su retirada. Estuvo todo 1975 sin combatir y no volvería hasta 1976, cuando se enfrentó a Ron Lyle en Las Vegas. Pero la agresividad de Foreman ya no era la misma y aunque ganó el combate, Lyle también daría un serio castigo al púgil texano.
Pero la pelea con Ali fue y es considerada como ‘La pelea del siglo XX’. No defraudó. Desde el inicio los golpes cruzaron y lastimaron, haciendo levantar a la gente de sus asientos.

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68 años

George Edward Foreman nació el 10 de enero de 1949 en Marshall, Texas, Estados Unidos. Fue boxeador profesional.

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Una experiencia 
cercana a la muerte

1977 fue un año de cambio en su vida. En Puerto Rico peleó ante Jimmy Young. No pudo evitar que Young lo tumbara en el último asalto (12). En el vestuario, Foreman cayó enfermo, víctima del cansancio y de problemas con el corazón en lo que él mismo diría que sería “una experiencia cercana a la muerte”. A partir de ese momento, Foreman se acercó a Dios, cambió sus actitudes y dedicándose a la plegaría. Dejó el boxeo y se ordenó reverendo.

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Se volvió un exitoso empresario con sus parrillas eléctricas

Foreman fue uno de los boxeadores más destacados del siglo XX. Dos veces campeón del mundo y considerado por la IBRO como uno de los 10 mejores pesos pesados de la historia. A sus 68 años, Big George está alejado de los cuadriláteros, pero se mantiene activo como un exitoso empresario.
Además de ser reverendo de su propia iglesia en Estados Unidos, desde hace más de una década Foreman se encuentra desarrollando su propia línea de parrillas para carne, las que se pueden encontrar en el comercio  de todo el mundo.
Actualmente, muchas tiendas tienen en su catálogo la ‘George Foreman Grill’, una parrilla eléctrica para interiores y exteriores. Entre sus características, se encuentra una considerable reducción de las grasas y un revestimiento antiadherente llamado ‘George Tough’, algo así como ‘El duro George’.
También se puede encontrar otra parrilla ideada por el exboxeador, aunque más compacta. Tal ha sido el éxito de los productos de Foreman en EEUU que incluso se lanzó una línea de juguetes de las parrillas.
George Foreman afirma con una sonrisa que sus parrillas son el sinónimo de productos de cocina que ayudan a crear nutritivas y sabrosas comidas para halagar el paladar y brindar una vida sana. “Nuestro compromiso es proporcionar una tecnología innovadora y ser líder en la industria en todos nuestros productos y así permitirle cocinar las comidas que siempre ha disfrutado”, es una de las frases que utiliza para promocionar personalmente el producto.
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Datos

Sus esposas: Adrienne Calhoun (1971-1974), Cynthia Lewis (1977-1979), Sharon Goodson (1981-1982), Andrea Skeete (1982-1985), y Mary Joan Martelly (desde 1985). Es padre de George III, Freeda, Georgetta, George Jr., Michi, George IV, George VI, Leola Foreman, Isabella Brandie Lilja Foreman, Natalia Foreman y George Foreman V. 

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A sus 46 años quiso pelear con Mike Tyson, que estaba en la cárcel

A sus 46 años, con 73 peleas ganadas (68 por nocaut) y cuatro perdidas, George Foreman buscaba enfrentarse con Mike Tyson —el hombre más joven en conquistar el título—, una vez que éste salga de la cárcel. En aquel marzo de 1995 se estimaba que la pelea Tyson-Foreman podía dejar ganancias de más de 200 millones de dólares, por lo cual varios promotores se disputaron los derechos del combate.
Foreman había ganado a Joe Frazier el título de campeón de peso completo, en 1973, y lo perdió con Muhammad Alí, al año siguiente. Se retiró en marzo de 1977, tras perder una pelea con Jimmy Young.
Foreman veía a Tyson como el último rival antes de su retiro. “Lo único que me mantiene activo es este fenómeno del hombre más joven en ganar el título contra el hombre más viejo”, afirmó en una conferencia de prensa. La afirmación causó muchas sonrisas entre la prensa y aficionados.
Pero él debía pelear con otros aspirantes y eso disipó por completo el combate.

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A todos sus hijos les puso su nombre, pero los diferenciaba con los números romanos, según el orden en que nacían

—George Foreman desafió hace poco al actor de películas de acción Steven Seagal, uno de los clásicos ‘tipos duros’, a través de su cuenta de Twitter. Con una foto del actor, ‘Big George’ dice lo siguiente: “Te reto a un uno contra uno, yo usaré el boxeo y tú puedes emplear lo que sea que hagas. Diez asaltos en Las Vegas”.
—Seagal (65 años) dijo que esas acciones eran “una broma y un atropello”, algo que parece no haber sentado bien a George. Un representante de Seagal dijo que su cliente no quería comentar nada ni responder al reto de Foreman.
—Foreman tiene 10 hijos, cinco de ellos varones, y todos se llaman George (les va añadiendo números romanos o apodos para no liarse). Además, una de sus hijas se llama Georgetta.
—De joven fue un destacado y violento pandillero. Tuvo problemas con la policía.
—Es conocido en el boxeo como ‘Big George’.
—Foreman se lleva el 60 por ciento de cada parrilla eléctrica que se vende con su marca. Se calcula que gana cada mes 4,5 millones de dólares. ¡Al mes!
—La famosa exestrella del pressing catch Hulk Hogan llegó a declarar que era él a quien le iban a ofrecer en primera instancia prestar su imagen para las parrillas, pero que no contestó a la llamada de teléfono de los fabricantes.
—Intentó volver al ring a los 55 años, pero su mujer no le dejó. Él aceptó esa decisión.
—Debido a que la televisión estadounidense había comprado los derechos para pasar su pelea con Ali en Zaire, ésta se produjo de madrugada. El arranque de la pelea estaba programado para las 04.00 horas locales, lo cual significó no perjudicar el accionar de ninguno de los dos peleadores.
—El año pasado, Foreman dijo que en ese combate que perdió fue drogado. Contó que antes de la pelea le dieron agua con un extraño sabor a medicina.