Mil veces mejor que el cuoteo neoliberal

Delfín Arias Vargas *

La jornada del domingo marcó un paso en la dirección correcta, porque pese a que el voto nulo llegó en promedio al 50,02%; los hechos desvelan que ganó la democracia por la masiva participación de la gente, y perdieron los cuoteadores que añoran el nombramiento a dedo de los administradores de justicia. 

Según datos del Tribunal Supremo Electoral al 81,7%, del conteo rápido, al menos 1,6 millones de bolivianas y bolivianos (31,5% del total de votos emitidos) con su voto eligieron a las nuevas autoridades judiciales y echaron tierra al cuoteo y repartija neoliberal de la justicia.

A contrapelo de la impostura opositora, que hizo del voto nulo su razón de vida en la elección popular de autoridades judiciales, cientos de miles de electores hicieron uso de su derecho constitucional y eligieron en las urnas a jueces para el Tribunal Supremo Electoral, Tribunal Agroambiental, Consejo de la Magistratura y Tribunal Constitucional Plurinacional.

El pueblo que acudió masivamente a los centros electorales legitimó con su voto —por cualquier opción— la elección de las nuevas autoridades judiciales, y aunque la oposición reivindicó para sí el voto nulo y blanco, lo cierto es que las urnas, la expresión más alta de la democracia, decidieron en lugar de 2, 3 o 4 jefes de los partidos políticos neoliberales que en el pasado reciente entre cuatro paredes cuoteaban y designaban a dedo a sus militantes como miembros del Poder Judicial. 

Y luego de que el TSE dio a conocer los resultados al 81,7% del conteo rápido, ni cortos ni perezosos los opositores se atribuyeron victoria del voto nulo, arremetieron en contra del presidente Evo Morales, y como si la elección de jueces hubiera sido un plebiscito sobre la repostulación del actual Jefe de Estado le exigieron que renuncie a su candidatura para las elecciones generales de finales de 2019.
Pues bien, ni fue un plebiscito ni el pueblo se pronunció en las urnas en contra o a favor de una nueva postulación de Evo a la presidencia. Eligió autoridades judiciales, más allá del voto nulo.

Asegurar lo contrario desvela la profunda preocupación de los jefes opositores, de sus asesores extranjeros y de los funcionarios de la Embajada, porque con Evo como candidato, la oposición— en todas sus corrientes y sus formas: trotskistas, neoliberales, fascistas, oligarcas y oportunistas— tiene pocas opciones de volver al Palacio Quemado y, por eso, tiene miedo del resultado que arrojen las urnas en 2019.

Los opositores están conscientes de que en la contienda electoral dentro de dos años el pueblo tendrá que elegir entre la certidumbre social, la estabilidad política, el sostenido crecimiento económico y la industrialización de los hidrocarburos del proceso de cambio, versus la incertidumbre, la privatización y el retorno al pasado que representan los Doria Medina, los Mesa, los Costas, los Tuto y los oportunistas de turno...

Y lo más grave, los opositores saben perfectamente que para derrotar a Evo en las urnas no les alcanzará la fácil consigna del voto nulo. 
*Comunicador social y periodista. Fue profesor universitario.