[Opinión] Bolivia universal

Democracia Directa

Víctor Paz Estenssoro, considerado en la década de los 60 por Estados Unidos como el “líder ideal para irradiar en la región sudamericana su política de modernización y desarrollo de la Alianza para el Progreso”, fue uno de los presidentes que presentó a Bolivia ante la comunidad internacional como una nación que no podía sustentar su desarrollo y que, por tanto, necesitaba de la ayuda financiera externa.

El 12 de abril de 1983, por ejemplo, Paz Estenssoro firmó el Decreto Supremo 19508, que convocó a la organización y ejecución de la Mesa Redonda sobre la Cooperación Internacional a Bolivia, que reunió a representantes de la oficina del Secretario General de las Naciones Unidas, de organismos internacionales de asistencia técnica y financiera y de los Gobiernos de países amigos.

Un año más tarde, el 4 de mayo de 1984, Paz envió a su ministro de Finanzas, Flavio Machicado, a Estados Unidos para reunirse con el Secretario General de las Naciones Unidas y con funcionarios del Gobierno de Estados Unidos y de la Comunidad Económica Europea para revisar los planes de organización de la segunda mesa redonda internacional de cooperación a Bolivia.

Desde entonces y por muchos años no era novedad ver a los presidentes bolivianos exponer ante el pleno de la Asamblea General de las Naciones Unidas los “buenos resultados” obtenidos para que los países y la ONU decidan mantener su cooperación al país.

No era raro escuchar, por entonces, que “Bolivia era un Estado experto en extender la mano”, como el propio expresidente Carlos Mesa lo admitió durante uno de sus discursos antes de renunciar al cargo en 2005. Hasta entonces, el país carecía de un discurso de soberanía y no podía levantar la voz porque de inmediato se aplicaba el recorte financiero.

Como consecuencia, el silencio de Bolivia y el respaldo a las grandes potencias era una moneda común de la práctica diplomática en las NNUU.

Sin embargo, hace más de una década ese escenario cambió. Bolivia ya no guarda silencio en la Asamblea de las Naciones Unidas, ya no levanta la mano para apoyar propuestas ajenas o acciones contrarias a los intereses nacionales. No. La Bolivia de hoy recuperó su identidad en los foros internacionales y logró, por ejemplo, que las Naciones Unidas apruebe en 2007 la Declaración de Derechos de los Pueblos Indígenas.

El 22 de abril de 2009 se aprobó la propuesta boliviana para declarar esa fecha como el Día Internacional de la Madre Tierra, luego, el 28 de julio de 2010, las Naciones Unidas declaró el acceso al agua como un derecho humano, así como está establecido en la Constitución Política del Estado de Bolivia, promulgada en 2009.

El 22 de diciembre de 2011, el organismo internacional declaró a 2013 como el Año Internacional de la Quinua.

Otro de los logros de la política internacional fue la Declaración de Principios Básicos de los Procesos de Reestructuración de la Deuda Soberana, más conocida como los Fondos Buitre, y en las Naciones Unidas se aprobó, en 2015, una resolución para evitar el chantaje y que los países renegocien su deuda de manera soberana, priorizando las necesidades y derechos de sus pueblos.

Además, en septiembre de 2015, las Naciones Unidas aprobó por unanimidad los principios ancestrales andinos: ama suwa (no seas ladrón), ama llulla (no seas mentiroso) y ama quilla (no seas flojo) como norma mundial para una gestión pública más eficiente.

Bolivia consolidó un mayor protagonismo y ha recuperado-creado su identidad en la comunidad internacional. Salió del anonimato. Hoy es universal.