En la ONU resalta el liderazgo de Evo Morales y nuestra diplomacia soberana e independiente

Foto: Jorge Mamani

Entrevista a Sacha Sergio Llorenti Soliz, Representante de Bolivia en la ONU

Sacha Llorenti es el representante de Bolivia ante la Organización de las Naciones Unidas (ONU) desde hace cinco años, y por la gestión 2017-2018 forma parte del Consejo de Seguridad, en calidad de miembro no permanente en representación del Estado Plurinacional.
Al resaltar la labor realizada, el diplomático mencionó los tres factores que guían la política exterior boliviana: el liderazgo indiscutible del presidente Evo Morales, que este 22 de enero cumplirá 12 años de mandato continuo; la vigencia de una diplomacia independiente y soberana; y las exitosas políticas sociales, así como la estabilidad económica.
Democracia Directa abordó con Llorenti ésos y otros temas, así como los que se proyectan este 2018 desde el principal foro internacional.

En 2017, Bolivia tuvo un rol protagónico en la ONU, ¿cómo evalúa la gestión realizada y cuáles son los logros más significativos?
La gestión 2017 ha sido particularmente importante, nuevamente debido a tres factores: primero, el liderazgo del presidente Evo Morales, que, como lo hemos dicho en reiteradas oportunidades, es el primer boliviano universal, reconocido en todo el mundo; segundo, el hecho de que gozamos de una diplomacia absolutamente independiente y soberana que nos permite tomar decisiones basadas en nuestros intereses, así como en nuestros principios y convicciones; y tercero, el hecho de que Bolivia es un país que tiene modelos claros que son admirados en el mundo, crecimiento económico, reducción de la pobreza, reducción de la desigualdad, paridad de género, el modelo social productivo y el liderazgo internacional.
Durante esa gestión los logros más importantes tienen que ver primero con la presencia del presidente Morales en los temas del cambio climático, llamando la atención a la comunidad internacional y a la humanidad sobre el peligro que significa el cambio climático, luego el hecho de que Bolivia haya retornado al Consejo de Seguridad, haya sido electa e iniciado su participación después de cuatro décadas, una elección que nos permite estar en la mesa más alta de la diplomacia mundial. En junio del año pasado, Bolivia asumió la presidencia del Consejo de Seguridad, que está formado por 15 miembros que tienen la responsabilidad del mantenimiento de la paz y la seguridad internacional, es una responsabilidad importantísima dada la serie de crisis que está atravesando la humanidad.
Bolivia durante la Presidencia ha planteado varios temas, como la diplomacia preventiva sobre aguas transfronterizas, y dio la primera resolución aprobada por el Consejo de Seguridad sobre el tema de minas, luego puso en alto el tema de Palestina, la no proliferación de armas nucleares. Durante un año Bolivia ha presidido el Comité sobre la No Proliferación de Destrucción Masiva dentro del Consejo de Seguridad, ocupa una de las vicepresidencias de la Asamblea General, lo que le ha permitido además presidir varias de las reuniones importantes. También se debe destacar que Bolivia ha pedido que se adopte una resolución aprobada por unanimidad de la Asamblea General que declara a 2024 como el Año Internacional de los Camélidos, lo que nos ayudará en la producción de los productos relacionados con la llama, alpaca, vicuña, ésos son algunos de los logros durante la gestión 2017.

¿Qué significa formar parte como miembro no permanente del Consejo de Seguridad de la ONU por la gestión 2017-2018? ¿Cuál es el aporte de Bolivia en esa instancia?
El Consejo de Seguridad es una instancia importantísima en la diplomacia mundial y ahora entre los grandes temas que está tratando tiene que ver con la situación en la península coreana, la lamentable posibilidad incluso de un enfrentamiento nuclear, la situación en Irak, en Siria, en Libia, la lucha contra el terrorismo en África, y en nuestra región el proceso de paz en Colombia y la situación en Haití.
Es el escenario más importante de la diplomacia mundial y Bolivia lo que hace es incluir en estos temas, en base a la Carta de las Naciones Unidas, respeto a la independencia, a la soberanía, a la integridad territorial de cada uno de los Estados, el principio de igualdad, la situación pacífica de las controversias.

¿En qué medida influye y es tomada en cuenta la posición de los miembros no permanentes frente al bloque de países permanentes del Consejo de Seguridad? 
No existe una división de esta manera en la diplomacia, no existe un bloque permanente, las relaciones diplomáticas son siempre fluidas, de alianzas, en algunos casos se transforman de acuerdo a los temas. Un dato importante es que más del 90 por ciento de las resoluciones del Consejo de Seguridad son adoptadas por unanimidad, es decir que existe un acuerdo previo de los 15 países miembros del Consejo de Seguridad. En los temas en los cuales en 2017 no hubo acuerdo estaban la situación de Siria por ejemplo, de Palestina, otros vinculados a Corea del Norte, Irán, pero en general estar en el Consejo de Seguridad implica tensiones entre los electos y los permanentes, y también otro tipo de tensiones con relación a la posición de cada Estado en cada uno de los temas. Bolivia permanecerá en el Consejo de Seguridad hasta diciembre de 2018.

El país introdujo en la agenda del Consejo de Seguridad la Diplomacia Preventiva y Aguas Transfronterizas y logró una resolución al respecto, ¿Qué aspectos destaca de este documento?
El Presidente ha presentado un decálogo para que los países puedan resolver de manera pacífica y preventiva cualquier tipo que pueda aparecer en relación a las aguas transfronterizas.

También se logró una resolución sobre las minas antipersonas, ¿cuán gravitante e influyente es esta determinación en el actual contexto donde naciones como Chile mantienen sus fronteras llenas de explosivos?
Esta resolución lo que pretende es llamar la atención del Consejo de Seguridad y de la comunidad internacional sobre un tema tan importante. Nosotros lo vemos como complementario a la Convención de Ottawa, que pone plazo a los Estados para desminar sus fronteras. En el tema referido a Chile, el país vecino tiene un compromiso que hasta el año 2020 va a hacer el desminado. Esta resolución no se refiere específicamente a este tema, sino trata de manera global, como corresponde, porque el compromiso y responsabilidad de Chile está en el marco de la Convención de Ottawa.

La Conferencia Mundial de los Pueblos por un Mundo sin Muros hacia la Ciudadanía Universal aprobó en 2017 importantes resoluciones, ¿cómo fueron recibidas y qué posibilidades hay de que sean aprobadas por el máximo organismo mundial?
Ésa ha sido una de las propuestas bolivianas más importantes porque el mundo está atravesando la peor crisis humanitaria desde 1945, y eso implica un terrible y dramático flujo de desplazados, de refugiados y lo que ha hecho Bolivia en esta reunión de movimientos sociales del mundo (realizada en Tiquipaya, Cochabamba en junio del año pasado) es plantear una propuesta que ha sido presentada al papa Francisco, que es la ciudadanía universal, lo que hace es darle un rostro humano a la migración, no puede ser deshumanizado, por eso esa propuesta ha sido replicada en varios escenarios y seguramente será uno de los ejes de trabajo en 2018.

El 2018 será crucial en relación a la demanda marítima, ¿considera que la Corte Internacional de Justicia (CIJ) la atenderá favorablemente? ¿o qué debemos esperar los bolivianos del máximo tribunal de justicia del mundo?
La demanda marítima es sin lugar a dudas el tema más importante de nuestra política exterior. Bolivia ha recurrido a la Corte más alta del mundo con el propósito de buscar justicia, pero basada no solamente en la historia, sino también basada en el derecho internacional, en la necesidad que tiene nuestra región de resolver todos los casos pendientes. Nosotros estamos convencidos, sin lugar a dudas, de que la Corte de La Haya va a fallar a favor de Bolivia, porque esta demanda responde a los más altos intereses no solamente del país, sino de la región, de resolver este ya más que centenario asunto en el marco de la justicia. Ésta es una nueva señal del compromiso que tiene Bolivia con el multilateralismo, con el derecho internacional, con la paz, con la resolución amigable de las controversias y con la resolución de buena fe.

¿Cómo evalúa la presencia del presidente Evo Morales en la ONU, que consecutivamente y desde hace 12 años asiste a las asambleas generales?
Una de las presencias más esperadas en la Asamblea General de las Naciones Unidas es la del presidente Evo Morales no solamente porque dice las cosas con absoluta claridad, sino porque es uno de los pocos jefes de Estado que desnuda las causas estructurales de los problemas como el cambio climático, de la pobreza, de la desigualdad y lo hace fiel a los principios de la Revolución Democrática y Cultural, una posición antiimperialista, anticapitalista, anticolonialista y por supuesto a la lucha común de los pueblos por construir una sociedad más humana y en armonía con la naturaleza.

¿Cuáles son las tareas prioritarias de Bolivia en la ONU en 2018? ¿en qué aspectos incidirá o focalizará su atención?
Tenemos fundamentalmente nuestra presencia en el Consejo de Seguridad, ahí se presentarán algunas situaciones que serán problemáticas, nuestra lucha contra el imperialismo se dará de la misma manera y con la misma intensidad. Por otro lado, en la Asamblea General la presencia del presidente Evo Morales; tenemos programadas reuniones en el país sobre los derechos de los pueblos indígenas, sobre la no proliferación de armas de destrucción masiva y la defensa intransigente de los principios de la Carta de las Naciones Unidas.

Desde su perspectiva, ¿Cuáles serán los ejes que marcarán la política internacional en 2018?
Hay varias tensiones, la primera es la tensión de Estados Unidos con Corea del Norte, en la que nosotros condenamos las pruebas nucleares de Corea del Norte y también la retórica bélica de los Estados Unidos, por ejemplo las pruebas militares que desarrolla en la zona y que no ayudan ni contribuyen a una distensión de la situación. El otro eje es la lucha contra el terrorismo y fundamentalmente contra el Estado Islámico (ISIS). La decisión de Estados Unidos de reconocer a Jerusalén como capital de Israel es un elemento que agrava el conflicto palestino-israelí. El otro eje va a ser la grave crisis humanitaria que está atravesando la región del África: Yemen, Mauritania, Chad y otros. También el proceso de paz en Colombia, y otro eje va a ser las tensiones entre Estados Unidos y Rusia en torno a distintas circunstancias, una es transversal, producto de la acción humana, tiene que ver con el cambio climático que va a continuar siendo un tema central, más aún cuando el principal contaminador, Estados Unidos, se niega a adherirse a la Cumbre de París, este escenario abarca una serie de amenazas al multilateralismo. Otro eje de tensión va a ser la situación Estados Unidos-Irán.
 

Perfil

  • Nació el 13 de marzo de 1972, en Cochabamba.
  • Abogado, ocupó diversos cargos en la Asamblea Permanente de Derechos Humanos de Bolivia.
  • Se desempeñó como viceministro de Coordinación con los Movimientos Sociales y Ministro de Gobierno.
  • Representante Permanente de Bolivia ante la Organización de las Naciones Unidas (ONU), en la ciudad de Nueva York, Estados Unidos. Ocupa esas funciones desde el 5 de septiembre de 2012.