Se pudo haber hecho una tregua para cuidar la imagen del país

Laberinto

Gustavo Cortez C.

Editor / Deportes

Se pudo haber hecho una tregua para cuidar la imagen del país

El Dakar 2018 entra al país este jueves, será por Desaguadero, y luego bordeará el lago Titicaca, una de las maravillas naturales que tiene Bolivia junto con Perú. La expectativa es grande y el entusiasmo está a flor de piel. Si los pilotos se emocionan con este rally, uno ya se puede imaginar lo que sentirá la gente que verá en vivo y directo a los gigantes de la ruta levantando polvo, tirando piedra menuda a los costados en su paso raudo y estremeciendo los oídos con sus rugidos.
Es el quinto rally por Bolivia, así que experiencia hay en organización, también seguridad en la ruta para pilotos y espectadores. La competencia permanecerá cinco días y pasará por La Paz, Oruro y Potosí. En el futuro se proyecta que atraviese por otras regiones. Si es así, será fantástico. Es un rally espectacular, único en el mundo.
Perú está loco estos días. El Dakar volvió después de cinco años. Sus dunas le dan un toque especial, hacen olvidar el desierto del Sahara, por donde antes se corría el rally.
Después le toca el turno a Bolivia. El majestuoso altiplano espera a las poderosas máquinas con un terreno duro y frío. La altitud es un nuevo reto. Y el salar de Uyuni invita a los pilotos a sentirse como en la Guerra de las galaxias, en una etapa maratón que será inolvidable y también dificultosa.
El calor de Argentina cerrará el rally 2018. Más de 50 grados centígrados dentro de los bólidos. Un infierno. Con sólo describir cómo se vive este rally uno se estremece y entiende lo que pasan sus protagonistas.
Pero hay un detalle que no descuida la organización ni los países sede: la atención médica. En Bolivia hay un paro médico y eso obliga al Gobierno a recurrir a un plan de contingencia. Hubiese sido bueno, para cuidar la imagen del país, hacer una tregua. Al fin y al cabo se trata de Bolivia, no de la Bolivia de unos cuantos, sino la Bolivia de todos. Una pena, nos ganó el capricho.