Hoy se enfurece la noche porque se estrena Averno

El kusillo es otro de los personajes de la película.
Foto: Alma Films

Jackeline Rojas Heredia  / Cambio

Hoy se estrena  en cuatro departamentos del país la película de Marcos Loayza Averno. Se vivirá la furia de la noche, un viaje al Manqha Pacha, lo desconocido, el mundo de abajo en el que coexisten seres sobrenaturales.

La noche del martes 9 de enero se extendió la alfombra roja para el elenco de actores que participó en la producción del director paceño Marcos Loayza, durante una función preparada para la prensa. Hoy las puertas de las mejores salas de cine en Cochabamba, Tarija, Santa Cruz y La Paz se abren para que el público en general viva y sienta el misterio de un viaje que promete no quedar en el olvido.

El personaje principal es un lustrabotas que se internará en   el submundo de la ciudad de La Paz para encontrar a su tío.

Un universo mítico que vive en el imaginario colectivo y que no se sabe si aún existe. 

La película fue realizada sobre la base de una profunda investigación tanto bibliográfica como testimonial, con entrevistas a líderes indígenas y sociólogos para lograr crear una historia y un guión que pueda entretener al público con una mezcla de misterio, suspenso y memoria.

“Desde 2006 he trabajado en la búsqueda de armar una historia que les deje algo que suene en su cabeza. Hay varios personajes, está Jaime Saenz, Humberto Jaimes, el lari-lari, la chola, todos los que atraviesan la historia y le cambian la vida al personaje”, narró Loayza.

El lenguaje cinematográfico fue cuidadosamente creado también para que pueda entenderse de manera universal tanto al interior como fuera del país.

La película según explicó el director es un homenaje a locales que se dice que existieron en  La Paz y donde la gente se internaba para morir o para nunca volver, uno se ubicaba en la zona de San Pedro y otro en Chulubamba. También dijo que el Averno es con lo cual los bolivianos convivimos, pero que no lo notamos precisamente porque forma parte de lo que llevamos culturalmente arraigado. Ése es el reto para el público que se dará cita a ver el filme y que se atreverá, quizá, a mirarse al espejo.