Artistas comparten vivencias sobre la Alasita

Xavier Loza
Artesana de La Alasita

Los artistas están entre los actores centrales de la Alasita, también los comunicadores, cada uno desde su especialidad y su nexo de nacimiento, Tarija, Cochabamba, Santa Cruz y La Paz, comparten en este espacio un trozo de vivencia relacionada con la fiesta de la miniatura o el Ekeko. Algunos han escrito canciones que reproduciremos completas en otra edición. Otros, como el caso del curador de arte Juan Fabri, prefirieron hablar con cautela sobre el tema. Fabri dijo que le nace un sentimiento de respeto hacia la Alasita y que no jugaría con algo así, es decir, es un evento que se debe tomar en serio. “Sólo lo que sé que realmente quiero pido y hago bendecir. Aquello que no estoy seguro de querer, no lo incluyo”, dijo. Lo cierto es que hay mucho por narrar y compartir este 24 de enero, cuando todo se paralice en La Paz al mediodía y todos inviertan su energía en los sueños.

Marcela Araúz Marañón
Comunicadora, integrante e intérprete del grupo Mujeres de Fuego

“Creo en la fiesta de muchas maneras por etapas cronológicas, creo que refuerza la esperanza, y eso es el Ekeko y puedes llamarlo Dios o no, y ése es mi nexo con la Alasita fuera de que los rituales de mi tierra siempre me han parecido fascinantes, eso es lo que nos mantiene y nos da rostro en realidad. La infancia la viví en Santa Cruz, donde es una fiesta menos pomposa, menos masiva y más tranquila. Como mi familia era de collas migrantes la respetábamos y me gustaba el juego de la pequeñez, entre los 11 y 12 años llegué a La Paz y no daba crédito a lo que veía, la maravilla, la multitud, el olor a incienso”.

Sandra Aliaga Bruch
Periodista y activista por los derechos de la mujer

“La emoción de comprar las miniaturas en la infancia para jugar con los víveres, las ollitas, lo ‘políticamente correcto’ para las nenas en ese tiempo. El Ekeko, un alguien y un algo mágico.
Eso se transformó ya en los años maduros. Lo mágico, la energía subsistía y aún subsiste. Sin embargo, ahora me aproximo a esta fiesta en modo de agradecimiento profundo a la vida, en modo de intercambio con la gente que quiero y con aquella a quien no conozco, en modo sorpresa de ver cómo el espacio —en realidad los espacios porque se han diversificado y multiplicado— se torna un lugar común donde por un momento se pierden las odiosas diferencias, las clases, las posiciones económicas, religiosas, políticas, culturales”.

Graciela Tamayo
Actriz de teatro y comunicadora

“En la infancia creía mucho más porque nos compraban a mi hermana y a mí las cocinitas y ollitas en miniatura y cocinábamos de verdad en ellas, ocasionando más de un accidente porque prendíamos fuego de verdad con papel y chala seca de choclo, pese a todo lográbamos hacer arroz con saice y nos servíamos en platos de miniatura también. En una Alasita comí tantas uvas bañadas en dulce hasta casi perder la voz”.

Christian Asturizaga
Exdirector de la Orquesta y músico concertino

“Disfruto y valoro mucho la fiesta. La viví siempre desde niño, jugando sobre todo con los autitos y casas. Siempre se extendió en el Calvario de Copacabana, recién de grande vi una diferencia. Ese olor intenso a incienso y k’oa. Hay varias anécdotas”.

 

Mario Luis Ramírez Ballivián
Compositor integrante del dúo Negro y Blanco

“Yo le hice una canción a un pequeño buho que compré en Alasita, Gustabuhito. 
En la esquinita de mi corazón, un búho naranja de ojos con alma y alitas pequeñas, me mira el amor; siempre pendiente de mis ocurrencias está, sentado junto a la noche me escucha cantar. En la esquinita de mi comedor pasan sus horas con luces y sombras y cuando no hay gente hace una canción y en la ventana suspira, aletea...”.

 

Rita Calvo
Comunicadora, bailarina y gestora cultural

“Si creo en la festividad sincrética que une la fe en la abundancia y esa hermosa tradición en la venta de objetos y sueños en miniatura, siempre hemos estado en familia en la Alasita y desde pequeñita armaba mis productos, mis tiendas y alimentaba a mis hermanitos con las comiditas en miniatura, los camioncitos eran infaltables... Esta fiesta te invita a soñar e iniciar el año con esa fe en la abundancia con esperanzas e ilusiones”.

 

Estela Rivera Eid 
Cantante, compositora y actual asambleísta por Cochabamba

“Mi encuentro con Alasita en La Paz tuvo como antecedente la Fiesta de Santa Anita de Tarija, que es también una fiesta cultural, religiosa y de actividad económica. Donde muchos niños trabajan miniaturas diversas desde ropitas, artesanías, comiditas. Creo que Manuel Monroy en la canción Alasita la describe mejor que los antropólogos. Es de verdad una Isla de la Fantasía, donde se cumplen los sueños y ‘sé que el Ekeko cambiara mi vida’, y realmente creo que muchos suéños se cumplen”.

 

Sebastián Morales
Especializado en cine, investigador y docente

“Yo la verdad no creo mucho en ninguna cosa sobrenatural o esotérica. Pero la verdad que con el tema del Ekeko sí me ha pasado algo curioso. El año pasado estaba un poco preocupado porque no lograba encontrar trabajo. Entonces mi suegra me hizo sahumar un certificado de trabajo. Dos horas después me llamaron para contratarme. ¿Casualidad?”.