Trazabilidad financiera de los ‘Panama papers’

escándalo
Por Luis Manuel Arce Isaac
Desmontado el show mediático contra líderes políticos como el presidente ruso Vladimir Putin, surge con fuerza la duda si ése era el objetivo del robo de 11,5 millones de archivos informáticos al bufete Mossack Fonseca, de Panamá.
Aunque Putin es atacado por todos los flancos por su política positiva en Siria y Ucrania y la ascendencia de Rusia en la arena internacional, es difícil pensar que Estados Unidos, Alemania, Reino Unido y otros corran el riesgo del escarnio público al apoyar una acción criminal comprometedora como la violación de la privacidad, penada por la ley en cualquier país, solo para perjudicar la moral de un molesto adversario.
Que la Usaid admita su participación ilegal penal en lo que se ha presentado como un “escándalo” y filtración de datos —aunque en realidad es piratería y robo— no deja lugar a dudas de que se trata de una maniobra de enorme envergadura más atinente al sistema económico y financiero internacional que a la política doméstica, un objetivo adicional y circunstancial.
Para analistas como Thierry Meissan, de la Red Voltaire, los ataques a personalidades como Putin, el presidente Bachar al-Assad y algunos otros son la parte visible del iceberg, porque lo importante es el futuro del sistema financiero internacional.
Esa apreciación coincide con investigaciones anteriores como la del blog Robot Pescador, donde se estima que el interés último a nivel más alto en toda esa compleja maniobra es reconfigurar el mundo a nivel económico, político y social, para sentar las bases de un nuevo paradigma global nombrado Nuevo Orden Mundial.
Esas conclusiones se avienen a constataciones de lo que podría ser el origen más cercano en la trazabilidad de los Papeles de Panamá: un aceleramiento de la concentración internacional del capital que ha provocado una desigualdad extrema en el mundo, la cual alcanza cotas insoportables.
El informe de Oxfam Internacional de enero de este año revela que actualmente el uno por ciento más rico de la población mundial posee más riqueza que el 99 por ciento restante del planeta, y utiliza ese poder para manipular el sistema económico.
Oxfam revela que el entramado mundial de paraísos fiscales permite que esa minoría privilegiada oculte en ellos 7,6 billones de dólares (millón de millones) aunque Europa eleva a 26 billones de euros el acumulado correspondiente a esa región. Montañas de dinero que escapan a todo tipo de control.
Lo impresionante es que si en 2010 había 388 ricos en el mundo que poseían una riqueza igual a la de tres mil 600 millones de personas, en 2016 son apenas 62, entre ellos George Soros, uno de los financistas del robo de papeles. Una concentración de capital exagerada.