La diablada parte de la Obra Maestra del Patrimonio Oral e Intangible de la Humanidad

Presentación de la Diablada en Ministerio de Culturas

J.R.H

El origen de la danza se nutre con varias leyendas combinadas con hechos reales y con la labor sacrificada de las minas. La diablada es una de las danzas centrales que hacen a la fastuosa entrada folklórica en Oruro. El Museo Departamental de Etnografía y Folklore (Musef) de Oruro ha elaborado un catálogo en el que se profundiza mayor información sobre la diablada; otro más pequeño lo realizó el Ministerio de Culturas y Turismo, con el fin de difundir todas las danzas que se representan durante el carnaval. Un año atrás, el grupo musical Llajtaymanta realizó un concierto teatralizado sobre el origen de la diablada, en él se manifestó la leyenda referida a los siete demonios, que a su vez representan a los siete pecados capitales. Lucifer (Luzbel), Satanás, la China Supay y el Arcangel Miguel completan la historia.
De acuerdo con información del Ministerio, la danza se alimenta del sincretismo entre las creencias nativas y la religión cristiana traída por los europeos. Se dice que “los habitantes urus rendían pleitesía con danzas rituales a sus seres tutelares en la “serranía sagrada de los urus”, donde hoy se asienta la ciudad de Oruro. Costumbre que luego se nutre con el proceso de evangelización a partir de la Colonia. La danza se desarrolla en cinco ritmos musicales: marcha de órdenes (diablada); mecapaqueña; carnaval oriental; cueca; cacharpaya o huayño triste, con lo que se despide el carnaval.