‘La China Morena, memoria histórica travesti’

Ofelia y Liz Karina

David Aruquipa Pérez*

La interculturalidad se manifiesta en la representación y majestuosidad sin tabúes.

Quién o qué era la China Morena de los años sesenta y setenta del siglo pasado? Con esas preguntas inicia el prólogo del libro La China Morena: memoria histórica travesti. Acá un resumen para situar al lector en la historia de un personaje infaltable durante la fiesta de carnaval.
No se trata solamente de una historia oral, se trata, en realidad, de una de desprendimiento y valentía de quienes hacen ahora pública su voz.
En 2000 recibí la generosa invitación para conformar un bloque de cuatro whapuris en la danza de la kullawada, a presentarse en el Carnaval de Oruro. De ese modo, las cuatro: Malena, Calypso, Danna y Paris recreamos el personaje porque nos interesaba dejar una impronta innovadora y propositiva. Así y de la forma más artesanal nos pusimos a diseñar el traje y pensar colectivamente en la coreografía para que fuera novedosa, manteniendo el espíritu de ese personaje. Creíamos entonces que estábamos haciendo algo nuevo, pero lo que estábamos haciendo, en verdad, era recrear una actitud y una práctica ya sembrada. Sin darnos cuenta, estábamos siguiendo una tradición ya establecida por nuestras hermanas mayores, las chinas morenas.
Y como la tradición tiene sus propios caminos, debieron pasar cinco años para que finalmente nuestra historia se enganchara con las de aquellas divas. El hecho es que en 2005 aparecen algunas imágenes de las chinas morenas en un suplemento dominical sobre “los personajes olvidados del Gran Poder”. ¿Quiénes eran? ¿Cómo eran? ¿Qué hacían? ¿Cómo eran sus trajes? Éstas y más preguntas se convirtieron en el acicate para la exploración que concluye en el libro. Esas preguntas nos persiguieron por cuatro años más porque luego de una intensa pesquisa, finalmente en 2009 tomamos contacto con Diego Maragnani, central en esta historia. Él nos permitió reconocer a quienes fueron las creadoras de la china morena; a aquellas que ya han partido y a quienes hoy rendimos homenaje: Liz (†), Pocha (†), Barbarella (†), Verónica (†), Danny (†). Y luego Titina, Diego Rommy, Johana, Candy, Lulú, Ofelia, Karen, Kuki, Pula, Rommy, La Loba, Danny y otras que se convertirían en las principales informantes y, por lo tanto, protagonistas del mencionado libro.
Fueron pues ellas las que crearon el personaje de la china morena con dos ingredientes fundamentales: una actitud y una estética. Su creación tuvo como inspiración a otros personajes también populares por los medios de comunicación y el cine de la época: las vedettes argentinas y mexicanas, las rumberas cubanas y otras. Entonces las medias de red, las botas largas hasta los muslos, los corsés, las mangas anchas tipo mariposa, los cancanes, los volados, las pelucas y los peinados bombé, los canelones y el maquillaje fuerte y profundo no sólo ocultaron la masculinidad biológica, sino y sobre todo fueron los materiales para transformarse en un personaje único, bello y seductor. De este modo, el estilismo fue el instrumento que revolucionó y creó a este personaje que se llamaría desde entonces la china morena.
Pero lo singular de esta historia es que las chinas no fueron rechazadas por las fraternidades folklóricas; todo lo contrario, en un gesto definitivamente intercultural, se convirtieron en el toque de las morenadas y eran tratadas como estrellas y reinas por las familias de pasantes. Su arte y aporte a la cultura popular fue reconocido plenamente porque las fraternidades las contrataban con un año de anticipación, les pagaban el transporte, el hotel, el traje, además del estipendio por su participación en la entrada y la fiesta. Lo que impacta del libro, sin embargo, son las memorias fotográficas históricas de las chinas en las morenadas, cómo las veían, cómo las admiraban. Eran la atracción, el talismán de los grupos. Quiero resaltar la continuidad a la tradición formada por estas compañeras a través de miembros de la familia Galán que vuelven a traer a la fiesta a esta china morena y otros personajes como el whapuri Galán, como un acto de reivindicación, de reinterpretación y de justicia a la memoria de estas compañeras.

*Director de la Campaña boliviana por el derecho a la educación