Solidaridad ciudadana y uso político de la tragedia

En tanto que el Presidente ha saludado la ineludible y terca presencia del ancestral Anata andino, una fiesta tradicional de origen prehispánico, en que los bolivianos agradecemos desde hace milenios con ch’allas y ofrendas a la Pachamama por las primeras cosechas y que se celebra cada año en el altiplano, antes del Carnaval —“con pinkilladas, tarqueadas y mozeñadas”, ha precisado el jefe de Estado—, no ha cejado tampoco en disponer iniciativas y promover otros esfuerzos destinados a tener preparado al Gobierno para afrontar los desastres y emergencias por las secuelas de las riadas y crecidas de ríos.

 El hecho de que el primer ciudadano del Estado Plurinacional instruya otorgar la máxima atención a los damnificados, y aun se dé tiempo y trabajo para dirigir las líneas maestras de la demanda marítima boliviana en La Haya, trazando en paralelo una agenda que parte con la rememoración del desembarco invasor de 1879 en el antiguo puerto boliviano de Antofagasta, contrasta sin embargo con la actitud sectaria de la oposición que medra del uso político de la tragedia y el drama que están estremeciendo al país en la presente temporada de lluvias.

Nunca más fácil que ahora tal actitud nociva, efectuada  por lo demás desde la comodidad de los escritorios y las computadoras, mediante el empleo de la impunidad y el juego del anonimato que posibilitan las redes sociales inescrupulosamente empleadas, para hacer oposición de oficina o domicilio.

En contraposición, el Gobierno central redobla sus tareas y triplica esfuerzos en al menos siete de los nueve departamentos, donde hasta ayer 14  municipios estaban declarados en desastre y otros 20 en emergencia, aparte de que otros 109 se mantenían en alerta amarilla y naranja, con más de 8.200 familias afectadas, la mayoría con residencia temporal en albergues estatales y viviendas de sus parientes.  

Son dos actitudes claramente contrapuestas y el país juzga a partir de ellas. En el caso del municipio paceño, donde varias zonas han sido afectadas por derrumbes y  hundimientos de terreno, es ilustrativo del esmero de sus ejecutivos por cuidar vidas, bienes y servicios