Uno que gobierna con el ejemplo

En medio de los multitudinarios aprestos carnavaleros en que se sumergió el país, signados por compras masivas, anticipadas o de última hora, para las ch’allas vernaculares, disfraces, bailes, juegos, gustos gastronómicos e ingredientes de los festejos a domicilio del martes, el Jefe de Estado no ha cesado en su labor ni ha desacelerado sus actividades, imprimiéndoles al contrario mayor dinámica al ampliar las tareas de socorro humanitario a los damnificados por las riadas.

Sin dejar de lado las tradiciones y celebrar los ritos ancestrales de esta temporada en que se honra a la Pachamama, el Presidente ha continuado con la entrega de obras, suspendiendo de paso los festejos en ministerios y otras oficinas estatales  para continuar trabajando con el fin de dar soluciones, sobre todo al pueblo afectado por inundaciones y otros desastres naturales.

Anuncios como los efectuados en Oruro, sobre inversiones regionales con proyectos municipales para lograr metas como resultado de la nacionalización de los recursos naturales, son parte de la cotidianidad presidencial, lo mismo que la diaria entrega de infraestructuras públicas  —ayer le tocó a Caracollo, que estrenó un tecnológico superior destinado a  la profesionalización de las nuevas generaciones—, y caracterizan el accionar de un Ejecutivo que gobierna con el ejemplo, mucho más si se trata de la emergencia nacional declarada por el propio Evo Morales.    

Lluvias, riadas y desastres requieren que las autoridades faciliten y promuevan el socorro urgente, eficiente y desinteresado, ha remarcado el Jefe de Estado, pues politizar en el estado de alarmas en que se encuentran  los bolivianos es definitivamente perjudicar. 

El Gobierno ha desplegado suficientes dispositivos de prevención y mitigación de daños, según se ha reportado oficialmente. Con unidad saldremos de la adversidad, ha proclamado también luego de recordar que el carnaval es alegría y unidad. No división, ni discriminación ni marginación. Y sí integración.