Carta al vocero chileno Agustín Echalar

Respuesta
Juvenal Mareño Hinojosa
Como miembro de base del Comité Cívico Patriótico ‘Pro Mar’ Boliviano ‘Gaby de la Reza’, me es ineludible contestar al señor Agustín Echalar Ascarruns, que como columnista de Los Tiempos titula: “agua que no has de beber”, que ha publicado en el diario Los Tiempos de fecha 2 de abril del presente año.
El señor Echalar entre otras frases expresa: “El decir que el Silala no es un río sino un manantial, no deja de ser curioso”. “Nuestra visión contaminada por el patriotismo que he leído, por ejemplo de un artículo de prensa que el agua es de los bolivianos, lo cual es absurdo”. “Uno podría suponer cuando un manantial que tiene una cantidad de agua relativamente importante este pasa a ser río”.
Señor Echalar, el que observa sus frases chilenófilas es un boliviano que ama Bolivia, su patria, sus ríos, sus manantiales, su mar, su litoral asaltado, robado y apresado.
Señor Echalar, el bofedal del Silala no es un río regional, binacional o internacional; son vertientes, manantiales, venajes, manaderos, hontanares que están en la mismísima hollada de mi Pacha bolivianísima, que está situada a tres kilómetros de la frontera con Chile. Es una cuenca hidrográfica de 94 ojos de agua dulce con 0,30 de salinidad, están en holladas semiprofundas, que permanecen inmovibles y jamás podrían salir del territorio nacional y de su quietud natural, sino fuera hollada por la mano humana.
Los años 1904 a 1908, la prefectura de Potosí dio en concesión para el uso urgente de las locomotoras ‘Rallwy’ para la imperiosa necesidad de vincular a Bolivia con líneas ferrocarrileras, previa autorización Potosina y luego boliviana.
Chile perforó, alineó encauzó mediante una canaleta artificial con cal, piedra yarena, canalizó trayecto de 3 kilómetros y construyó una primera toma que hizo pasar la frontera boliviana, construyó ya en su territorio la segunda toma y un túnel de 4 kilómetros para después entubarlo, llevando y manteniendo a Calama, Tocopilla, Mejillones, Antofagasta y la mina de Chuquicamata; porque las locomotoras habían cambiado de vapor a diésel, esta conversión ejecutó Chile unilateralmente, es decir sin autorización ni conocimiento de Bolivia. Otros detalles y sucesos estoy seguro que usted no ignora, le recalco que el río que usted sostiene fue hecho por técnicos y manos obreras chilenas, que es netamente artificial, innatural, simulado, fabricado, ficticio, sofisticado y postizo.