Festejar con mucha alegría pero con poca bebida

Tcnl. DEAP Dr. Adrián J. Álvarez Arismendi

“Estos carnavales, quién inventaría”, esta vieja frase acuñada en nuestras tradiciones hacía notar que estaba relacionada con la desbordante fiesta, llena de mixtura, serpentina y música, que caracteriza a la festividad del carnaval y las personas que participan directa e indirectamente en la también denominada carnestolenda. Pero en nuestros actuales tiempos no podemos dejar de asemejar los carnavales con hechos de violencia, faltas y delitos, aunque nos cueste reconocer. 

El pasado año, en los cuatro días de fiesta, la Policía Boliviana registró el saldo lamentable de 67 personas fallecidas a escala nacional por diversas causas, como homicidios, suicidios, muertes naturales, feminicidios y muertes en hechos de tránsito. Si bien las estadísticas nos muestran que la cifra es más baja que en 2016, con una reducción de un 10 por ciento, estos datos todavía siguen siendo preocupantes, razón por la cual autoridades y población debemos trabajar intensamente en mayores y mejores niveles de prevención para evitar ser víctimas de alguna falta o delito. 

El carnaval, fiesta que se festeja a nivel mundial, atrae a nuestro Estado a muchos turistas de diversas nacionalidades, pero desafortunadamente también conlleva a la concentración de delincuentes que hacen un modo de vida el operar durante el festejo y la confusión de manera más efectiva. Claro está que el alto consumo de alcohol también contribuye en este propósito, que genera mayor vulnerabilidad en las víctimas que sufren algún hecho ilícito. 

El Comando General de la Policía Boliviana, al mando del Gral. Cmdte. Faustino Mendoza Arze, puso en marcha una semana antes de dar inicio a las actividades del carnaval, un dispositivo de seguridad en todo el territorio nacional denominado plan ‘Socavón 2018’ con el despliegue de 12.100 efectivos policiales con el propósito de prevenir y garantizar la seguridad de todo el carnaval, con especial énfasis en los lugares donde se concentra una mayor cantidad de personas y bailarines, como es el caso de Oruro. Sin embargo, como ciudadanos también es nuestro deber coadyuvar  en estas tareas de seguridad para prevenir cualquier hecho de violencia y contribuir a la seguridad ciudadana.

Estudiosos de la criminología coinciden en señalar que no es posible el evitar tales festejos porque son parte de la vida tradicional de las sociedades, tampoco se puede encerrar o prohibir a los jóvenes para evitar que sean sujetos de violencia o víctimas de algún delito; estos aspectos suelen tener efectos todavía más riesgosos y contraproducentes en los ciudadanos, por ello es importante hacer hincapié en reducir los índices de criminalidad con el concurso de todos quienes somos parte de la sociedad.

 Un punto central de las recomendaciones tiene que ver con la activa y permanente participación de los padres, que deben asumir medidas anticipadas de socialización con la familia; por ejemplo, contar con números de emergencia, conocer con qué personas se encuentran sus hijos, no permitir su permanencia hasta altas horas de la noche en calles o lugares públicos, no portar objetos de valor, pero principalmente evitar el excesivo consumo de alcohol que conlleva a una situación de alto riesgo, tanto de agresor como de agredido. 

Aunque parece un aspecto de menor relevancia, pero que definitivamente se convierte en un factor de alto riesgo, es el robo de celulares, lo cual se ha convertido en un delito muy común, pero que puede arrastrar a ser víctima de otro delito mucho más grave, por ello es necesario tratar de no exhibirlos. En el caso de las mujeres, el cuidado debe ser aún más extremo y se debe evitar estar acompañada de un desconocido y no recibir ninguna bebida o alimento de gente que no conoce o no tiene confianza.

El conducir un vehículo en estado de ebriedad es otro factor de altísimo riesgo a tomar muy en cuenta porque esta situación coloca al conductor, sus acompañantes y a los peatones en situación de víctimas vulnerables de lesiones graves incluso la muerte, si bebe no conduzca y si conduce no beba. 

Así cada boliviano que festeja el carnaval lo debe hacer con mucha alegría, pero recuerde con poca bebida, contribuyamos desde nuestros espacios con la seguridad ciudadana.