Polémico y brillante en las pistas de la F-1

Nelson Piquet en un bólido de Fórmula 1. Fue un piloto extraordinario.
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Rio de Janeiro, Brasil / Historia de F-1 / Agencias

Durante la carrera inaugural del Gran Premio de Hungría 1986, disputada en el Circuito de Hungaroring, tuvo lugar una de las batallas más memorables de todos los tiempos. Nelson Piquet perseguía de forma inmisericorde a su paisano Ayrton Senna. Trató de ganarle la posición en varios lances sin conseguirlo. Pero finalmente encontró una trazada imposible en la primera curva, tras la recta de meta, que sorprendió al propio Senna. La acción de Piquet, con el Williams derrapando delante del Lotus de Senna, fue considerada por muchos el mejor adelantamiento del siglo XX. 
El 3 de agosto de 1986, Hungría se unió al Gran Circo de la F1. Al estreno, en lo que se consideró un signo de apertura hacia la Europa Occidental por parte del país húngaro, acudió una gran multitud de espectadores. El público congregado quería disfrutar de lo que entonces se consideraba el mayor espectáculo deportivo. ¡Y claro que lo fue! Las expectativas fueron superadas por la realidad que allí se vivió.
La historia y la leyenda esperaban en el asfalto de Mogyoród para festejar el debut de Hungría en el Mundial. A la prueba, considerada un evento capitalista por la URSS, asistieron hasta los miembros de su servicio secreto. Todavía la Guerra Fría y el Telón de Acero protagonizaban la política internacional. Pero vamos al deporte...
Ayrton Senna, que había conseguido la ‘pole’ el día anterior, lideraba la carrera. A escasos centímetros de él, rodaba el Williams Honda de Nelson Piquet. En algunos sectores del circuito ambos monoplazas, debido a su tremenda proximidad, parecían un solo bólido.
En una vibrante persecución, el piloto de Rio de Janeiro había tratado infructuosamente de ganarle la posición al paulista. Y quiso conseguirlo en la curva posterior a la recta de meta. Pero Senna se defendió como un jabato (cría de jabalí). Piquet, cuando restaban 22 vueltas para el final, volvió a la carga en el mismo punto. Y esta vez sí rebasó a su colega por el exterior en una maniobra al límite, con el Williams cruzado y derrapando delante del Lotus negro de Senna...
¡Parecía un kart! Y todo ello en mitad del giro. Se inventó una trazada y un espacio donde no existía. Simplemente, increíble. La acción fue considerada uno de los mejores adelantamientos de todos los tiempos. Jackie Stewart, tricampeón mundial, la describió así: “es como realizar un looping (maniobra acrobática de un avión) con un Boeing 767”. 

NACIÓ PARA CORRER
Nelson Piquet nació en Rio de Janeiro (Brasil) el 17 de agosto de 1952, en el seno de una poderosa familia brasileña. Su padre, ministro de Sanidad en el Gobierno de Goulart, veía con buenos ojos que Nelson se dedicase al deporte, aunque no le gustaba nada que ese deporte fuera el automovilismo, por considerarlo demasiado peligroso.
Al principio, Nelson Soutomayor se dedicó al tenis. Su pasión por este deporte le llevó incluso a trasladarse a Estados Unidos, donde quería entrar en el circuito profesional de tenis. Pero allí tomó contacto con el automovilismo deportivo, que le atrajo más que el tenis.
Para que su padre no se enterara de que corría, porque se lo había prohibido expresamente, Nelson Soutomayor adoptó el apellido de su madre, Piquet. De esta forma pudo dar sus primeros pasos en el automovilismo sin tener que dar difíciles explicaciones en su casa.
Unos años después, en 1977, con veinticuatro años de edad, Nelson Piquet se traslada a Gran Bretaña. La fama de su compatriota Emerson Fittipaldi —campeón del mundo en 1972 y 1974— y la decisiva estancia de éste en Gran Bretaña en su etapa de formación, terminaron por decidir a Piquet a instalarse en suelo británico y forjarse en las carreras de fórmula 3, del país cuna del automovilismo mundial, tal como ahora está concebido.
El éxito de Piquet en Gran Bretaña fue fulgurante. Muy pronto, apoyado en unas condiciones técnicas asombrosas, un valor a toda prueba, una decisión firme por llegar y un fuerte respaldo económico, no menos importante que todo lo anterior, Piquet se creó una aureola de piloto rápido e inteligente, que le lleva, en muy poco tiempo, a dar el salto definitivo a la Fórmula 1, en la que debutaría un año después, en el Gran Premio de Alemania, a los mandos de un Ensign alquilado para el efecto.
El talonario le sirvió al brasileño para darse a conocer y poder entrar en Brabham como segundo piloto, tras Niki Lauda, después de una fuerte puja con el italiano DeAngelis. Al final fue Piquet el que consiguió su objetivo.
En su primera temporada en el equipo de Bernie Ecclestone, pese a no tener buenos resultados por accidentes o fallos mecánicos, Piquet tuvo ocasión de demostrar su valía. En muchas ocasiones superó incluso a su jefe de filas, Lauda, lo que seguro contribuyó a precipitar la retirada del excampeón del mundo.
Ya como primer piloto, en la siguiente temporada, el brasileño terminó como subcampeón del mundo, después de un final muy emocionante, en el que se jugó el título con Alan Jones. Y su imparable ascensión no se detuvo.
LA LLUVIA DE TÍTULOS
En 1980 logró alzarse con su primer GP en Estados Unidos, en el circuito de Long Beach. Y en 1981 logró su primer Mundial también en el país norteamericano. Llegada la última carrera, en Las Vegas, Piquet se impuso en la clasificación final de pilotos por un punto al argentino Carlos Reuteman. El ‘Pibe’ se quedaba de esta manera por segundo año consecutivo a las puertas del sueño del campeonato del mundo, que nunca lo llegaría a obtener.
Consiguió subir también el brasileño a lo más alto del podio en el Mundial de 1983, también en la última carrera y nuevamente con el Brabham, esta vez propulsado por potente motor 1,5L turbo de BMW que producía una potencia con picos de 1000CV en las rondas de clasificación.
El M12, prototípico motor F1 de BMW, fue desarrollado por el gurú técnico de la firma alemana, Paul Rosche. Se basaba en un motor de calle estándar de cuatro cilindros (alcanzaba su pico a los dos años de uso, con 100.000 kilometros). Con un diámetro y carrera de 89.1 x 60.0 mm, provisto de dos unidades de árboles de levas gemelos y tecnología 16 válvulas, arañaba los 560 CV a 9.500 rpm y se sobrealimentaba con un turbocargador KKK. 
Imborrable es la vista del Brabham de Piquet o el Benetton de Berger, equipados con estos poderosos motores, dejando un rastro de neblina de hidrocarburos en Monza... Corriendo a 330 km/h, sus estelas hipnotizaban.
“Recuerdo cuando iba en sexta velocidad subiendo la cuesta rumbo a la curva Massenet, en Mónaco. Las gomas perdieron agarre y quedaron girando sin que el auto avanzara por la traccion. Y yo iba a 210 Km/h”, recuerda Piquet.
En 1984, aunque no se impuso en el campeonato, logró la friolera de 9 ‘pole position’. 1985 supuso un mal año en el que no consiguió ninguna victoria. Su pase en 1986 al equipo Williams marcó el inicio del que sería uno de los más grandes duelos de la categoría, frente a Nigel Mansell. El hecho de tener dos pilotos talentosos con semejantes egos en el mismo equipo era un presagio de futuros conflictos, y así fue.
Ese año Piquet y Mansell llegaron con posibilidades de título a la última carrera del año, pero su rivalidad hizo que se quitaran entre sí la posibilidad de ganar puntos, lo cual permitió que Alain Prost se alzara con el título. Así que no fue para uno ni otro.
Piquet purgó sus culpas al año siguiente, cuando sus notables condiciones técnicas le permitieron consagrarse campeón, a pesar de haber ganado menos carreras que Mansell. Aburrido de las peleas internas en Williams se marchó a Lotus en 1988. El cambio del piloto y de los motores Honda a este equipo marcaron un vuelco en la carrera de Piquet, quien comenzó a perder su reputación al no obtener victorias en 1988 e incluso no clasificar en una carrera en 1989. Dos años le duró la maldición hasta que en 1990, con Benetton Ford, ganó en Canadá y Australia, este último fue el 500 GP disputado en la historia de la F-1. Un año más tarde ganó su última carrera en Canadá.
Piquet lo intentó, después de retirarse de la Fórmula Uno, en las 500 millas de Indinápolis. Pero un terrible accidente le causó graves daños en el tórax y las piernas. Tras una lenta recuperación regresó a los circuitos pero ya le quedaba poco por hacer. Desde entonces se propuso correr sólo en pruebas de exhibición y competiciones menores.
Se decía que sólo ganaba carreras cuando conducía a los mandos del mejor monoplaza, pero lo verdaderamente cierto es que medio Brasil adoraba a Nelson y el otro medio a Ayrton Senna. En la retina de los aficionados están sus duelos con Nigel Mansell y su aparente desinterés por los entrenamientos, donde casi nunca marcaba el mejor tiempo.
Lo cierto es que Piquet es un piloto inolvidable.

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65 años

Nelson Piquet Souto Maior nació en Rio de Janeiro, Brasil, el 17 de agosto de 1952. Expiloto de la Fórmula Uno.

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Piloto exitoso en cuatro escuderías

Nelson Piquet es uno de los pilotos más exitosos en la historia de la Fórmula 1. Obtuvo tres campeonatos en 1981, 1983 y 1987. Finalizó segundo en 1980 y tercero en 1986 y 1990. El piloto corrió para los equipos Brabham, Williams, Lotus y Benetton. En el año 1983 se convirtió en el primer piloto de Fórmula 1 en proclamarse campeón al comando de un monoplaza equipado con un impulsor turboalimentado, siendo este un Brabham-BMW.

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Enojado y fuera de la pista, agarró a golpes al chileno Salazar

El 8 de agosto de 1982 sucedió uno de los hechos más recordados de la F-1. Nelson Piquet, campeón del mundo en ese momento, agredió golpes de puño al chileno Eliseo Salazar, segundos después de una maniobra que dejó a ambos fuera de carrera.
Piquet lideraba la competencia con una importante diferencia, pero cuando tomó la decisión de superar a Salazar para sacarle una vuelta, el auto del chileno tocó al brasileño en la entrada de una curva.
Por esta maniobra, ambos debieron abandonar y esto generó el enojo del campeón del mundo, quien fue a buscar a su colega y le tiró un par de golpes. El chileno no reaccionó de ninguna manera, consciente de que le había robado una victoria a Piquet que ya tenía en el bolsillo.
Algunas temporadas después, Salazar confesó que Piquet no sólo era uno de los pilotos que más respetaba, sino que incluso lo ayudó a dar sus primeros pasos en el automovilismo: “Lo del choque fue una desinteligencia de ambos y por supuesto que fue un momento muy difícil para mí, ya que él era mi ídolo”, expresó.
Los dos protagonistas de este momento se encontraron dos décadas más tarde y recompusieron su amistad con un gran abrazo. Y, para comprobar que la tumultuosa situación quedó en el pasado, Piquet y Salazar recrearon la foto de la pelea para una cadena deportiva internacional, donde posaron como boxeadores, muy sonrientes y con los puños en alto, como si estuvieran nuevamente en Hockenheim.
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Datos

Entre sus negocios que realizó luego de retirarse como piloto, Piquet fundó el equipo de automovilismo Piquet Racing. Luego creó Piquet Sports para apoyar la carrera deportiva de su hijo Nelson Angelo.
Dos autódromos brasileños llevan el nombre Nelson Piquet: Jacarepaguá (donde ganó dos ediciones del Gran Premio de Brasil) y Brasilia.

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Causó polémica con su bandera del Vasco da Gama en Sao Paulo

El 27 de noviembre de 2011, Nelson Piquet fue homenajeado antes del Gran Premio de Brasil, en el autódromo de Interlagos. Pero el expiloto desató la polémica al dar la vuelta al circuito en su coche Brabham de 1981 empuñando la bandera del club de fútbol Vasco da Gama.
Piquet recorrió los 4.309 metros del trazado paulista en el auto con el que ganó su primer mundial de Fórmula Uno y flameando la bandera del equipo de Rio de Janeiro que a dos jornadas del final del Campeonato Brasileño disputaba el título con el Corinthians, el más popular de San Pablo.
Los abucheos y silbidos retumbaron en el recinto automovilístico a pocos minutos de la disputa de la última carrera del año.
Entre la gran cantidad de hinchas del Timao que estaban dentro del autódromo sobresalía la presencia de Ronaldo, el máximo artillero en la historia de los mundiales. 
Piquet sólo sonrió. La ocurrencia causó el enojo de hinchas del Corinthians, el equipo de más hinchada en Brasil.

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Pasajes que no se olvidan

Nelson Piquet criticó en 2015 la forma de conducción del fallecido Ayrton Senna, asegurando que no se comportaba deportivamente en las pistas de carrera. “Senna era un terrible piloto, era fácil para él pasar”, comentó el compatriota del extinto deportista de Sao Paulo.
“Él siempre fue muy sucio en su carrera. Ganó en la Fórmula 3 porque golpeó a Martin Brundle... Hizo lo mismo con Alan Prost en el 90 para ganar el campeonato. Yo no estoy de acuerdo con eso. En los deportes de motor tienes que ser limpio”, aseveró. 
Piquet recordó sus problemas en la pista y relató una ocasión en la  que intentaba rebasarlo. “La primera vez que intento por el interior, él me empuja hacia el lado sucio de la pista. En la segunda vez intentó hacer lo mismo, pero en vez de ir a la derecha, me puse al lado de la izquierda y él no esperaba eso”, precisó. 
Nelson Piquet recordó que a raíz de esa carrera, al finalizarla con una victoria, “le he señalado con el dedo a él”, en uno de los más recordados gestos del automovilismo ochentero.
Otro capítulo con Senna. En 1988 Piquet le llamó homosexual y Ayrton reaccionó...
Senna estuvo reñido con la prensa durante una larga temporada, para no tener que explicar que no le gustaban las mujeres.
Sin embargo, los comentarios de Piquet habían causado un fuerte impacto en el entorno de Senna y en la misma familia de pilotos de la Fórmula Uno.
Hasta que convocó a la prensa. “Lamento que Piquet pretenda denigrar moralmente, con torpezas y mentiras, la imagen de un compañero de profesión y, más que eso, de un deportista brasileño que, como él, representa a Brasil en el exterior”, dijo Senna, quien estudió la posibilidad de presentar una querella contra Piquet, luego dijo que el comentario lo había hecho en broma.