14-F: Las jornadas por el mar

Bajo el lema de que los bolivianos preservan el sentimiento profundo de volver al mar con soberanía, expresado ayer por el Presidente a un día de recordar el desembarco invasor del 14 de febrero de 1879 al puerto de Antofagasta, el país se apresta a inaugurar mañana las denominadas jornadas por el mar, con las que se comenzará a acompañar las futuras audiencias orales en la Corte Internacional de Justicia.

Hay que recordar que el Gobierno boliviano presentó en 2013 la demanda marítima para que el más alto tribunal mundial obligue a Chile a negociar una salida al mar, con base de larga data en las distintas propuestas  efectuadas por Gobiernos chilenos. 

Iniciar estas jornadas el mismo día que se recuerda el inicio de la invasión al antiguo departamento de Litoral, conlleva un significado también hondo, por la herida geopolítica que sangra desde hace 139 años, luego que las tropas chilenas comenzaran el asalto de las poblaciones ajenas para apoderarse no solo de territorio sino del litoral, superficie, plataforma y subsuelo marítimos, infligiendo a Bolivia un despojo esencial, sin parangón en la historia latinoamericana y mundial.  

Una de las actividades más importantes que concentrará el accionar de los bolivianos es la confección de una bandera de al menos 70 kilómetros de largo en un  tramo de la carretera Oruro-La Paz, enseña gigante que estará lista un día antes del inicio de las sesiones orales en La Haya, es decir antes del 19 de marzo. Se da por descontado que el país entero siga las  audiencias orales en la Corte de La Haya, que coincidirán con el Día del Mar, tradicionalmente evocado cada 23 de marzo por el sacrificio del mayor héroe nacional, Eduardo Abaroa, que pese a su sacrificio no pudo evitar la pérdida de su pueblo, Calama, y del botín que obtuvo Chile al final de la llamada “guerra” contra Bolivia y Perú.

En medio de un aire de distensión, solo perturbado por la agresiva actitud del canciller chileno saliente, el presidente Evo Morales viajará a Santiago este fin de semana para participar en la investidura de su homólogo, Sebastián Piñera, ocasión en la que seguramente saludará al nuevo canciller, Roberto Ampuero, más abierto a una agenda de futuro con Bolivia.