Francisco no tiene oídos receptivos

Religión
*Camilo Katari
No podemos eludir el tema de las iglesias católica y evangélica en el desarrollo histórico de nuestro país, desde el cura Luque, que, junto a Pizarro, fue el artífice de la imposición del sistema colonial sobre las espaldas de los pueblos originarios.
El sentido humano no fue ajeno a estos militantes de la fe que llegaron a los territorios del Abya Yala, así tenemos a Bartolomé de las Casas, y ya en las luchas republicanas al cura Hidalgo en México, en estas tierras algún religioso también estuvo presente en la Asamblea Constituyente de 1826.
Pero también estuvieron en las luchas por la liberación nacional, tal el caso de Camilo Torres, y aquí en nuestra tierra no podemos olvidar a Gregorio Iriarte, que salvó la vida del dirigente minero Federico Escóbar Zapata, y seguramente de tantos otros revolucionarios, actividades poco conocidas por la modestia, característica de estas personas.
La figura más emblemática de religioso y militante por la vida seguramente es Luis Espinal, sin dejar de lado a Xavier Albó y Mauricio Bacardit, que fueron recientemente reconocidos por el Estado Plurinacional como aportadores del actual proceso de cambio.
En ese acto, el presidente se refirió también a Federico Aguiló, otro jesuita de importante presencia en Cochabamba, presidente de la Asamblea de Derechos Humanos y quien me invitó a la Asamblea y luego tuve una interesante entrevista en los días de la Guerra del Agua en Cochabamba, que me permitió conocer la dimensión del compromiso militante que tenía.
Este pequeño y ajustado repaso estaría incompleto si no hacemos mención a muchos obispos de la Iglesia Metodista, y sobre todo a Matías Preiswerk, en su afán de un diálogo interreligioso e intercultural.
Como vemos, existen religiosos y sacerdotes ligados estrechamente a los pueblos que buscan libertad, vida y fe en la construcción de una sociedad sin opresores, pero en el mismo sentido existe una estructura colonial en la religión católica, que no hace una lectura adecuada de los cambios que se han dado en el mundo y en especial en nuestro continente.
La actual estructura de la Iglesia Católica boliviana es una estructura de poder y como tal tiene una dinámica que se mueve en ese sentido, esto no ha cambiado desde los tiempos de Constantino, que asume como religión oficial el cristianismo. Los actuales cuestionamientos y orientaciones del papa Francisco no están teniendo efecto en esas jerarquías acostumbradas a un trato más o menos parecido a la vieja nobleza aristocrática, en síntesis nuestras iglesias están obligadas a descolonizarse, seguramente la palabra “aggiornamento” sugiere eso.
Las principales obras para entender a los pueblos originarios fueron los diccionarios y gramáticas de los idiomas pertenecientes a los pueblos originarios, pero para muchos fueron los mejores instrumentos de sometimiento de estos mismos pueblos, hoy el idioma no es el centro de las acciones conservadoras de la Iglesia Católica, sino su marcada militancia contra los gobiernos que buscan cambios estructurales en las viejas repúblicas colonizadas.
En esa lógica de debilitamiento de los gobiernos revolucionarios se inscribe la afirmación reciente de la jerarquía católica, que acusa al Estado de estar infiltrado por el narcotráfico, si es así se supone que la Iglesia no está haciendo su papel de educación en valores, no olvidemos que la Iglesia Católica tiene en sus manos varios sectores del sistema educativo en Bolivia, que van desde escuelas primarias hasta la universidad.
Los valores que defiende la jerarquía de la Iglesia Católica son tan abstractos y generalistas que precisan mayor explicación y están en la obligación de darla. No es cierto lo que sostiene uno de sus voceros, que señala que la Iglesia no está para debatir. Si la Iglesia hace afirmaciones contrarias a las políticas oficiales de un Estado, claro que ha iniciado un debate y no puede escudarse en una aparente neutralidad, porque sus mismas afirmaciones no son tales y se inscriben en la disputa política, en la que hoy nos encontramos como Estado.
Volvemos a repetir que ya Jesús dijo “al Cesar lo que es del Cesar y a Dios lo que es de Dios”, por lo menos que la jerarquía católica ponga en práctica este principio de quien dicen ser seguidores.
*Camilo Katari es escritor e historiador potosino