Por la niña y el niño

Evaluación
Pablo Gentili
Es oportuno en este 12 de abril hacer una breve evaluación de la situación actual de la niña y el niño boliviano, pero no de la generalidad, sino de los casos particulares que vemos día a día y cuya realidad nos desgarra el alma.
Niñas y niños trabajadores en la calle, niñas y niños en situación de calle, niñas y niños que sufren vejaciones, niñas y niños abandonados, niñas y niños a los que se les impide nacer, en fin, hay todavía mucho por trabajar en el país en pos de cambiar esta realidad.
A estas alturas puedo corroborar que si bien se ha trabajado en normas y políticas destinadas a erradicar esta situación, todavía existen niños y niñas desamparados a su suerte. No se trata de una responsabilidad del Gobierno, sino de una responsabilidad de todos para que esto cambie.
Por la niña y el niño, quisiera cumplir las ocho horas de trabajo y después destinar más tiempo al cuidado y crianza de los niños, tal vez así evitemos que de grandes integren pandillas; quisiera que en vez de alzar la mano para educarlos, entendamos que el ejemplo es la mejor forma para que aprendan.
Quisiera que les enseñemos a amar, quizá así de grandes eviten la violencia y respeten a hombres y mujeres; quisiera que sepan que la vocación de trabajo es una virtud para lograr un desarrollo personal y social y no la ociosidad ni las bebidas alcohólicas.
Quisiera en este día que por ellos valoremos y reflexionemos que nuestras acciones son las que definen el futuro de nuestros niños, que un mal ejemplo o un mal accionar tendrá efecto en ellos, que si ahora no asumimos nuestro rol como padres, hermanos o amigos, la vida nos abofeteará en el futuro por haber descuidado la planta que habíamos sembrado.