Trucco: Bolivia es todo para mí

Carlos Trucco en diálogo con Cambio Deportivo, en el estadio Siles.
Ricardo Bajo

La Paz / Reynaldo Gutiérrez

El exarquero de la Selección boliviana Carlos Leonel Trucco dice que cada vez que pisa el césped del estadio Hernando Siles de La Paz se le eriza la piel. Cuenta qué hace en sus momentos libres y confiesa que es un agradecido a Dios y a Bolivia por todo lo que tiene. 

—¿A qué dedica su tiempo libre?
—No tengo mucho tiempo libre (sonríe). Siempre estoy en el trabajo, que es continuo dentro del grupo Pachuca. La atención al cliente es enorme, no hay tiempo para estar dedicado a otra cosa.

—¿Y la familia?
—Estamos en la cena, el desayuno y almuerzo, la merienda de la tarde me la sirvo en otros lados. Los fines de semana trabajo también, así que el tiempo es limitado. La familia lo sabe, y por eso tengo solamente palabras de agradecimiento por esa comprensión.

—¿No le reclaman?
—No, no… para nada. Mi esposa (Mónica) es espectacular, nos conocemos desde los 14 años, y su familia es futbolera. Entonces ella conocía a qué se metía y con quién se metía, así que no hay de qué quejarse (sonríe). ‘Moni’ es una señora que te entiende, apoya y a veces lucha a tu lado, por eso es una persona maravillosa.

—¿Cómo se divierte cuando está fuera del fútbol?
—Con lo que hago, con mi trabajo, lo disfruto mucho. Soy un agradecido a Dios, que me permite estar en la formación de jugadores y me da la posibilidad de compartir todas las enseñanzas que heredé de toda la gente y de los maestros que tuve a través de la vida.

—¿Va al cine algún rato?
—Sí, cuando llego a casa algo temprano, mi señora a veces me dice: “Vamos al cine”. Y cuando llegamos al cine no sabemos qué película vamos a ver porque ya había empezado la función (sonríe).
Otras veces, cuando llego a casa miro alguna serie en la televisión mientras estamos cenando. Comentamos de lo que fue el día, me acuesto y me levanto temprano para iniciar otra jornada de trabajo.
Después comparto momentos con la nieta, sobre todo cuando me la dejan para hacer pijamada, es lo más lindo que hay, por lo menos no se mueve tanto como cuando era más chica, que me pateaba y me tiraba de la cama (sonríe). Son alegrías que uno tiene en esta etapa de la vida y las tiene que disfrutar al máximo. Una persona que tiene nietos entenderá cómo es vivir esos momentos. Yo siempre trato de aprovechar el tiempo, que por la responsabilidad que tenemos muchas veces es corto.

—Usted volvió después de muchos años al estadio Siles, ¿qué sintió cuando pisó el césped?
—Muchos sentimientos, sentimientos que te recuerdan muchas cosas lindas, pasamos lindos y malos momentos, pero eso es lo lindo del fútbol. Aquí le ganamos, por ejemplo, a Brasil y aquí nos clasificamos al Mundial de Estados Unidos 94.
Y observando el partido de Bolívar con Guabirá lo disfruté y viví con emoción algunas buenas jugadas, además compartí el análisis del partido en la gradería (se ubicó en preferencia) con Marco Paz y Óscar Villegas. Fue una linda tarde de fútbol y recuerdos.

—¿Un recuerdo especial?
—Todo lo que pasó en mi etapa de arquero jugando en este estadio. Entré a la cancha para darme una vueltita y ver cómo estaba, estuve un rato y se me empezó a poner la piel de gallina, miré a la gente y regresé a la tribuna. Y me fui a la bandeja baja de la tribuna porque quería estar cerquita.

—¿Cuál habrá sido su mayor alegría?
—Despertarme todos los días y saber que tengo la posibilidad de incidir y de volver a aprender algo. Cuando uno hace un balance de un año, prácticamente el 70% del tiempo se dedica a estudiar y capacitarse, y el 30% lo que hace es devolver todas las enseñanzas que a uno le deja la vida.

—¿Qué tiene pendiente por hacer?
—No lo sé, hay muchas cosas a las cuales hay que atacar. Si hay algo pendiente, hoy me gusta interrelacionarme con la gente que busca el mismo objetivo que yo.

—¿Cómo ve nuestro fútbol?
—Estoy viendo algunas cosas, está muy lento, aunque en nuestra época era mucho más lento (sonríe). Pero intentamos ver las relaciones de espacio, las sociedades, cómo se crean las jugadas, cuál es el volumen de juego, y hay que trabajar más. Cada partido lo analizo junto con gente de fútbol para ver las cosas por mejorar.
—¿Ya se encontró en México con Alejandro Chumacero?
—No, pero sí tuve la ocasión de conversar con el ‘profe’ Enrique Meza, que es el técnico del Puebla, y él está muy contento con ‘Chuma’ porque me dice que es íntegro, distinto, solidario en lo personal, solidario en el juego, tiene la velocidad que se necesita de los jugadores que quieren traspasar fronteras, velocidad-traslación, velocidad-ejecución, fortaleza en la capacidad coordinativa, espacio temporal, que se relaciona con todos, y eso lo hace distinto.

—¿Qué es Bolivia para Carlos Leonel Trucco?
—Es todo para mí, me proyectó, me dio solidez y me dejó comenzar otra carrera a través de la interpretación que a uno le da la vida y le da la señal hacia dónde quiere ir. La gente —no sé si es por el apellido, el carisma o porque debutamos con la Selección boliviana en el Mundial de Estados Unidos frente a Alemania— se acuerda de ti. Eso me abrió puertas, y cuando me acuerdo sólo le agradezco a Bolivia.

—¿Le gusta que le digan boliviano o argentino?
—No sé por qué la pregunta, si saben, y vos también, que mi corazón y mi mente está con Bolivia. Una vez me peleé con un periodista después del partido que le ganamos 2 a 1 a Argentina, fue con Martín Libermann, que en tono burlón me dice: “Truquito, ¿festejaste los tres goles?”, lo miré y casi lo tomo del cuello para darle su trompada, ése es mi sentimiento personal.

—¿Un deseo?
—Que mejore el fútbol boliviano, que haya paciencia y que se vuelva por la senda de la alegría que representa estar en un mundial, que muchos chicos no conocen, y nos corresponde a todos, a vos, a la gente del fútbol, a acercarlos a ese tipo de acciones.

—¿Cuando vuelve?
—No sé, puede ser mañana, en un año o más tiempo. Esto es producto del trabajo coordinado y planificado que desarrollamos en el grupo Pachuca. Yo siempre quiero estar por estos lados, pero la responsabilidad que tenemos en México no nos deja movernos tanto. De seguro que otro día me volverán a ver por aquí.

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Perfil

Carlos Leonel Trucco, exarquero argentino naturalizado boliviano de 60 años. Fue parte de la Selección boliviana en el Mundial de USA 94. Hoy trabaja en el Pachuca.