El ‘Torpedo’ alemán que hacía temblar los arcos

El gol de media vuelta que marcó Müller en la final del Mundial 74 frente a Holanda.
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Madrid / Fútbol Táctico / La Nación / Agencias

Gerd Müller o el ‘Torpedo’ Müller. Así era conocido este delantero centro puro que pasó a los anales de la historia por haber sido uno de los cinco grandes goleadores del fútbol mundial. 
Incluso en la actualidad, es el máximo goleador histórico en la Bundesliga, luego de haber marcado 365 goles en 427 partidos, y también el máximo artillero en la historia de la selección alemana con 68 goles en 62 encuentros. En el ámbito internacional figura como uno de los máximos goleadores europeos. 
Se llenó de trofeos y galardones con sus goles en Alemania y Europa.

DEVASTADOR EN EL ÁREA
‘Torpedo’ Müller fue un delantero inteligente, oportunista y devastador dentro del área rival. Se manejaba en la zona de castigo con una soltura increíble, con un impecable sentido de la colocación. Siempre ofrecía la mejor solución a sus compañeros, siempre encontraba el remate. Müller no destacaba por su altura ni era especialmente rápido, todo lo basaba en su instinto para el gol. Poseía un tren inferior muy potente, lo que le permitía mostrarse demoledor en el juego aéreo por su potencia de salto y tener una tremenda aceleración en las distancias cortas.
Si a esto le sumamos que era tremendamente eficaz con los dos pies, que su bajo centro de gravedad le permitía darse la vuelta rápidamente y con perfecto equilibrio en espacios pequeños a una velocidad que causaba estragos en sus marcadores, su velocidad de reacción y que tenía el don de marcar en situaciones de poca probabilidad de finalización, nos encontramos con la descripción del juego de uno de los mayores y más completos goleadores que se haya visto.
En su pleno apogeo, el propio Müller se definía de la siguiente manera: “Para un centrodelantero, lo esencial es juzgar en una fracción de segundo la situación y reaccionar debidamente en la siguiente fracción. La acción del adversario, su colocación, todo ha de ser ‘fotografiado’. Además, no hay que pensar más que en el gol, evitar las dudas, avanzar, seguir avanzando. Créame, eso es lo más importante. Hay que tener también una moral a prueba de todo: el mínimo error, el menor titubeo, puede tener sus consecuencias, provocar una catástrofe. Un delantero centro, a los ojos del público y de sus compañeros, no tiene derecho a fallar”.
Era así el alemán, inapelable, aprovechaba siempre la mínima ocasión, un fallo, un rebote, un segundo de descuido, para cazar todo lo que pasaba por delante. Tenía la virtud de armar el disparo antes que nadie, hizo de la anticipación y el desmarque su mayor característica para anotar, y su golpeo fue implacable, su picardía incuestionable y su olfato innato inigualable. Presionaba con una constancia que llegaba a desesperar, siempre en movimiento dentro del área e incansable en el desmarque. Un hombre gol.

NO CREÍAN EN ÉL
La leyenda de Gerd Müller comienza en un club juvenil de su ciudad natal, el TSV 1861 Nördlingen, con el que disputó el campeonato regional de la provincia de Baviera. En cuanto vieron sus características físicas, los técnicos, desde un principio, siempre dudaron de su capacidad para jugar al fútbol a nivel profesional. El entrenador del Nördlinger le recomendó que abandonara la práctica del fútbol, por lo que en 1964 firma por el FC Bayern de Múnich, un club que militaba en la Reginalliga Sud. Pronto, muy pronto, su carácter inconformista y ofensivo, junto a su descomunal fuerza y facilidad para hacer gol, le dieron la oportunidad de comenzar a escribir su leyenda y la del club que le debe gran parte de su historia: el Bayern de Múnich.
En sus comienzos coincidió con otros dos ‘grandes’ del fútbol teutón, Franz Beckembauer y Sepp Maier. Una temporada más tarde, el Bayern ascendió a la Bundesliga e inició una historia de grandeza y títulos. 
El entonces director deportivo del Bayern, Zlatklo Cajkovski, se burló del físico del futuro ‘Torpedo’, preguntándose qué haría con un delantero con pinta de “levantador de pesas”, ya que la baja estatura y las piernas cortas y de anchos muslos del ariete le daban un aspecto atípico que el mismo Müller atribuía a las ensaladas de patatas que le preparaba su madre.
En dos años, Müller era la rutilante estrella del más prestigioso equipo alemán y luego de la selección alemana. ‘Torpedo’ Müller tuvo que esperar 10 partidos, hasta que Cajkovski lo hizo debutar en un partido de liga contra FC Freiburg.
En ese encuentro anotó dos goles y nunca más abandonó la alineación titular. A partir de este momento, el ariete, Beckenbauer y Maier firmarían una de las páginas de oro del club muniqués, ganando la liga por primera vez en 1969 y consiguiendo entre 1972 y 1974 tres títulos ligueros más consecutivos. También se proclamaron tricampeones de la Copa de Europa entre las temporadas 1974 y 1976. El delantero fue básico en la consecución de todos esos títulos al convertirse en el máximo goleador del equipo entre 1964 y 1978, siendo el máximo artillero de la Bundesliga en un total de siete temporadas.
CON BAYERN GANÓ TODO
Durante los 15 años que vistió la camiseta del equipo de Múnich convirtió 582 goles, obteniendo cuatro Bundesligas y cuatro Copas de Alemania. A nivel internacional, lograron una Recopa Europea y las susodichas tres Copas de Campeones consecutivas entre 1974 y 1976. Convirtieron al Bayern de Múnich en una máquina que lo ganó todo. 
La contribución de Müller cambió la historia del fútbol de su país, potenciando la confianza en las categorías inferiores del Bayern para, posteriormente y con el paso de los años, “criar una verdadera camada” de futuros campeones mundiales.
“Él nos proporcionó jugadores como Philipp Lahm, Bastian Schweinsteiger y Thomas Müller, y le estamos muy agradecidos”, recordó Karl-Heinz Rummenigge, directivo del club bávaro.

SU PASO POR EEUU
En 1979, el ‘Torpedo’ Müller salió por primera y única vez de su Alemania natal para disputar la Liga NASL de Estados Unidos. Aceptó la oferta del Fort Lauderdale Strikers en una época en la que los estadounidenses recibían, en una especie de retiro dorado, a viejas glorias en el cenit de sus carreras, tales como Pelé, Franz Beckenbauer o Johan Cruyff. 
En la liga americana jugó tres temporadas, en las que firmó unos números espectaculares: consiguió 40 goles en 80 partidos, pero no pudo alzarse con ningún título. En 1982 dijo adiós al fútbol, aunque el Bayern le contrató para hacerse cargo de las divisiones inferiores para que transmita su sabiduría futbolística.

CON SU SELECCIÓN
Müller fue 62 veces internacional con la Mannschaft. Disputó dos campeonatos mundiales, el de México en 1970 y el que jugaron en casa en 1974. En su primera Copa del Mundo se alzó con el trofeo al máximo goleador, consiguiendo una cifra estratosférica de goles, 10 en seis partidos. Entre ambos mundiales, disputó la Eurocopa de 1972, donde salió proclamado campeón y, de nuevo, el trofeo de máximo goleador con sus cuatro dianas firmadas.
Ya en 1974, en su país, volvió a marcar en cuatro ocasiones, una de ellas en la final ante Holanda y que, a la postre, le significó el proclamarse como campeón del mundo ante su público.
En la actualidad es el tercer máximo anotador de las Copas del Mundo con 14 goles, tan solamente por detrás del brasileño Ronaldo con 15 goles y su compatriota Miroslav Klose con 16. Aparte, Müller ostenta el mejor promedio de gol a escala internacional en el mundo al haber anotado 68 goles en 62 partidos y alcanzado un promedio de 1,09 gol por partido. 
Después de ganar el Mundial de 1974, Müller anunció su retirada de la selección a los 28 años, afirmando: “Ahora se juega distinto y cada vez se marcarán menos goles”.
Cinco años después también puso fin a su ciclo en el Bayern al no figurar en los planes del técnico.
Como curiosidad, es bueno saber que Müller eligió para jugar en la Mannschaft el dorsal número 13 con la intención de homenajear y emular al mítico Just Fontaine, autor de 13 tantos en la Copa del Mundo de 1958 disputada en Suecia.
Si su gol más importante le valió una Copa del Mundo a Alemania, sus cientos de goles para el Bayern Múnich permitieron al club bávaro ascender a la primera división alemana y dominar la Bundesliga hasta convertirse en potencia europea.
Según la IFFHS, Gerd Müller es el 10º goleador en la historia de los torneos de las primeras divisiones, ya que anotó 405 goles en 507 partidos. También ocupa un lugar destacado entre los máximos goleadores en copas internaciones a nivel de club al anotar 66 goles en 74 partidos, el mejor promedio de gol por partido de la historia.

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72 años

Gerhard Müller nació en Baviera, Alemania, el 3 de noviembre de 1945. Es más conocido como Gerd Müller.

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Messi rompió uno de sus registros

En diciembre de 2012, después de 40 años, el argentino Lionel Messi rompió uno de los récords de Gerd Müller: goles marcados en un año. El alemán tenía 85, que los había anotado en 1972. “He mantenido el récord desde 1972, 40 años, marqué 85 goles en 60 partidos y ahora el mejor jugador del mundo (91) lo ha roto. Comparto la alegría con Leo Messi”, aseguró Müller. También destacó su personalidad sencilla y dijo que seguirá haciendo goles.

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Barcelona se lo quiso llevar el 73. Dijo no y Cruyff fue en su lugar

Con un sí en lugar de un no, Gerd Muller pudo haber cambiado la historia del fútbol.
Sucedió a mediados de 1973, España liberó la contratación de jugadores extranjeros y el Real Madrid conmovió al medio local al contratar al alemán Günter Netzer, del Borussia Moenchengladbach.
Para dar un golpe de efecto similar, el entonces gerente del Barcelona Armando Caraben voló a Múnich con dos valijas llenas de dinero: una era para Wilhelm Neudecker,  del Bayern, la otra para el ‘Bombardero’.
Müller dijo sí y causó una revolución. A un año del Mundial 1974, en Alemania, y su partida al torneo español, se decía que podía causarle un daño irreparable al seleccionado que dirigía Helmut Schoen. Entonces hubo hasta presiones de nivel ministerial sobre el jugador para que revocara su decisión.
Entonces Müller dijo no. Y Barcelona contrató a Johan Cruyff.
Es tan sencillo como fascinante imaginar qué podría haber sucedido si Müller —y no Cruyff— hubiera vestido la casaca ‘azulgrana’. En tren de especulaciones, es válido admitir que, en ese caso, el holandés no habría creado jamás un mito en el club catalán.
Ya como DT, Cruyff no hubiese impuesto el estilo de Rinus Michels en el Barça. Pep Guardiola no habría generado el fabuloso Barcelona del período 2009-2013, para muchos la expresión futbolística más plena de todos los tiempos.
Son demasiadas especulaciones. Pero no dejan de ser inquietantes. A su manera, Müller cambió la historia del fútbol de su país, haciendo crecer en las inferiores del Bayern Múnich pichones de campeones mundiales.

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Datos

Müller sufre de demencia, tiene una conciencia limitada y está en un asilo especial para ancianos en su país. Luego de dejar el fútbol se dedicó al alcohol.
Estudios recientes apuntan a que su enfermedad podría haberse ocasionado debido al constante cabeceo de las viejas pelotas de fútbol, las cuales eran más pesadas al ser fabricadas con cuero.

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Una mala noticia se conoció en 2015: Gerd tiene Alzheimer

En octubre de 2015 se informó que el alemán Gerd Müller padece un estado avanzado de Alzheimer. “Desgraciadamente está gravemente enfermo hace mucho tiempo”, aseguró el Bayern Múnich en un comunicado, que explicó que el exjugador está siendo atendido por profesionales.
“Gerd Müller es uno de los mayores jugadores de fútbol del mundo. Sin sus goles, ni el Bayern ni la selección alemana serían lo que hoy son”, aseguró Karl-Heinz Rummenigge, presidente entonces del Bayern.
Destacó su instinto goleador y su humildad pese a todos sus éxitos, y su posterior trayectoria como entrenador en las categorías inferiores del club, en las que entrenó, entre otros, a Philipp Lahm, Bastian Schweinsteiger y Thomas Müller.
El club y la familia de Müller pidieron con esta declaración “el respeto necesario” hacia el exjugador para que él no sea invitado a actos públicos. Desde entonces, el ‘Torpedo’ vive dentro del seno familiar, pero su fútbol sigue brillando en el exterior.

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Pasajes que no se olvidan

“Era un fenómeno, anotó muchísimos goles. Gracias a Dios que jugó en el Bayern y la selección alemana. Sin él, no creo que hubiéramos ganado ni la Eurocopa ni el Mundial. Necesitábamos a un jugador como él. Él sabe mejor que nadie cómo marcar goles. En los entrenamientos jugaba contra él. Sabíamos sus movimientos, pero no podíamos pararle”. Son palabras del legendario Franck Beckenbauer, quien de esa manera recuerda el fútbol de Gerd Müller.
“Es uno de los más grandes jugadores de fútbol del mundo. Sin sus goles, ni el Bayern ni la selección alemana serían lo que hoy son”, expone Karl-Heinz Rummenigge sobre Gerd Müller, un goleador impresionante. Lo dicen sus compañeros, sus rivales, los aficionados... Y lo reflejan unos números ofensivos increíbles.
El día que se conoció la noticia de que Müller sufría la enfermedad de Alzheimer, el goleador alemán Thomas Müller se quedó muy impactado y triste.
“Estoy estremecido por la enfermedad de Gerd Müller. Es un gran modelo para mí, alguien al que siempre he considerado un gran hombre”, señaló el atacante.
Para Thomas “nadie se acercará al coeficiente de goles” del ‘Bombardero’ en el equipo nacional alemán, en el que marcó 68 tantos en 62 partidos.
“Además, siguió siendo humilde y nunca se creyó alguien especial”, señaló Thomas Müller.
“Desde el principio nos entendimos bien. Me dio consejos sobre todo para jugar en el área, lo práctico y todavía le estoy agradecido”, añadió.
“Gerd Müller fue mi maestro. Él me enseñó a definir. Siempre digo que un delantero, difícilmente, podría tener un mejor maestro. Cuando tuve la oportunidad de trabajar con Müller no lo podía creer”, dijo el peruano Paolo Guerrero, otro admirador de Müller.