Bolivia cuadruplica su economía en 12 años

El vicepresidente Álvaro García Linera aseguró que en los últimos 12 años la economía boliviana cuadruplicó su tamaño, ya que el Producto Interno Bruto (PIB) se incrementó en ese período y pasó de $us 9.574 millones en 2005 a $us 37.816 en 2017.

“Hemos multiplicado por cuatro el PIB, pocos países del mundo tuvieron ese incremento vertiginoso”, aseguró durante una conferencia en la Universidad Nacional Villa María, en la ciudad de Córdoba, República Argentina.

El PIB es el valor total de la producción de bienes y servicios de un país durante un determinado tiempo, que por lo general suele ser de un año.

Esas cifras corroboran que la economía boliviana goza de buena salud, garantiza y da certidumbre a las y los bolivianos y, fundamentalmente, certifica una acertada como responsable administración del Estado.

Además, Bolivia se consolidó otra vez en 2017 como la economía de mayor crecimiento en Sudamérica con un índice del 4,2%, que la hace acreedora a su quinta medalla de oro en los últimos 12 años, cuatro de forma consecutiva.

El viceministro de Presupuesto y Contabilidad Fiscal, Jaime Durán, dijo que en el primer trimestre de 2018 los indicadores económicos son positivos, lo que hace prever, “si todo continúa como lo programado”, que este año se alcanzará un “importante crecimiento”. 

El balance general sobre el desempeño de la economía boliviana en los 20 años antes de 2006 —cuando Evo asumió la presidencia— desvela que mientras en 1986 el PIB fue de $us 3.976 millones, en 2005 llegó a $us 9.574 millones.

¿Cuáles fueron las causas que alimentaron el sostenido crecimiento de nuestra economía en los últimos 12 años? La nacionalización de los hidrocarburos, la retención del excedente de la producción que genera Bolivia, la reinversión en los sectores productivos dentro del país y la demanda interna, entre otros. 

A todas luces, el vigoroso crecimiento de la economía da certidumbre a 11 millones de bolivian@s y desnuda la manipulación opositora, que no se cansa de pronosticar la ‘inminente’ desaceleración, sino crisis, de nuestra economía.