Eugenia en el borde del universo femenino

Jackeline Rojas Heredia

Una joven decide buscar un espacio en el cual sentirse cómoda y plena consigo misma. Parece simple, pero la protagonista, Eugenia, interpretada por la actriz Andrea Camponovo, demuestra que no lo es, y eso porque el viaje, más allá de la salida al exterior de la ciudad que habita, es un viaje a su interior, al encuentro con ella, a la construcción de su propio sentido. Recorrido que suma situaciones cotidianas, las que sin embargo,  proveen de información al espectador, quien también reconstruye el personaje. La mujer que se va, que llega a un hogar, al de su padre que no le pertenece. 
Un ser con recuerdos, frustraciones, complejas pérdidas, una especie de vacío existencial que parece haber surgido desde el momento en que su padre forma otra familia en la que no está incluida y a la que retorna, luego un matrimonio que fracasa o una relación que la invade de frío. ¿El origen? Durante el desarrollo del filme se descubre la causa.
Martín Boulocq, el director, guía en este filme, a través de los pasos de Eugenia, a ese borde que permita al espectador conocer, identificar elementos que hacen al universo femenino sin llegar del todo a comprenderlo. El director además revela que esa cotidianeidad visualizada en cada mujer, surge y se reproduce desde siempre, siglos atrás, y quizá sea ése el motivo para que construya un ambiente similar a las décadas de los años 20, 60 y juegue con elementos pasados que engranan en el presente. Ese juego de espejo en el que también el personaje creado va tras la personificación de otro, Tania la guerrillera. El uso del blanco y negro suma la temperatura fría y nuevamente el vacío interno. Las mujeres y sus muchos rostros, el nexo común, la tristeza y la pérdida de brújula que se hace a un tiempo rabia, indiferencia, desorientación y pena. Los diálogos triviales refuerzan el mensaje y la fotografía inquieta y hace que el espectador se convierta, a su vez, en el otro que busca. Buscar y buscar junto a los pasos de Eugenia, a través del camino, de las imágenes y del desarrollo de acciones que no concretan eso que complete la historia, acción frustrante que convoca a ver varias veces la película. 
Y si bien existen escasas sonrisas o escenas pícaras, el lenguaje cinematográfico tan bien desarrollado no permite al espectador caer en el aburrimiento, al contrario, lo tiene en vilo, en permanente trabajo descifrativo. Por todas esas razones, nadie en Bolivia puede perderse el estreno de Eugenia este 19 de abril en las mejores salas del país.