Tamaña injerencia

VÍCTOR ALONZO GUTIÉRREZ FLORES 

Nunca antes se había visto tamaña injerencia por parte de un secretario general de la OEA en asuntos internos de un país, como la que al presente ejerce sin el menor sonrojo Luis Almagro, quien casi a diario emite declaraciones “condenando” la viabilidad otorgada por el más alto tribunal de Bolivia, como lo es el Tribunal Constitucional Plurinacional, quien mediante sentencia constitucional decidió otorgar la facultad de repostularse a todas las autoridades electas ya sean estas nacionales, departamentales y/o municipales (presidente, vicepresidente, senadores, diputados, gobernadores, alcaldes y concejales municipales). Conducta que claramente ingresa en el marco de la abierta injerencia en asuntos internos de un país. Cuyos pronunciamientos son replicados casi inmediatamente y al unísono en el interior de nuestro país por sus aliados naturales, la oposición. Esa oposición que con su accionar demostró de manera vergonzante que asume el papel de mostrarse como los nuevos ‘chilenófilos’ del siglo XXI.

Chilenófilos que en plenas jornadas de defensa de nuestros intereses nacionales ante el Tribunal Internacional de La Haya durante marzo, en lugar de cerrar filas de manera conjunta ante nuestro enemigo histórico, salieron a gritar a calles y plazas “21F”, pero esto no sólo quedo ahí, sino que un trío de los demócratas se trasladó hasta la sede de La Haya exhibiendo en las solapas un pin del “21F”. Actos que nítidamente los convierten en los más altos traidores de la patria de los últimos tiempos en Bolivia.

Lo sorprendente del asunto que comentamos es que uno de los traidores que mencionamos fue manifestando con mucha euforia en las últimas semanas que ellos, “los demócratas, serán gobierno a partir de 2020”, y “que es por eso que asisten a las sesiones de la Corte Internacional de La Haya”, “para interiorizarse y manejar ellos las posteriores negociaciones con Chile”. Cuando ocurre que quien manifestó semejantes expresiones está hoy sindicado de haber cometido un sinnúmero de ilícitos penales  (“negociados”) en el manejo de la Alcaldía Municipal de Cochabamba, quien a su vez, y dicho sea de paso, es parte del Comité Ejecutivo Nacional de los demócratas junto con su jefe nacional Rubén Costas.

Entonces surge una gran interrogante: ¿con qué moral aspiran los demócratas a gobernar Bolivia? Al margen de que la respuesta es obvia, tenemos muy claro que el país cambió bastante en la última década y ahora tiene mucha más claridad respecto de quienes son los verdaderos enemigos de la patria.  En consecuencia podemos atrevernos a afirmar desde esta columna que el pueblo boliviano no dará marcha atrás, por tanto les cerrará el paso no sólo a los demócratas, sino a varios de los enemigos hoy aparentemente remozados y escondidos bajo el manto de ‘plataformas ciudadanas independientes’.

Por eso es que hoy día no resulta nada casual ver a un Luis Almagro vociferante respecto de la Bolivia de hoy, porque cuenta con el apoyo incondicional de los cipayos de siempre, pero Almagro no sólo ataca a Bolivia, sino que aún va mucho más lejos, es decir, extiende sus tentáculos injerencistas, asume el papel de juez inquisidor y ataca a Venezuela.

Hoy una gran parte de los enemigos internos y externos del cambio social, la justicia y la igualdad de los pueblos se reunirá precisamente durante los próximos días en la Cumbre de las Américas en la República del Perú, circunstancia de la que sin duda pretenderán sacar gran tajada para atacar a los pueblos y Gobiernos que decidieron escribir nuevas páginas de dignidad, justicia y libertad.

Por eso se hace necesaria la unidad y compromiso de los militantes del cambio social y la revolución. Más allá de algunas diferencias que siempre existen, más allá de viejos rencores o desaciertos, primero está la patria y siempre la patria.