Cráneos de antiguos tiwanakotas recuperan rostro luego de 30 siglos

Restos de un antiguo habitante de Tiwanaku, a partir del cual se reconstruyen sus rasgos faciales.
Foto: Internet

Elena Rodríguez (EFE) / Cambio

Los antiguos pobladores de Tiwanaku, capital de un imperio prehispánico en Bolivia, recobraron su rostro después de 3.000 años gracias a un proyecto que  reconstruyó sus cráneos deformados en tres dimensiones.

Tres milenios después, aún se desconoce por qué deformaban sus cráneos de forma intencionada “a partir de los seis meses, cuando según algunas teorías, apretaban la cabeza con algunas tablas o telas”, comenta el antropólogo forense Luis Castedo.

Se queja del frío, ya que el laboratorio debe mantener en todo momento una temperatura baja y una ventilación adecuada para preservar los huesos de hace más de 3.000 años, pero eso no le impide trabajar con eficacia.

La labor de Castedo es minuciosa y precisa, pues con la ayuda de herramientas debe lograr los moldes exactos que reflejen las cabezas alargadas de esa cultura prehispánica. 

“El análisis del cráneo sigue un proceso que comienza con el estudio craneométrico, mediante cual se toman las medidas, se determinan los puntos faciales, los marcadores, para luego poner el tejido blando al rostro”, describe.

La reconstrucción “asegura un 96% de similitud”, ya que no se puede conocer “el color de ojos, el pabellón auditivo y el color de piel a partir del cráneo”.

El objetivo es conocer cómo eran los rostros de estos habitantes de la zona andina a través de una tecnología que ya se utilizó en Perú, Venezuela y Brasil.

Las técnicas de reconstrucción, pioneras en Bolivia, “ya se habían realizado en el Perú, por ejemplo, con la reconstrucción de San Martín de Porres —considerado el primer santo mulato en América—, y en Venezuela con la reconstrucción facial del libertador Simón Bolívar”.

Los venezolanos pudieron ver el rostro de Simón Bolívar (1873-1830) —llamado el libertador por haber liberado a Bolivia, Colombia, Ecuador, Panamá, Perú y Venezuela del imperio español— gracias al trabajo de la antropóloga Lourdes Pérez en 2012.

El forense necesitó seis meses para reconstruir los tres primeros cráneos y recibió el apoyo de una artista plástica, “que ayudó con la fisonomía”, y dos antropólogos, que colaboraron “con el modelado”.

El Museo Nacional de Arqueología de Bolivia cuenta con 150 cráneos tiwanakotas con deformación y la idea es reconstruir físicamente unos 30 o 40, y el resto efectuarlo de forma digital.

Luis Castedo, único antropólogo forense en Bolivia, ha sido el encargado de reconstruir los tres primeros cráneos (dos de adultos y uno de un infante de dos años) para entender mejor el pasado boliviano.

“El objetivo de esta reconstrucción es conocer la fisonomía de los antiguos pobladores tiwanakotas. A partir de esta gestión el interés de la ministra de Culturas y Turismo, Wilma Alanoca, será impulsar la preservación del patrimonio cultural”, indicó.