El Papa es humano

*Camilo Katari

El Papa reconoció que se equivocó en la defensa de un obispo chileno acusado de pedofilia. Con esta afirmación la infalibilidad del Papa queda cuestionada; felizmente, para nosotros los mortales, el Papa ha demostrado que es un hombre común y como tal se puede equivocar. 

En otra oportunidad, el Papa pidió perdón por las atrocidades de la conquista del llamado “nuevo mundo”, perdón que obligó a revisar el papel de la Iglesia Católica en su relación con los pueblos originarios; en nuestro caso la permanencia de un Estado colonial que se expresa en el racismo heredado por el muy católico Cristóbal Colón y los demás invasores hispanos.

Es muy conocida la frase “con la cruz y la espada”, que sintetizan todo el proceso de conquista de los territorios invadidos por el imperio español de los años 1492-1809; en este periodo se conocen las opiniones de los cronistas, que como en el caso del teólogo Ginés de Sepúlveda, defiende la justa causa de la guerra contra los indios, o Sarmiento de Gamboa, que señala ese rasgo racista respecto a los pueblos originarios. 

Gamboa, en su Historia de los incas (Edit. Emecé. 1943, Bs.As. Argentina), señala en uno de sus acápites: “Fábula del origen de estos bárbaros indios del Pirú según sus opiniones ciegas”; estos “bárbaros indios” será la frase escuchada permanentemente en nuestro país, justificando masacres y actos discriminadores como el de mayo de 2008 en la ciudad de Sucre. 

La investigación realizada en la ciudad de Massachussets por un equipo de reporteros del  Boston Globe, en EEUU, demostró la práctica sistemática de la pedofilia por religiosos, práctica encubierta por un obispo de Boston; esta investigación fue difundida a través de la película Spotligth. 

En nuestro continente tenemos investigaciones periodísticas que demuestran esta problemática; por ejemplo, en la  Argentina las periodistas Lucía Toninello y Mariana Gracia han demostrado 62 casos de abuso sexual, siendo uno de los más recientes el del padre Julio César Grassi, responsable de la Fundación “Felices los niños”. La indagación señala que en varios casos las denuncias quedaron sin ninguna pesquisa posterior, o en algunos casos los responsables fueron trasladados a otras parroquias.

El problema de la pederastia ha cuestionado la relación entre la fe, los centros de ayuda a niños, niñas y adolescentes que tiene la Iglesia Católica y la justicia. La declaración del Papa, en referencia al caso del Obispo de Osorno en Chile, es una actitud que cuestiona no solamente el caso de pederastia, sino afecta a las estructuras de poder en la Iglesia Católica.

En nuestro medio, la Iglesia Católica se preocupa más de las cosas terrenales, como la política, el Estado y la sociedad, sin tomar en cuenta que debe mirarse a sí misma, no solamente por la matriz colonial de su presencia en estos territorios del Abya Yala, sino por su afecto al poder político en un Estado que hoy es laico.

Esperemos que el “dolor y la vergüenza” manifestada por el Papa haga reflexionar a una Iglesia Católica que sin duda tiene una crisis expresada en la falta de lo que llaman la vocación sacerdotal, la pérdida de los jóvenes como actores de una vida con fe y la triste imagen de las iglesias sin feligreses, cuyas piedras frías, talladas por manos indígenas, esperan un anuncio evangélico esperanzador. 

*Es escritor e historiador potosino.