Detienen a 6 “boteros” de la tercera edad en El Alto

Los “boteros” rondan las terminales interprovinciales, como la de Minasa en La Paz, en busca de víctimas.
Foto: Cambio

Roberto Medina Buezo / Cambio

Un operativo policial realizado el jueves en la ciudad de El Alto  permitió desarticular dos bandas de “cuentistas del tío” o “boteros”, sin embargo, lo que más llamó la atención de los efectivos policiales es que los seis delincuentes son adultos mayores, que hicieron del delito, el engaño y la estafa su modo de vida. 

“Gracias a un trabajo investigativo de campo, luego de las denuncias de las víctimas, se pudo identificar a estos antisociales que tienen bastantes antecedentes delictivos, pero no se trata de gente joven, sino de adultos mayores cuyo modo de vida es el delito. Estas personas se dedicaron a la delincuencia desde que eran jóvenes y no van a cambiar”, sentenció Leonardo Felípez, jefe de la División Propiedades de Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen de la ciudad de El Alto, en entrevista con la red Unitel.

En la primera intervención policial realizada en la Ceja se detuvo a José R. R., ‘El Viejo’, de 72 años, y a Gregorio M. Ch., de 52.

Minutos después, los policías aprehendieron en inmediaciones de las avenidas Franco Valle y 6 de Marzo a Freddy G. (57), Félix V. (61), María Faustina T. (57) y María Q. (57), cuando intentaban estafar a otros ciudadanos.

Los seis antisociales fueron trasladados de inmediato a dependencias policiales para que declaren y el Ministerio Público, basado en las pruebas, los impute; sin embargo, debido a su edad no serían encarcelados, o si se determina su reclusión, no permanecerán mucho tiempo privados de libertad.

“Muchos de ellos entraron a la cárcel en varias oportunidades, pero nuevamente están en las calles delinquiendo”, dijo.

Treta delictiva 

Los “boteros” o “cuentistas del tío” son antisociales que delinquen en grupo.

Uno identifica a la víctima, se le acerca con disimulo y deja caer un paquete. Esta persona lo levanta, observa que se trata de dinero y cuando lo está contando, aparece el cómplice, quien la convence de ir a otro lado para repartirse.

Cuando se están dividiendo la plata, aparece la persona que dejó caer el paquete y los conmina a ambos para que se lo devuelvan.

Este antisocial busca en los bolsillos y otras pertenencias de la víctima (carteras, mochilas) su dinero y en cuestión de segundos cambia el fajo por dinero falso o papel periódico cortado del tamaño de un billete. 

El “botero” o “cuentista del tío”, junto con su cómplice, se aleja de la víctima, quien, al revisar su dinero, se da cuenta de que se lo cambiaron; para ese momento, los antisociales ya se dieron a la fuga.

Leyes permisivas 

El sociólogo Ricardo Mendoza, en entrevista con Cambio, señaló que en la mayoría de los casos los adultos mayores que se dedican a cometer robos, hurtos o estafas, aprovechan “su avanzada edad” porque están conscientes de que los operadores de justicia serán más “blandos” con sus castigos o incluso no los mandarán a la cárcel.

“Ellos (adultos) saben que las leyes son más permisivas por su edad, entonces, no les importa seguir delinquiendo e incluso cuando son sorprendidos por la Policía o sus víctimas apelan a la lástima, se ponen a llorar o ruegan para que los dejen libres, incluso inventan historias sobre el abandono de sus hijos, de sus parejas o que la pobreza los obligó a delinquir, empero, se trata de antisociales que se dedican a esto desde hace décadas”.

El especialista considera que la Justicia debería aplicar con ellos otras sanciones como el trabajo comunitario o enviarlos a asilos o albergues estatales o municipales para “sacarlos” de esa vida delictiva.

“Es como dicen por ahí, ‘el diablo sabe más por viejo que por diablo’, entonces, estos antisociales son expertos en aprovecharse de la gente.

A pesar de ello, es lamentable que adultos mayores sigan delinquiendo sin importarles el daño que están causando a la sociedad con su mañudería”, manifestó.

Engañan a viajeros y gente que llega del campo

Leonardo Felípez indicó que las principales víctimas de los “boteros” o “cuentistas del tío” son personas que viajan a menudo o gente proveniente del área rural.

Por lo general, operan en las terminales interprovinciales e interdepartamentales.

Identifican a ciudadanos que llevan mucho dinero, joyas, celulares o no conocen la ciudad.

“Aprovechan la ambición de la gente que quiere obtener dinero de manera fácil, y la convencen y le roban todas sus pertenencias”, sostuvo.

Ante estos hechos, que son cada vez más frecuentes pese a las reiteradas advertencias, la autoridad policial pidió a la ciudadanía no caer, por ambición, en este tipo de engaños, ya que “el dinero no se encuentra en la calle”.

“No deben creer en estas cosas, la ingenuidad y la ambición por conseguir dinero fácil los lleva a ser víctimas de antisociales que saben todos los trucos y apelan, como en estos casos, a la vejez para provocar lástima. Lo mejor es estar siempre atentos y no levantar ningún paquete extraño”, señaló.

La Policía alteña realizará más operativos en los próximos días con el objetivo de brindar mayor seguridad a la ciudadanía y “sacar de circulación” a los antisociales.