“Hay que hacer una catarsis en la FBF”

Luis Marcelo Roca (der.) junto a otra gente del fútbol.
Familia Roca

La Paz / Reynaldo Gutiérrez

El expresidente de la Liga Marcelo Roca hace un análisis de las elecciones en la Federación Boliviana de Fútbol (FBF) y opina sin tapujos. Sugiere lo que debe hacer el nuevo presidente, César Salinas.

—¿Cómo vio las elecciones de la FBF?
—Lo mismo que hace tres décadas, confusa y peleada, cuando no debería ser así, sino una competencia sana entre personas dedicadas al fútbol. He visto chicaneadas, mezquindades; no me ha gustado.

—¿A qué nos lleva esto?
—A que tengamos tendencia a repetir si no logramos satisfacer las expectativas de unos y otros. No sé quiénes son los unos y los otros, pero parece que la piedra en el zapato son las asociaciones. Desde la fundación de la Liga (1977), para que la Conmebol (de Teófilo Salinas) nos dé luz verde, el fútbol profesional consintió que el fútbol no profesional tenga paridad de votos y eso me parece que fue un despropósito porque el fútbol profesional es el que debe tener la mayoría de los votos, ya que es el que genera recursos y competitividad; en cambio, abajo está el fútbol amateur; entonces esa paridad nos ha traído siempre problemas y algún día debe corregirse.

—¿Cómo se puede arreglar?
—Dándole mayor importancia a los votos del fútbol profesional porque en esta instancia se debate el fútbol mayor; ahora, que las asociaciones departamentales puedan reunirse unas 12 o más veces al año y discutan uno o dos días, como lo hace el fútbol profesional, lo veo muy difícil porque no siempre podrán llegar a Santa Cruz los de Pando, Beni u otra asociación.
El fútbol profesional, además de tener un solo Comité Ejecutivo, tiene un Consejo Superior en el que participan presidentes de clubes o representantes, en el que discuten los problemas del fútbol.
—¿Entonces, ese equilibrio es el desequilibrio del fútbol boliviano?
—Absolutamente. Hace muchos años se corrigió parcialmente ese desequilibrio cuando desaparecieron las provinciales. Cuando se formó la Liga y se tuvo la venia de la Conmebol, se aceptó la paridad ya que hasta ese entonces tenían voto Uncía, Llallagua, Siglo XX, que decidían quién era presidente de la FBF, Comisión de Selecciones o el técnico; una vez que desaparecieron, se apropió de esos votos la ANF, por eso tienen cinco votos libres aparte de tener uno por asociación, y ahí nace el problema. 
Pero el fútbol profesional, como en todas partes del mundo, está llamado a comandar el fútbol de un país.

—¿Un arreglo debe ser interno o se debe recurrir a la FIFA y la Conmebol?
—Sería una vergüenza que no seamos capaces de lavar nuestros trapitos sucios en casa, de acomodar nuestras pequeñas dificultades; ahora, si las cosas se ponen rígidas, ríspidas y no quieren ceder terreno las asociaciones —que deberían hacerlo—, en ese caso se tendría que recurrir a instancias superiores. Ya no estamos aislados, pertenecemos a una comunidad internacional que se llama Conmebol, FIFA, que aprendió de sus propios errores y está haciendo un poco mejor las cosas en la actualidad.

—¿Y la FBF cómo está?
—Seguimos con los mismos errores y prebendas. Fíjese lo que pasó con César Salinas, para lograr el quórum para que lo elijan le ofreció la vicepresidencia a un expresidente de la FBF como Wálter Castedo, para que destruya el bloque de los que no iban a asistir y así permitir que haya los votos para ser electo.
Me parece brutalmente vergonzoso que un dirigente se preste a semejante maniobra. Eso debe ser rechazado por los clubes, la prensa y todos los aficionados.
—¿Es bueno llegar al mando de la FBF con lo suficiente y necesario?
—Más beneficioso para el fútbol sería buscar consenso nacional; es difícil encontrar unanimidad, pero por lo menos se debería llegar al consenso, así habría una gestión más exitosa, expedita. Eso de conseguir votos comprando, repartiendo pegas, me parece arcaico y repudiable.

—¿Qué se debe hacer para evitar estos hechos?
—Tiene que haber una especie de catarsis entre los dirigentes del fútbol y decidir cuál es el mejor camino para él, sin tirar nombres, sino principios y objetivos.

—En ese marco, ¿cree que habrá gobernabilidad?
—Creo que sí, porque como ya pasó la calentura, estoy seguro de que todos los dirigentes están dedicados a sus propios clubes y problemas, a resolver sus dificultades, donde veo cada problemón; me enteré, por ejemplo, que Universitario está en huelga por deuda de tres meses de sueldo a sus jugadores, la resta de puntos a Blooming y Real Potosí por no pagar deudas a antiguos jugadores. Eso demuestra que todavía no terminamos de ser profesionales, somos clubes improvisados y amateurs, eso debe terminar.
Cada club debe saber cuáles son sus posibilidades, su techo presupuestario y debería presentar ante las instancias superiores su presupuesto y plan para que después, si no ejecuta, si se sale de los márgenes que están contemplados, se lo sancione, porque es lo que llega a debilitar a los clubes, con deudas que van contrayendo y no pueden honrar.

—¿Es recomendable la implementación del fair play financiero como en Europa?
—Absolutamente. Dada la precariedad del fútbol nacional y no para cuidar los millones de dólares como hacen los empresarios que se han metido al fútbol; los chinos, los rusos y otros han traído al fútbol una vagonetada de plata y cuidan que no arrasen con sus millones de dólares. Al contrario, nosotros debemos cuidar que nuestros clubes no se metan en problemas y puedan honrar sus obligaciones con el presupuesto que tienen presentado.

—¿César Salinas podrá repetir en la FBF lo que hizo en The Strongest?
—Son dos cosas distintas, dos aguas diferentes. Yo fui presidente de club y de la Liga. Cuando uno trabaja por su club es más apasionado, entregado, mete la mano al bolsillo, les pide a los amigos sin un pedacito de rubor, toca puertas para que le ayuden, es una labor más íntima y personal; en cambio, cuando estás en función de administrar algo más grande, puedes ser más eficiente porque ya no se necesita pasión, lo que se necesita es ponerle experiencia, paños fríos, modos y tratar de ayudar a todos.
Si Salinas, a quien no conozco, tiene sanidad mental, si puede excluirse de su pasión por su club y dedicarse íntegramente a los demás, le irá bien. No es tarea fácil, pero puede trabajar bien. No tendrá necesidad de pelear para juntar dinero, lo que tiene que hacer es trabajar.

—¿Con la elección de Salinas crece la división?
—No lo sé. Tras la renuncia de Pedro Rivero, Destroyers se volcó a la prebenda ofrecida por Salinas, mientras que los otros cinco clubes cruceños seguían unidos en bloque. La salida de Destroyers del grupo puede romper un poco la idea central, pero esperemos que transcurra sin problemas.

—Por su capacidad y experiencia, ¿qué debe hacer Salinas al frente de la FBF?
—Primero, que se saque la camiseta ‘atigrada’ y se ponga la del fútbol nacional.
Segundo, como ha sido elegido por cuatro años, si quiere que el fútbol nacional mejore, tiene que buscar el acercamiento entre los dirigentes para delinear los objetivos comunes, que no vayan marcados con nombres ni personas, sino qué es lo que debe ser mejor para el fútbol boliviano.
Si quiere dejar huella en su gestión, debe mirar con ese horizonte, no repetir errores o cometer errores que nadie ha cometido. Que piense que tiene que dejar su nombre escrito con letras grandes para que después no lo apunten cuando deje de ser presidente.

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Perfil

Marcelo Roca fue presidente de la Liga (1988) y dirigente de Oriente Petrolero. Su experiencia le permite hacer una mirada crítica y constructiva al fútbol boliviano actual.