Una COB clasista y plurinacional

El presidente Evo Morales con el entonces secretario ejecutivo de los trabajadores, Pedro Montes (2012-2013).
Foto: Archivo

Hector Andrés Hinojosa Rodríguez / MINISTRO DE TRABAJO, EMPLEO Y PREVISIÓN SOCIAL

El 17 de abril de 1952, nace la Central Obrera Boliviana al calor de la insurrección de mineros, fabriles, ferroviarios y campesinos. Surge como fruto de una larga resistencia al Estado minero – feudal responsable de varias masacres de trabajadores y campesinos; surge sobre el cadáver de la Confederación Sindical de Trabajadores de Bolivia (CSTB) organismo sindical controlado por el PIR que había traicionado a los trabajadores haciendo alianza con la oligarquía en el derrocamiento y colgamiento de Gualberto Villarroel (1946).

Desde su nacimiento no se mostró como una simple organización gremial sino con un perfil político y contestatario.  Precisamente sus primeras acciones son  políticas y van a tener una relevancia fundamental en la historia de Bolivia, la decisión de apoyar la insurrección de 1952 e imponer con la movilización armada la Nacionalización de las Minas y el surgimiento de la COMIBOL, que junto a la Reforma Agraria y el Voto Universal, determinan la transformación estructural de la sociedad boliviana. También fue una decisión política la de participar en el gobierno del MNR, en el mal llamado “Cogobierno COB – MNR”, que concluyó cuando el gobierno del MNR  decide asumir el “plan triangular” para liquidar la COMIBOL y destruir el sindicalismo minero a través de la masacre blanca, seguido de masacres sangrientas y una cruel represión contra sus dirigentes.

La Historia de Bolivia, desde 1952, está profundamente relacionada con la Historia de la COB, que es el espacio concéntrico de las contradicciones de la sociedad boliviana; por su estructura organizativa, en esencia es obrera, pero aglutina también a sectores de trabajadores no asalariados, como los artesanos, gremialistas o comerciantes minoristas; abarca también a organizaciones campesinas como la CSUTCB o Interculturales, a estudiantes, artístas o defensores de derechos humanos. Esta amplia representación supera las características de una Confederación obrera, para asumir la condición de una central que representa los intereses del conjunto de los trabajadores y del pueblo boliviano. Con esta representación política y fuerza organizativa, fue la avanzada fundamental de la resistencia a las dictaduras militares desde 1964 hasta 1982, en la conquista de la democracia quienes pusieron los muertos, desaparecidos, perseguidos, torturados, encarcelados y exiliados fueron principalmente los trabajadores, campesinos e intelectuales progresista y de izquierda.

Lucha por la democracia

Los actuales “defensores de la democracia” en todas sus versiones derechistas son los herederos de las viejas dictaduras, como ellos defienden los intereses de grupos económicos minoritarios y buscan restaurar su poder político. El país le debe a la lucha de los trabajadores la apertura del proceso democrático, conquista que después el neoliberalismo nos arrebatará para imponer la dictadura del mercado. En el periodo de resistencias a la dictadura, surge un movimiento campesino independiente y de filiación katarista que pone fin al pacto militar – campesino y paulatinamente se constituye en un fuerte bastión de la COB, con el bloqueo campesino y la huelga de la COB se derrota el golpe de Estado de Natusch Busch en 1979.

El gobierno de la UDP, que fue el resultado de la alianza entre  MNRI, MIR, PCB y otras agrupaciones menores de la izquierda boliviana, tuvo un paso efímero y desastroso económicamente. Con la complicidad de Jaime Paz Zamora, se dio un golpe parlamentario reduciendo el mandato del Presidente Hernán Siles. En agosto de 1985, se impone el DS 21060, medida política y jurídica que en los hechos remplazó de manera de facto a la  CPE de 1967. El 21060 no fue, por tanto, un simple decreto, fue la aplicación de un proyecto político estatal: el neoliberalismo, que transmutó  la sociedad boliviana bajo la óptica del libre mercado para salvar y reforzar el capitalismo dependiente. Las sucesivas reformas que se realizó en los distintos gobiernos neoliberales se caracterizaron por la privatización de nuestras empresas estatales, la entrega de nuestros recursos naturales a las transnacionales con las perversas secuelas sociales que sufrió el pueblo boliviano. La aplicación del modelo neoliberal, ha tenido graves consecuencias en las relaciones laborales a través  de la denominada “flexibilización laboral” que fue el desconocimiento de los derechos laborales y de las conquistas  económicas y sociales de los trabajadores, que se traducían en el desconocimiento de las disposiciones legales que protegían a los trabajadores como la Ley General del Trabajo, el Código de Seguridad Social, el sistema de jubilación, la estabilidad laboral, etc. El pueblo desarrolló una tenaz resistencia, ya se percibía el nauseabundo olor  de los despidos masivos, la rebaja y congelamiento de los salarios, las privatizaciones, la cancelación de los derechos sociales y el alud creciente del desempleo y la pobreza y sus secuelas sociales y morales como la destrucción de la médula familiar, la drogadicción, el trabajo infantil, etc. las movilizaciones de la COB y la FSTMB, como la “Marcha por la Vida” no fueron suficientes para evitar la derrota, particularmente del núcleo duro de la COB, el sindicato minero. La desmovilización de la Marcha mediante la acción punitiva de los militares dejó una secuela, que fue el debilitamiento de la organización matriz de los trabajadores.

Instrumento político

La COB debido a su naturaleza política, se ha constituido en un instrumento de lucha política y social de los trabajadores, también es un organismo “contestatario”, pero no en la imagen que pretenden dar algunos dirigentes que coinciden con la derecha, es decir, subrayan el término para justificar acciones contra el gobierno, contra el proceso de cambio y  también justificar alianzas de carácter político con versiones derechistas y proimperialistas como fue el CONADE. 

En realidad el carácter contestatario de la COB se debe a su naturaleza de clase, este es un organismo de clase, que reconoce que la visión histórica de los trabajadores de luchar contra el sistema de explotación capitalista y transformar las estructuras de la sociedad, de tal modo que se pueda construir una sociedad sin explotados y explotadores, de allí deriva su carácter contestatario, como  una alternativa frente al capitalismo inscritas en las declaraciones políticas que proyectan un nuevo tipo de sociedad para Bolivia, que están resumidos particularmente en las  tesis políticas del año 1970 de la COB, ratificada por otros eventos posteriores o la tesis de Tupiza del año 2015, donde claramente se define que el destino de la lucha de los trabajadores es la construcción de un nuevo tipo de sociedad, que se debe expresar en la eliminación de la explotación, de la dependencia del imperialismo, de la necesidad de derrotar el colonialismo tanto interno como externo, el manifestar su misión en la construcción de las sociedad socialista que en los tiempos actuales, constituye la construcción del socialismo comunitario. Este objetivo estratégico de los trabajadores, resume toda la trayectoria histórica de la lucha del pueblo boliviano que tiene dos vertientes fundamentales: la lucha anticolonial de las organizaciones indígenas, campesinas contra todo forma de opresión nacional y opresión racista y por otro lado la lucha contra el capitalismo que desarrollan los trabajadores asalariados a partir precisamente de la creación de la Central Obrera Boliviana, es en estos objetivos estratégicos, que radica la condición contestataria, que no se refiere a ser contestataria contra cualquier gobierno, sino contra el sistema capitalista, contra el sistema colonial, contra el sistema neocolonial, de tal modo que no se puede constituir alianzas con partidos de la derecha o con partidos que fundamentan un estado de opresión y explotación contra los trabajadores y el pueblo. 

Independencia política de clase

Sin embargo, han existido en los últimos tiempos, dirigentes de algunas organizaciones sindicales o de algunas organizaciones políticas de carácter ultrista que han enarbolado las banderas de la independencia sindical, argumento que no coincide con los principios fundamentales de la COB, la independencia sindical se entiende de que los trabajadores no deben realizar actividades políticas, que las organizaciones sindicales deben abstenerse de incorporarse en la actividad política, esta consigna solo ha servido para justificar unas acciones de oposición al proceso de cambio y de alianzas que han subordinado al movimiento obrero a los partidos de la derecha o a personajes oscuros de la derecha, el mejor ejemplo es la fundación del CONADE, donde dirigentes de la COB estaban justificando las acciones de los comités cívicos, la acción de dirigentes políticos de la derecha en contra del proceso de cambio. 

En realidad, lo que los trabajadores plantean no es una independencia sindical a secas, lo que los trabajadores plantean dentro en sus principios es la independencia política de clase, subrayo porque es un solo concepto independencia política de clase, que quiere decir que los trabajadores al realizar actividad política tienen un objetivo estratégico, y ese objetivo estratégico es luchar contra la opresión clasista de la burguesía, luchar contra la explotación del hombre por el hombre, luchar contra toda forma de discriminación nacional, racial, política, filosófica ideológica, en otras palabras es la posición política de los trabajadores que luchan por la liberación social y nacional, en ese sentido no pueden matizarse con el hecho de que significa neutralidad frente a los explotadores y no puede haber alianza con partidos de la derecha o con organismos del Estado que representan los intereses de la burguesía. En ese sentido la posición de la independencia política de clase significa ante todo el velar por que la actividad política de los trabajadores culmine en la meta que se tiene trazada, en las metas históricas que es la liberación social de los trabajadores y por ende la liberación del conjunto de la sociedad.

En este momento, la Central Obrera Boliviana, estando a la altura de los desafíos que le presenta el proceso político revolucionario, tiene que constituirse en el principal factor de la unidad del pueblo, debe avanzar de un organismo que aglutina a los sectores obreros, asalariados hacia una COB  Plurinacional, donde la presencia de las organizaciones indígenas y campesinas revitalicen su representatividad orgánica y política; profundizar las tareas de sindicalización ante las modificaciones orgánicas de la clase obrera. Es una COB, que en su declaración política ratifica la tesis de Tupiza del año 2015, que plantea la defensa del proceso de cambio frente a los afanes desestabilizadores de la derecha y el imperialismo y la profundización de la revolución Democrática y Cultural, que asigna un papel propositivo de la máxima organización de los trabajadores. Esperamos que en la COB se consolide el dueto de la clase obrera y el movimiento indígena campesino, pilares fundamentales del proceso de cambio.