[Opinión] Marcelo

Democracia Directa

Quizás porque a las matemáticas las vio más como una ciencia pura y como un instrumento muy difícil de utilizar para el fin que perseguía es que siempre las mantuvo como un elemento al margen de sus predilecciones.

Marcelo Quiroga Santa Cruz (†) lo dijo de forma abierta y clara. Su camino estaba a kilómetros de distancia de los números, su ruta era otra, de vinculación social.

Eso muestra los diversos artículos que escribió en la prensa mexicana en los años de exilio (década de los 70) que pasó en México, expulsado de su patria por la dictadura del general Hugo Banzer Suárez, contra quien años después impulsó un juicio de responsabilidades.

En alguna ocasión, el declarado literato cochabambino señaló que “su vocación de escritor comienza a despuntar como una necesidad de comunicación que rebase las limitaciones impuestas a un diálogo de carácter individual”.

Encontró en la palabra escrita el medio de entablar una relación directa e indirecta con la colectividad, y, por medio de ella, transmitió sus críticas y juicios, resultado de la comprobación de una realidad social inequitativa, profundamente injusta y necesitada de modificaciones fundamentales.

Se inició escribiendo sobre ficción literaria, pero sus intensos deseos de aproximarse a la realidad social provocaron un giro en sus letras.
El ensayo: La victoria de abril sobre la nación (1960), Lo que no debemos callar (1968), El saqueo de Bolivia (1972), entre otras, son un reflejo de su pensamiento.

La novela Los deshabitados (1959) es vista por muchos autores como la obra cumbre del literato Quiroga Santa Cruz. Con su narración omnisciente y su técnica descriptiva caracteriza la actitud de sus personajes.

Esta una muestra de su obra: “Los dedos de María subieron y bajaron, sobando el lomo de una vena azulosa, hinchada y blanda como un intestino. La vena ofrecía su cuerpo al masaje o huía de él voluptuosamente, como el cuerpo de un pez bajo el agua”.

El escritor Adolfo Cáceres Romero refirió que “con esta obra, la novelística boliviana deja de reflejar el paisaje y se sumerge en el yo del narrador, proyectado magistralmente en cada uno de sus personajes. Deja de ser documental, social, para ser el testimonio de la soledad, con proyecciones metafísicas. Es reflexiva, por cuanto indaga las situaciones humanas extremas. Vida y muerte compendian la cotidianidad de sus protagonistas”.

El líder fundador del Partido Socialista 1 (PS-1) se declaró enemigo de mencionar nombres de los autores nacionales que le influyeron para sumergirse en la construcción de una obra, de un poema, de un ensayo, de un verso. Decía que ello implicaba un juicio en detrimento de otros nombres, que no hay uno solo, sino hay muchos escritores con méritos a los que debiera mencionarse.

Sin embargo, ya a escala universal, incluyó a todos aquellos que han contribuido a la corriente científica del marxismo, a la teoría científica de la revolución.

Quiroga Santa Cruz fue asesinado la mañana del 17 de julio de 1980, en el inicio del golpe de Estado del dictador Luis García Mesa, quien ordenó un ataque a la Central Obrera Boliviana (COB), donde estaba el líder socialista con varios dirigentes sociales.

Los paramilitares se llevaron el cuerpo del líder socialista. El exministro Luis Arce Gómez afirma que fue entregado a Banzer para que defina qué hacer con él. García Meza, como lo hizo durante el juicio de responsabilidades, no dijo una sola palabra hasta su deceso.

La Comisión de la Verdad tiene una gran responsabilidad y su mayor freno podría estar en el tiempo y sólo éste permitirá obtener respuestas.