Apuntes sobre Eugenia

Claudio Sánchez *

Martín Boulocq había sorprendido a la crítica especializada con Lo más bonito y mis mejores años, su opera prima, lo hacía demostrando también su particular sensibilidad social a través de una mirada que ya no tenía la carga de haber sido testigo presencial de los hechos, sino más bien de lograr tener voz propia en los años de la democracia. El realizador cochabambino nacido en 1980 bebe de otras aguas y, sin embargo, no deja de interpelar al país desde su lugar propio, desde su realidad inmediata y, por supuesto, desde los anhelos y miedos más personales.
Ahora que el director ha estrenado Eugenia, un largometraje en blanco y negro que se arriesga a poner el espejo frente a un espectador de su misma generación, devolviendo en sus márgenes imágenes cóncavas y convexas que incomodan. Restituyendo un escenario de actualidad ineludible, muchas veces velado por el peso de la historia y sus sucesos, en los que resultaría una traición a los ideales reconocer que la participación de muchos de estos sujetos, que ahora reclaman protagonismos, fueron sólo acciones aisladas que en la memoria ayudan a sobrellevar una vida que ahora parece ser un adorno en la frágil estantería en el escritorio de un hogar pequeño burgués.
Boulocq ha puesto la cámara sobre un sector de la sociedad que poco aparecía en la filmografía boliviana, es esta clase media —nostálgica— que siente haber logrado el objetivo de una vida por el solo hecho de haber vivido un proceso de cambio sin haber participado directamente en éste, lo que le permite seguir viendo desde la comodidad de su hogar lo que sucede en la calle mientras evitan participar en la profundización o al menos en el complot. 
Ésta es una película que merece muchos apuntes sueltos para poder identificar su porqué. Sin embargo, es también el retrato del país hecho desde una generación y para una generación, es por esto que se evita profundizar en su discurso. Eugenia no es solamente la historia de una mujer, es la visión de un momento preciso en Bolivia, en el cual —incluso— podemos preguntarnos si no es acaso la protagonista un reflejo de esta patria que busca sus orígenes, enfrenta sus debilidades y demuestra que puede seguir su propio camino, aquella pueda ser la metáfora que hace Boulocq en esta su nueva apuesta/propuesta cinematográfica. 

* Crítico de cine